Hoy no os voy a hablar de un tema cualquiera, hoy os voy a hablar de EL TEMA. Como no es igual hablar de un dulce cualquiera que hablar de EL CHOCOLATE. Porque EL CHOCOLATE no puede ser tomado a la ligera. No fue un hallazgo cualquiera, fue una explosión en la historia de la humanidad. EL CHOCOLATE no cambió nuestras vidas, las reventó para siempre al hacerlas más apetitosas, menos soporíferas y sí, también más pecaminosas. Llamadlo como os apetezca: manjar de los dioses, trocito de cielo, placer obsceno, la dulce adicción, éxtasis de cacao o el arrebato cebón. Pero una cosa es segura: si la gente comiera más chocolate, habría menos desavenencias en el mundo. Y solo por eso, merece un post para él solito.
La historia del chocolate
Los orígenes del chocolate se remontan a las culturas mesoamericanas. Alrededor del año 1400 a. C. ya se consumía una bebida alcohólica basada en la fermentación de la pulpa del cacao. Se trataba de una bebida consumida por la realeza y los guerreros, y se sabe que la cultura maya tenía una festividad en abril dedicada al dios del cacao.
Cristóbal Colón trajo muestras de cacao a los Reyes Católicos aunque éstos no llegaron a apreciar el valor de semejante tesoro debido a su sabor amargo. El primer occidental que devino en fan confeso del cacao pudo haber sido Hernán Cortés quien, tras ser recibido por el emperador Moctezuma II, que le dio a probar la pócima elaborada por los aztecas, dejó escrito lo siguiente: “cuando uno lo bebe, puede viajar toda una jornada sin cansarse y sin tener necesidad de alimentarse”.
El comienzo de nuestro idilio de amor con el chocolate se lo debemos, sin embargo, a uno de los monjes que acompañaban la expedición de Hernán Cortés: fue este monje quien hizo llegar el cacao al Monasterio de Piedra, donde se elaboró chocolate por primera vez en Europa. Es posible que fueran los monjes de este monasterio quienes añadieron azúcar al cacao para darle un sabor más dulce. A partir de entonces ganó popularidad entre religiosos y damas de la corte española, de quien se dice que bebían sorbitos de chocolate a escondidas.


A lo largo del s. XVII el chocolate se expandió por el resto de Europa, en muchos casos gracias a miembros la realeza española que, al viajar fuera de la península, transportaban consigo su pequeño placer secreto y acababan contagiándolo a otras familias reales. Por poner un ejemplo, se dice que doña Ana de Austria, hija de Felipe III, fue quien introdujo el chocolate en la corte francesa al casarse con Luis XIII en 1615. Por aquel entonces era apreciado no solo por su sabor, sino también por sus propiedades medicinales ya que se utilizaba para disminuir la fatiga, mejorar el apetito, ganar peso y combatir las enfermedades.
El poder cautivador del chocolate no fue bien visto en ciertos sectores, y muy pronto la Inquisición comenzó a investigar los usos del chocolate por parte de hechiceras, curanderas o brujas que se servían de él para crear conjuros que ayudaran a recuperar un amor perdido, someter la voluntad de alguien o liberarse de un maleficio.
La solidificación del chocolate se produjo en el s. XIX, elaborándose las primeras tabletas. También en este siglo se crearon en Italia los primeros bombones y en Suiza el chocolate con leche de la mano de Daniel Peter, gracias a la leche en polvo inventada por Henri Nestlé, cuyo apellido seguramente os suene bastante. No solo Nestlé dejó su aportación chocolatera para la posteridad, fueron numerosos los empresarios que decidieron dedicar su vida a este pequeño placer dando lugar al chocolate tal como lo conocemos hoy. Empresarios como Lindt o Suchard a quienes debemos reservar lugares privilegiados en nuestros corazoncitos.
Variedades de chocolate
Hoy día, para nuestro disfrute y regocijo, existe una gran variedad de chocolates, a cual más apetitoso. Tenemos el negro, que se obtiene mezclando pasta y manteca de cacao con azúcar. Será más o menos amargo en función del porcentaje de cacao. Tenemos el chocolate con leche, el más popular de todos, en el que la proporción de cacao es menor puesto que se añade leche. El blanco no es chocolate en sentido estricto ya que no lleva pasta de cacao, sino solo manteca de cacao, leche y azúcar.
Existe también el chocolate rosa, elaborado con semillas de cacao ruby que le dan este color a la mezcla. Tenemos el chocolate con frutos secos, con licores o frutas; a la taza, perfecto para dulcificar esas frías tardes invernales, y el chocolate en polvo para dar sabor a nuestros postres y a la leche del desayuno. Sí, confieso que soy de las que todavía beben leche con cacao y, para vuestra información, no tengo intención de abandonar a estas alturas de vida mi pequeño placer matutino.




