Una vez más celebramos que llega ese día del año en que nos comemos a besos a mamá. Sí, por supuesto, hay que comérsela a besos todos los días; tenéis razón, no podemos comérnosla a besos un día al año y olvidarnos el resto. Pero es cierto que todos tenemos vidas complicadas, que damos por hecho todo lo bueno que tenemos y, entre prisas, obligaciones y rutinas, no nos paramos a pensar en la suerte que tenemos de tener la mejor mamá del mundo. Así que está bien que te lo recuerden al menos una vez al año para frenar por un momento, pensar en lo afortunad@ que eres, darle a mamá todos los besos que no le das el resto del año, decirle lo mucho que la quieres y, por qué no, regalarle un pequeño obsequio para que sienta que la protagonista, por una vez, es ella.
Hoy mamá va a ser la mimada del día, y no la superwoman que siempre está dispuesta a escuchar a tu hermana pequeña despotricar porque su profe la tiene manía, a consolarla cuando su novio es un tonto, a recoger a tus niños del cole cuando a vosotros se os hace tarde o a daros táperes de comida para que no tengáis que cocinar cuando llegáis tarde del trabajo. Y, además, con la mejor sonrisa. Así que, coged a los niños, decidles que hoy todos somos chefs a disposición de la abuelita, que nos vamos a poner delantales y gorros y que vamos a hacer una tarta bieeen rica para que la abuela se chupe los dedos.
¿Que qué vamos a preparar? Pues tenemos reservada una receta súper golosa, una de esas tartas con pedigrí, tremendamente popular en muchos países latinoamericanos y que estamos seguros de que a nuestras mamás les va a chiflar. Hoy, mis intrépidos reposteros, damos la bienvenida a la más jugosa, la más sabrosa y la que nunca nos falla: ¡hoy traemos con nosotros la tarta tres leches!
Lista de la compra para nuestra tarta tres leches (8-10 porciones):
Para elaborar el bizcocho genovés necesitaremos:
- 150 g. de harina.
- 150 g. de azúcar.
- 4 huevos.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- Una pizca de sal.
Bañaremos nuestro bizcocho con:
- 200 ml. de nata líquida (35% M.G)
- 200 ml. de leche evaporada.
- 200 ml. de leche condensada
Para preparar el merengue necesitaremos:
- 2 claras de huevo.
- 120 g. de azúcar.
- 40 ml. de agua.
Utensilios utilizados para elaborar nuestra tarta tres leches:
- Molde de 20 cm. (el mismo tamaño del bizcocho)
- Papel vegetal.
- Brocheta.
- Bol.
- Varillas manuales.
- Varillas eléctricas.
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Termómetro de cocina.
- Espátula acodada.
- Soplete de cocina.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, elaboramos el bizcocho genovés. Podéis seguir esta receta que encontraréis en nuestro blog.
2. En segundo lugar, una vez que el bizcocho está frío, preparamos la mezcla de leches con la que empaparemos el bizcocho: para comenzar, ponemos los 3 tipos de leche en un bol y mezclamos bien con las varillas manuales.
3. A continuación, colocamos el bizcocho de nuevo en el molde forrado con papel vegetal para que no se salga la mezcla de leches. Si vuestro molde es hermético o está cerrado por debajo, no es necesario.
4. Pinchamos el bizcocho múltiples veces con una brocheta por toda la superficie y vertemos la mezcla de leches por encima para que se empape bien. Tendremos que ir echando la mezcla poco a poco para dar tiempo a que el bizcocho la vaya absorbiendo.
5. Una vez que hayamos vertido toda la mezcla de leches, cubrimos el molde con papel film y lo llevamos a la nevera para dejar reposar hasta el día siguiente.







6. Al día siguiente, preparamos el merengue para decorar la tarta: en primer lugar, semimontamos las claras (batimos hasta que adquieran una textura espumosa y con cuerpo pero sin llegar a la textura firme del punto de nieve). Reservamos.
7. Preparamos el almíbar. Para ello, calentamos el agua con el azúcar a fuego medio hasta que llegue a 100ºC. Una vez que alcance esta temperatura, retiramos del fuego.
8. A continuación, dejamos caer el almíbar sobre las claras poco a poco mientras batimos éstas a máxima velocidad. Cuando hayamos vertido todo el almíbar sobre las claras, continuamos batiendo 2 – 3 minutos más para dar tiempo a que el merengue se enfríe






9. Finalmente, vamos a montar nuestra tarta: sacamos el bizcocho de la nevera y lo colocamos sobre un plato boca abajo ya que la parte inferior es más lisa y la presentación quedará mejor.
10. A continuación, repartimos el merengue sobre el bizcocho con ayuda de una espátula acodada.
11. Por último, usamos un soplete de cocina para dorar la superficie del merengue y darle un aspecto más bonito a la tarta. ¡Ya tenemos lista nuestra riquísima y superjugosa tarta tres leches!





Subís corriendo las escaleras, los niños montando jarana en el portal, como hacen siempre que van a casa de los abuelos. Llaman al timbre una vez, y otra, y otra, hasta casi quemarlo. Como es domingo, la abuelita está en casa tranquila porque no tiene nietos que recoger del cole. Casi se sobresalta al escuchar ese alboroto en el portal, y más aún cuando reconoce esas voces de niños exaltados que vienen a darle una sorpresa a su abuela.
La abuelita abre la puerta sin saber qué ocurre y varios locos de voces alegres y chillonas saltan a sus brazos con un “¡¡felicidades abuelaaaaa!!” Se queda mirándoos a vosotr@s, que llegáis detrás de los niños con la tarta en la mano y el cartel de “mejor mamá del mundo”. Y entonces se da cuenta de que ése es su día, porque ella es esa mamá, y su cara se ilumina con la mayor de las sonrisas al ver que sus hij@s y niet@s han pasado el día preparando una sorpresa dulce y rica aposta para ella.
Pasad una estupenda tarde golosa con mamá. Hacedle muchas fotos saboreando su tarta y sintiéndose mimada por un día, porque os gustará volver a mirar esas fotos y ver la ilusión que le hizo. Disfrutad vuestra tarta tres leches y contadnos si a mamá le gustó su regalo. ¡Feliz Día de la Madre! ¡Felicidades mamá!






Han puesto su alma en la más jugosa y deliciosa tarta tres leches, dedicada a todas las mamás:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




