Pasad, mis intrépidos reposteros. Venid, nos enfrentaremos juntos a nuestro negro destino. A nuestro oscuro porvenir de los próximos meses. Hace ya un tiempo dimos la bienvenida a la Navidad, las guirnaldas, los villancicos y las luces por doquier. Y no nos importaba porque también traía sus polvorones, mazapanes y turrones. Llegó el año nuevo, que los más golosones inauguramos con 12 Lacasitos en lugar de las 12 uvas. Genio y figura, faltaría más. Después vinieron los reyes. ¿Regalos? ¿Quién habla de regalos? No, lo más mágico de los reyes magos es ese maravilloso roscón relleno de nata, crema pastelera, crema de cacao, de trufa o de lo que tengáis a bien zamparos. Luego está la Cuaresma. Torrijas, buñuelos, pestiños, hojuelas y rosquillas acompañaban nuestras duras tardes de invierno. Y la Semana Santa, con sus Monas de Pascua, sus huevos de chocolate o su Tarta de Pascua. ¿Y después…?
¿Después? ¡El abismo! ¡Las sentadillas, las flexiones y las dominadas! ¡La lenta agonía que nos permita embutirnos en el bañador del año pasado! ¡Ese bañador que encoge todos los años!
Pero lo peor, lo más terrorífico, lo que queda fuera de toda comprensión… ¡es que ya no hay dulces hasta Halloween! ¡¿Qué vamos a hacerrr?! ¡¿Qué nos queda, sino la locura?!
Modo drama off. Al tema. ¿Qué mejor manera de dar la bienvenida a esa locura que preparar la tarta más increíble de fin de Semana Santa? Espectacular, deliciosa, jugosa, pecaminosa… ¡demencial!
¡Arriba esos rodillos! ¡Despidamos la temporada de dulces como se merece!
Lista de la compra para nuestra tarta de Pascua:
Para el bizcocho de chocolate necesitaremos:
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- 4 huevos.
- 300 g. de azúcar.
- 280 g. de harina de trigo.
- 140 g. de colacao.
- 200 ml. de nata para montar.
- 180 ml de aceite de girasol.
- Un sobre de levadura química.
Para el relleno necesitaremos:
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- Mermelada de fresa (o de vuestro sabor favorito)
- 500 ml de nata para montar.
- 120 g. de azúcar.
- Una cucharadita de esencia de vainilla.
Pasamos a la cobertura, necesitaremos:
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- 200 g. de chocolate negro.
- 150 ml. de nata para batir.
- 30 g. de mantequilla sin sal.
Por último, para la decoración hemos usado:
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- Topping de colores.
- Huevos de chocolate pequeños.
- Un concejo de chocolate.
- Zanahorias de azúcar.
- Almendra crujiente.
Utensilios para elaborar nuestra tarta de Pascua:
- Batidor amasador.
- Varios boles.
- Un tamizador.
- Dos moldes redondos de 20 cm de diámetro.
- Spray desmoldante.
- Espátula.
- Varillas manuales.
- Una lira.


¡Manos a la obra!
1. Tamizamos la harina con la levadura y el colacao. Reservamos.
2. Precalentamos el horno a 170º con calor arriba y abajo.
3. Echamos en un bol el azúcar y los 4 huevos. Batimos a máxima velocidad hasta obtener una mezcla blanquecina de consistencia espumosa que triplique el volumen inicial.
4. Bajamos la velocidad al mínimo y añadimos el aceite de girasol. Batimos hasta incorporar por completo.


5. Vertemos la nata y seguimos batiendo.
6. Añadimos poco a poco la harina con la levadura y el colacao mientras batimos a velocidad mínima.
7. Rociamos los dos moldes con spray desmoldante.
8. Incorporados bien todos los ingredientes, dejamos de batir y vertemos la mezcla en los dos moldes llenando cada uno hasta un poco más de la mitad.



9. Llevamos al horno y horneamos unos 35 minutos (comprobaremos con una varilla que está listo)
10. Sacamos los bizcochos del horno y los dejamos enfriar sobre una rejilla enfriadora.
11. Una vez fríos los bizcochos, quitamos la parte superior con una lira para que queden lisos y los partimos por la mitad de forma que nos queden 4 capas de bizcocho. Si no tenéis una lira, podéis emplear un cuchillo de sierra.



12. Preparamos el relleno: vertemos la nata en un bol y añadimos el azúcar. Batimos a velocidad baja durante 1 minuto hasta incorporar el azúcar.
13. Añadimos la vainilla y subimos la velocidad al máximo para montar la nata.
14. Untamos la mitad de la nata sobre la primera capa de bizcocho y la extendemos bien con una espátula. Cubrimos con la segunda capa de bizcocho y presionamos ligeramente.
15. Repartimos sobre este segundo bizcocho la mermelada de fresa (o de vuestro sabor favorito) y cubrimos con la tercera capa de bizcocho presionando de nuevo.
16. Untamos el resto de la nata montada y cubrimos con la ultima capa de bizcocho.






17. Para preparar la cobertura de la tarta, calentamos la nata en el microondas hasta que comience a hervir. Cuando esto ocurra, vertemos la nata sobre el chocolate negro, añadimos la mantequilla y dejamos reposar un minuto para que el chocolate y la mantequilla se ablanden.
18. Mezclamos con las varillas y dejamos que se enfríe durante unos minutos para que adquiera densidad.
19. Cubrimos la zona superior de la tarta con la cobertura y dejamos que ésta caiga para que cubra también los laterales.
20. Una vez que la cobertura se haya enfriado por completo, decoramos nuestra Tarta de Pascua con el topping de colores, las zanahorias de azúcar y los huevos de chocolate. En la zona central hemos colocado el conejo de chocolate sobre una base de almendra crujiente.





¡Y ya tenemos lista nuestra arrebatadora tarta de Pascua para el fin de temporada de dulces! Se acaba la temporada, sí. ¡Pero se acaba con todos los honores! Buscad en internet el teléfono de vuestro gimnasio favorito, marcad su número ¡y atacad la tarta sin remordimientos! Está científicamente comprobado que, si te apuntas al gym mientras comes tarta, no engordas.
¡Al ataque, mis reposteros atletas!




Han puesto su alma en esta deliciosa Tarta de Pascua:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