Beneficios del chocolate
¿Sentimiento de culpa cuando como chocolate? ¿Yo? ¡Ninguno! Y si vosotros lo tenéis, lo voy a fulminar en un minuto enumerando algunos de los múltiples efectos positivos que el chocolate tendrá en vuestro organismo:
- El chocolate negro es rico en antioxidantes que protegerán vuestro sistema circulatorio y disminuirán vuestra presión arterial. Además, este alto contenido en antioxidantes también ayuda a ralentizar los signos del envejecimiento, ¡y la aparición de arrugas!
- Se ha demostrado que el consumo regular de chocolate negro reduce los niveles de colesterol LDL, disminuyendo la arteriosclerosis y aumentando el efecto cardioprotector.
- Su contenido en triptófano promueve la liberación de serotonina, responsable de esa sensación de bienestar, regocijo y amor universal que nos invade al consumirlo.
- Recientes estudios revelan que mejora la función cerebral ayudando a prevenir enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer.
- Su alto contenido en flavonoides ayuda a proteger la piel de la radiación solar, lo que también previene la aparición de arrugas al mitigar los daños causados por el sol.
- Su contenido en teobromina, un compuesto similar a la cafeína, contribuye a mejorar el rendimiento, disminuye la presión arterial y estimula la función renal. Sin embargo, este compuesto es tóxico para algunos animales como perros y gatos, razón por la cual debemos evitar que nuestros peludos coman chocolate ya que podría provocarles arritmias y convulsiones.
- Por si esto fuera poco, se ha demostrado que el simple hecho de oler el chocolate aumenta las ondas Theta del cerebro, favoreciendo la relajación y la creatividad.


Curiosidades
¿Ya estáis comiendo chocolate o todavía os asaltan las dudas? Si continuáis mirándolo en vuestras manos sin decidiros a morderlo es que no tenéis remedio, así que doy paso al siguiente tema…
Personalidades que han vinculado su nombre al universo chocolatero para siempre. Tenemos a Alfred Hitchcock, que tuvo la genialidad de utilizar chocolate Bosco (una marca de sirope de chocolate) para simular la sangre en su famosa película Psicosis; y la señora Ruth Wakefield, inventora de las celebérrimas galletas con chips de chocolate, que cedió la patente de sus galletas a la firma Nestlé a cambio de un suministro de chocolate de por vida. ¡Esta señora es mi maestra Jedi! Otro fan confeso del chocolate fue Roald Dahl, autor de la novela Charlie y la fábrica de chocolate, quien de niño soñaba con ser chocolatero. Gracias a él disfrutamos del día mundial del chocolate, celebrado el 13 de septiembre, día en que se conmemora el nacimiento de este goloso escritor.


Chocolates célebres
Para terminar, voy a haceros la boca agua hablándoos de los mejores chocolates del mundo (y también los más caros. Id rascando los bolsillos).
Los chocolates Richart están hechos con cacao criollo de Venezuela, considerado el mejor cacao del mundo. Esta marca se ha especializado en elaborar chocolates con todo tipo de sabores, a cual más apetitoso: chocolate de piña, plátano, vainilla o canela que podrás disfrutar por unos 300€/kilo (los más baratos).
El chocolate Godiva, de origen belga, es uno de los chocolates más populares del mundo, y con razón. Sus productos son verdaderas creaciones artesanales, aunque también están a la cabeza en sabores innovadores como los chocolates de miel de Tasmania o té matcha de Japón. Podrás degustarlos por 250€/kilo.
Noka Chocolates fue una empresa estadounidense que utilizaba exquisitos cacaos de Venezuela, Ecuador, Trinidad y Costa de Marfil. Antes de desaparecer en 2011 fue calificado el mejor chocolate del mundo, razón por la cual, a día de hoy, una caja de este casi extinto chocolate podría costar una fortuna.
El chocolate DeLafée es una marca suiza conocida por crear bombones con forma de balón elaborados con cacao de Venezuela, Ecuador y Ghana y con oro comestible de 24 quilates. Una caja de 8 chocolates recubiertos de oro cuesta cerca de 400€.


Y el chocolate más caro del mundo, de la empresa Chocopologie, un chocolate negro de cacao Valrhona con relleno de trufa negra. El bombón recibe el nombre de La Madeleine au Truffe y se elabora de forma manual por encargo. Cada bombón de trufa cuesta unos 210€ y está reconocido por la revista Forbes y el Libro Guinness como el chocolate más caro del mundo. ¡Para regalarle una caja de estos bombones a vuestra pareja tendríais que firmar una hipoteca!
Como veis, el mundo de los chocolates es un paraíso lleno de tesoros por explorar, y os pedimos disculpas por adelantado si nos hemos dejado alguna exquisitez por nombrar. Si tenéis la suerte de haber probado algún chocolate que merezca entrar en este top five, no dudéis en hablarnos de él. ¡Lo probaremos raudos y de mil amores!



Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




