¡Ya estamos en Navidad! Sí, otra vez. Os lo juro. Que sí, leñe. Otro año. Entero. No, aún no habéis comprado los regalos de Navidad. A estas alturas no van a llegar a tiempo si los pedís por Internet, todo el mundo los ha pedido antes y ellos van primero. No, no merece la pena entrar en pánico, ¡lo mejor es comer dulces y disfrutar! ¡Venid con nosotros a devorar nuestro tronco de Navidad!
¿Por qué no venís…? ¿Qué os pasa? ¿No queréis otra Navidad igual? ¿Y por qué no? Dulces, comilonas, regalitos… ¿No? ¿Esta vez queréis algo diferente? Caramba. Pero, ¿qué? Aaah…, queréis daros un capricho: un viaje. ¿Qué puede haber mejor, en Navidad, que viajar a otros lugares? Disfrutar de los mercadillos navideños, empaparse del ambiente invernal, ponerse siete capas antes de salir del hotel para no morir congelados… ¡Me parece estupendo! (Pero haceos con unos mazapanes de Toledo para el camino, no me vayáis a pasar hambre).
Mis intrépidos reposteros viajeros, tengo una idea: hoy todos vamos a ser gabachos. Por supuesto, por una buena razón. Una razón rica y golosa. Muuuy golosa. Y navideña. Muuuy navideña.
Cerrad los ojos. Imaginad que subís a la Torre Eiffel para darle un beso a vuestro crush (no importa que acabéis mareados y verdosos por culpa de la ventisca que mueve la torre). Imaginaos subiendo la escalinata del Sacré Coeur tomando selfies para el Insta cada cuatro escalones (qué más da llegar arriba con las cejas llenas de escarcha por culpa del temporal). Imaginad que acercáis la nariz a los escaparates de la Rue Saint Honoré para contemplar bolsos y joyas (que se os quede la nariz pegada al cristal a causa de la congelación es secundario). Imaginaos montando en el Star Wars Hyperspace Mountain de Disneyland París (la vomitona final es lo de menos). Qué aventura, ¿verdad? ¡Si por algo París es la ciudad del amor!
¿Qué? No, no vamos a sortear un viaje a París. ¡Más quisiéramos, mecachis! Como mucho, un llavero de la Torre Eiffel. Pero si ponéis a Edith Piaf y seguís nuestras instrucciones, os sentiréis un poquito gabachos esta Navidad. Viajaréis a París con el paladar porque hoy vamos a degustar un auténtico hit de nuestro país vecino durante las fiestas: el tronco de Navidad o bûche de Nöel. ¡¿Veis cómo teníamos razón?! ¡El tronco de Navidad es la solución para todo! ¿Cómo? ¿Que nunca habéis oído hablar de él? Normal, por eso estáis aquí. ¡Para prepararlo por primera vez!
Lista de la compra para nuestro Tronco de Navidad:
Para el bizcocho necesitaremos:
- 120 g. de harina.
- 6 huevos grandes.
- 120 g. de azúcar.
- Media cucharadita de esencia de vainilla.
Necesitaréis para el relleno:
- 200 ml. de nata.
- 400 g. de chocolate blanco.
- Una cucharadita de esencia de vainilla.
Para la cobertura:
- 200 ml. de nata.
- 200 g. de chocolate negro.
- 20 g. de mantequilla.
Ingredientes para la decoración:
- Fondant rojo y verde.
Para el almíbar necesitaremos:
- 50 ml. de agua.
- Media cucharadita de esencia de vainilla.
- 50 g. de azúcar.
Necesitarás los siguientes utensilios:
-
Boles.
-
Varillas eléctricas y/o manuales.
-
Espátula de silicona.
-
Bandeja de horno.
-
Papel vegetal.
-
Pincel de silicona.
-
Espátula acodada.
-
Cuchillo.
-
Rodillo pequeño.
-
Cortador con expulsor.
-
Almohadilla de espuma.
-
Tenedor.
-
Pinzas de precisión.


¡Manos a la obra!
1. Precalentamos el horno a 170ºC.
2. Separamos las claras y las yemas de los 6 huevos.
3. Batimos las claras a velocidad media durante 8 minutos. Cuando hayamos batido unos 4 minutos, añadimos la mitad del azúcar y continuamos batiendo. Transcurridos los 8 minutos, las tapamos y reservamos a temperatura ambiente. Las claras deben estar bastante firmes. Si no lo estuvieran, batimos un poco más.

