Mis intrépidos reposteros, hoy os traemos una de esas tartas de gran personalidad y presencia prodigiosa. Una tarta con nombre propio y de origen incierto. Según algunas fuentes, su origen se sitúa en la repostería francesa. Según otras fuentes, la tarta nació en la ciudad de Barcelona. Lo que sí está claro es que nació con el fin de rendir homenaje a la actriz más famosa del momento. Hablamos de la tarta Sara, creada en honor a la actriz francesa Sarah Bernhardt.
A muchos de vosotros no os sonará su nombre pero, si lo buscáis en Google, reconoceréis de inmediato la imagen de la actriz más famosa del s. XIX y parte del s. XX. Conocida como La Divina, Sarah Bernhardt fue una gran actriz de teatro y cine, protagonista indiscutible de portadas de gacetas y semanarios europeos y americanos y la primera gran celebridad a nivel mundial. Para decirlo en términos actuales: fue la mejor influencer de su época.
Al igual que la tarta que lleva su nombre, Sarah fue toda una personalidad. Nacida de una cortesana de origen judío, todas las hermanas Bernhardt eran hijas de distintos padres y Sarah nunca supo quién era el suyo. Se formó para dedicarse a la actuación pero, tras un fracaso amoroso que la dejó con un hijo a su cargo, se convirtió en cortesana de lujo, al igual que su madre. Algunos años más tarde pudo, por fin, dedicarse al teatro, consiguiendo los papeles más importantes en obras de Shakespeare, Victor Hugo, Alejandro Dumas u Oscar Wilde, llegando, incluso, a protagonizar papeles masculinos. Fue una actriz rompedora y visionaria, de personalidad arrolladora, gran empresaria y una de las primeras actrices en en realizar grabaciones de sonido y actuar en películas de cine.
La tarta creada en su honor no podía por menos que tener una gran presencia y un sabor increíble. Vestid vuestros delantales más impolutos, poned guapa vuestra encimera y desempolvad vuestro mejor rodillo para recibir a esta tarta señorial que brillará en vuestra cocina. Hasta que os la zampéis y desaparezca, claro. ¡Recibamos con el aplauso que se merece a la increíble tarta Sara!
Lista de la compra para nuestra tarta Sara (receta para 8 porciones):
Para preparar el almíbar necesitaremos:
- 100 ml. de agua.
- 100 g. de azúcar.
Continuamos con la crema de mantequilla. Emplearemos:
- 400 g. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente y cortada en cuadraditos.
- 200 g. de azúcar glas.
- 95 ml. de leche.
- 1 cucharadita de extracto de vainilla.
Finalmente, para la decoración necesitaremos:
- 125 g. de almendras laminadas.
- cerezas en almíbar.
El bizcocho genovés lo prepararemos siguiendo nuestra propia receta. Para ver los ingredientes necesarios y la preparación, haced clic aquí.
Utensilios utilizados para elaborar nuestra tarta Sara:
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Varillas eléctricas o manuales.
- Lira.
- Base giratoria para tartas.
- Pincel de silicona.
- Espátula acodada.


¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, vamos a preparar el bizcocho genovés siguiendo nuestra propia receta. Podéis verla aquí. Cuando hayamos acabado de hornearlo, lo dejamos enfriar. (Si tenemos intención de finalizar la tarta al día siguiente, podemos envolverlo en una bolsa para congelar y dejarlo en la nevera mientras tanto).
2. En segundo lugar, preparamos el almíbar: calentamos en un cazo el agua y el azúcar y hervimos durante unos 5 minutos. Transcurridos los 5 minutos, apartamos del fuego y dejamos enfriar. Reservamos.


3. A continuación, elaboramos la crema de mantequilla: ponemos en un bol la mantequilla cortada en dados y el azúcar glas. Añadimos un poco de leche y batimos con las varillas. Vamos añadiendo poco a poco el resto de la leche sin dejar de batir. Una vez añadida toda la leche, continuamos batiendo unos 5 minutos más.




4. Seguidamente, vamos a montar nuestra tarta: cortamos el bizcocho genovés en dos discos empleando una lira (primero cortaremos el copete de la zona superior para que los dos discos sean completamente lisos)
5. Colocamos el primer disco en la base para tartas y humedecemos con almíbar la zona superior. Tras esto, ponemos una capa de crema de mantequilla (aproximadamente la mitad de la crema) y extendemos para alisar con la espátula acodada.
6. Colocamos sobre la crema de mantequilla el segundo disco del bizcocho y humedecemos con almíbar.
7. Finalmente, cubrimos por encima y por los laterales con la de crema de mantequilla sobrante ayudándonos de la espátula acodada.






8. Pegamos las almendras laminadas por los laterales y en la zona superior.
9. Colocamos las cerezas en almíbar decorando a nuestro gusto. ¡Ya tenemos lista nuestra impresionante y riquísima tarta Sara!




Y ahora, mis primorosos reposteros, vamos a sacar los divos y divas que todos llevamos dentro. ¡A lo Sarah Bernhardt! Servíos una porción de vuestra magnífica tarta Sara en vuestra mejor porcelana. ¿Qué? Que no tenéis porcelana…
Venga, va, también sirven los platos de IKEA.
Usad vuestro mejor perfume, adoptad un aire lánguido y bohemio y moveos a cámara lenta, como si no tuvierais que recoger al niño de la guarde en 25 minutos. No os sentéis: deslizad el peso de vuestro cuerpo por la silla como si fuerais etéreos. (Ya sé que es difícil, hay que desarrollar el cuádriceps para sentarse tan despacio. A ver si os apuntáis al gimnasio, leñe). Y ahora, coged vuestras brillantes cucharas de plata exhalando un largo suspiro. ¿Cómo…? ¿Qué decís? Que tampoco tenéis cucharas de plata… Aivá, yo tampoco tengo. Me he dejado llevar. Ji ji…
Sí, vale, también sirven las cucharas de Mickey Mouse que regalaban con los Petit-Suisse.
¿Veis? Habéis logrado construir esa atmósfera de cine de los años 30 en vuestras cocinas. Mantened esa pose para haceros los selfies con vuestra tarta Sara. Así, perfecto. Párpados semicaídos, mohín en los labios, mirada perdida y atemporal… Exacto, como hacen vuestros adolescentes para posar.
Tú, el de ahí. Oye. ¡Sí, tú! Practica ese rictus lánguido, que parece que vas a estornudar. No te sale bien.
Selfie, selfie,selfie… ¡Perfecto! Enviadnos vuestras fotos. Menos el del estornudo. Ése, que practique primero.
Y ahora, hundid la cuchara, extraed una pequeña porción de tarta y… Pero, ¿qué hacéis? He dicho porción pequeña, no que atiborréis la cuchara. ¡Esperad! ¿Dónde ha quedado vuestro aire lánguido? ¡Halaaaaa! ¡Que os la habéis zampado entera! ¡Qué ardor! ¡Qué vehemencia! ¡Seréis codiciosos!
Bueno, al menos estaba rica, ¿no?




Han puesto su alma en esta increíble y señorial tarta Sara:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