4. Batimos en otro bol las yemas durante unos segundos. Este bol deberá ser más grande ya que después vamos a incorporar los demás ingredientes. Añadimos el resto del azúcar a las yemas y seguimos batiendo unos 5 minutos hasta que tengan una textura cremosa y un color blanquecino. Añadimos la media cucharadita de extracto de vainilla y batimos un poco para integrarlo.
5. Añadimos poco a poco las claras montadas. Debemos remover lentamente y con movimientos amplios para no perder la consistencia lograda al montar las claras. Cuando se hayan mezclado por completo las yemas y las claras, tamizamos la harina y la vamos agregando mientras removemos para integrarla.



6. Cubrimos una bandeja de horno con papel para hornear y depositamos encima la masa con una espátula. Igualamos la superficie y lo introducimos en el horno durante unos minutos, hasta que veamos que el bizcocho adquiere color dorado.
7. Sacamos el bizcocho del horno y dejamos reposar 10 minutos sobre una rejilla. Transcurrido este tiempo (aún no se habrá enfriado del todo), colocamos un papel de horno por encima para darle la vuelta y quitamos el papel con el que habíamos horneado el bizcocho. Empleamos el nuevo papel para enrollarlo sobre sí mismo y dejamos enfriar del todo una vez enrollado.





8. A continuación, vamos a elaborar el relleno: colocamos el chocolate blanco en un bol grande, calentamos la nata en el microondas y, cuando esté a punto de hervir, la vertemos sobre el chocolate. Dejamos que repose un minuto para que el chocolate se ablande y removemos. Cuando hayamos integrado por completo el chocolate y la nata, añadimos la cucharadita de esencia de vainilla y seguimos mezclando. Cubrimos el bol con papel film y llevamos a la nevera al menos 2 horas.



9. Ahora vamos a preparar la cobertura de nuestro tronco de Navidad: colocamos el chocolate negro en un bol y calentamos la nata en el microondas hasta que esté a punto de hervir. Vertemos la nata sobre el chocolate y dejamos que repose un minuto para poder remover con facilidad. Cuando hayamos integrado por completo el chocolate y la nata, añadimos la mantequilla y continuamos mezclando hasta integrarla. Tapamos con papel film y dejamos reposar en la nevera.


10. Por fin, vamos a preparar nuestro tronco de Navidad: transcurridas un mínimo de dos horas, elaboramos el almíbar hirviendo el agua con el azúcar y el extracto de vainilla. Desenrollamos el bizcocho con cuidado para no romperlo y lo pintamos con el almíbar por la parte interior para darle un extra de jugosidad. Sacamos el relleno de la nevera, batimos un minuto a velocidad alta y cubrimos el bizcocho con él de manera uniforme. Una vez cubierto todo el bizcocho, volvemos a enrollarlo ejerciendo la misma presión en toda su longitud para que quede compacto.




11. Cortamos los dos extremos del bizcocho para colocarlos por encima y a un lado de forma que semejen dos ramas.
12. Colocamos papel de horno sobre el plato o bandeja donde vayamos a preparar el tronco de Navidad con el fin de no mancharlo.


13. Estiramos el fondant verde para recortar las hojitas decorativas. Podemos emplear cortadores que nos facilitarán el trabajo o bien podemos recortarlas a mano. Con el fondant rojo elaboramos pequeñas bolitas que se asemejen a las bolitas de acebo. Dejamos que reposen un poco para que se endurezcan mientras seguimos preparando el tronco de Navidad.
14. Pintamos el tronco con el chocolate negro de la cubierta poniendo cuidado en no cubrir los extremos del tronco ni de las ramas. Cuando esté cubierto por completo, usamos un tenedor para marcar las rayas y darle un aspecto más realista.




15. Esperaremos a servirlo para colocar las hojitas y las bolitas de fondant, así como para espolvorear el azúcar glas simulando la nieve. Si lo colocásemos mucho antes de servirlo, la humedad de la cobertura absorbería el azúcar y ablandaría el fondant de forma que la presentación no sería igual de bonita.


¡Y por fin llegó la hora de hincarle el diente! ¡Que sí, que sí! ¡Que esto es para comer! ¡No hay que regarlo, no es un esqueje! Lo entiendo, es demasiado bonito, ¡pero no podéis trasplantarlo! ¡Os juro que los franceses se lo comen!
Instrucciones:
- sacar foto del tronco de Navidad con el móvil para fardar ante vuestros vecinos más pesados.
- hacer que suene en el móvil La Vie En Rose de Edith Piaf.
- ponerse camiseta a rayas y ajustarse boina y bufanda rojos.
- embestir sin remordimientos.
¡Enviadnos vuestras fotos! Sortearemos el llavero de la Torre Eiffel entre los troncos de Navidad más bonitos. ¡Para que luego digáis!




Han puesto su alma en este increíble tronco de Navidad:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




