Mis intrépidos reposteros, febrero es un mes gris. Hace frío, los días amanecen nublados, las Navidades ya pasaron, queda un montón para Semana Santa. O para cualquier puente. Todavía nos escuece le cuesta de enero, estamos más gordos por culpa de los turrones y y encima ya hemos dejado de acudir al gimnasio al que nos apuntamos el día de Reyes. Pero mi rostro muestra una sonrisa radiante y no puedo evitar silbar de camino al trabajo.
Aunque el día amanezca nublado, en mi mente calienta el sol. Aunque el coche que conduzco sea una tartana, en mi mente es un Tesla. Mi jefe tiene la misma expresión adusta de todos los días, pero en mi mente es míster simpatía. No, no he perdido la conexión con la realidad. ¡Es que se acerca San Valentín! Los ositos de peluche color rosa toman los escaparates, los supermercados se llenan de cajitas de bombones con forma de corazón y el mail se satura con ofertas de cruceros románticos. ¡Hasta las nubes tienen forma de adorables cachorritos! Se respira amor en cada esquina, ¡y pienso preparar una riquísima tarta napolitana con forma de corazón para comerla con mi churri!
¿Cómo…? Que ya nos estamos acaramelando otra vez con San Valentín… Eeeh, eeeh, nooo, qué va, si sólo he puesto la melodía de Dirty Dancing en el iPhone para que suene cuando me llame el churri. Para el resto de las llamadas suena Maluma… Sí, bueno, el fondo de pantalla de mi iPhone es la escena final de Oficial y Caballero, pero el del ordenador del trabajo es el cartel de “100 cosas que quiero hacer antes de convertirme en zombie”. ¿Cómo…? Que llevo un lacito rosa con corazones en el pelo… ¡Huy, jiji, no me había dado cuenta, no sé cómo ha podido acabar ahí, qué cosas…!
¡Sí! ¡¡¿Y QUÉ?!! ¡¡Nos hemos vuelto a acaramelar!! ¡Porque llega San Valentín y somos muy enamoradizos! ¡Que vivan los peluches, los bombones, el color rosa y las tartas de corazones! ¡Somos vehementes y apasionados! ¡Rediós!
(¡Ding, dong, diiiinng! Estimados clientes, les recordamos que en la sección de Halloween encontrarán una selección de los mejores esqueletos, murciélagos y arañas para aquellos de ustedes a quienes no les gusten los corazones).
Y si os gustan los corazones y la hiperglucemia caramelosa de San Valentín, apuntaos la lista de la compra para elaborar está riquísima tarta napolitana que no requiere horno. ¡Vamos al súper!
Lista de la compra para nuestra tarta napolitana (10 personas):
Para elaborar la base de la tarta necesitaremos:
- 200 g. de galletas digestive.
- 100 g. de mantequilla cortada en dados a temperatura ambiente.
Para preparar la capa de chocolate con leche:
- 1 tableta de chocolate con leche para fundir.
- 200 ml de nata para montar (35% de materia grasa)
- 300 ml de leche entera.
- 1 sobre de cuajada.
Continuamos con la capa de chocolate blanco:
- 1 tableta de chocolate blanco para fundir.
- 200 ml de nata para montar (35% de materia grasa)
- 300 ml de leche entera.
- 1 sobre de cuajada.
Finalmente, para elaborar la capa de fresa necesitaremos:
- 300 g. de fresas.
- 50 g. de azúcar.
- 300 ml de nata para montar (35% de materia grasa)
- 2 sobres de cuajada.
Corazones de azúcar para decorar.
Utensilios utilizados para elaborar nuestra tarta napolitana:
- Batidora.
- Bol.
- Papel vegetal.
- Lámina de acetato.
- Molde con forma de corazón.
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Espátula de silicona.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, preparamos la base de la tarta: trituramos las galletas.
2. Fundimos la mantequilla en un cazo al fuego o en el microondas.
3. Mezclamos las galletas trituradas con la mantequilla fundida hasta homogeneizar.
4. Vertemos la mezcla sobre el molde y presionamos para alisar. Llevamos a la nevera y dejamos enfriar 1 hora.




5. En segundo lugar, elaboramos la capa de chocolate con leche: calentamos en un cazo a fuego medio la nata para montar, 200 ml de leche y el chocolate con leche cortado en trozos. Removemos hasta que se funda todo.
6. Mezclamos los 100 ml. restantes de leche con el sobre de cuajada y lo vertemos en el cazo donde estamos calentando los otros ingredientes. Removemos de forma constante unos 10 minutos, hasta que la mezcla comience a espesar.
7. Retiramos del fuego y vertemos la mezcla sobre la base de la tarta, que ya llevará 1 hora refrigerándose. Usamos una espátula de silicona para verter la mezcla de chocolate sobre ella y que se distribuya de forma uniforme. Llevamos de nuevo a la nevera para refrigerar una hora.




8. A continuación, preparamos la capa de chocolate blanco: calentamos en un cazo a fuego medio 200 ml. de leche, la nata para montar y la tableta de chocolate blanco cortada en trozos. Removemos hasta que se funda.
9. Mezclamos los 100 ml. restantes de leche con el sobre de cuajada y lo vertemos en el cazo. Removemos sin parar unos 10 minutos, hasta que la mezcla y comience a espesar.
10. Retiramos del fuego y vertemos la mezcla sobre la capa de chocolate con leche, que ya llevará 1 hora refrigerándose. Usamos una espátula de silicona para verter la mezcla de chocolate blanco sobre ella y que se distribuya de forma uniforme sin agujerear la capa anterior. Llevamos de nuevo a la nevera para refrigerar otra hora.




11. Para acabar, elaboramos la capa de fresas: cortamos las fresas en trocitos y las calentamos en un cazo con el azúcar durante 10 minutos a fuego lento, removiendo de vez en cuando.
12. Retiramos del fuego, trituramos las fresas y las ponemos a calentar de nuevo en el cazo.
13. Mezclamos 100 ml de nata montada con los dos sobres de cuajada y vertemos sobre las fresas del cazo. Removemos.
14. Añadimos los 200 ml restantes de nata montada y seguimos removiendo de forma constante durante unos 10 minutos, hasta que la mezcla comience a espesar.
15. Retiramos del fuego y vertemos la mezcla sobre la capa de chocolate blanco, que ya llevará 1 hora refrigerándose. Usamos una espátula de silicona para verter la mezcla de fresas sobre el chocolate y que se distribuya de forma uniforme sin agujerear la capa anterior. Llevamos de nuevo a la nevera para refrigerar toda la noche con el fin de acabe de cuajar.








16. Transcurrida la noche, sacamos la tarta de la nevera y decoramos a nuestro gusto con los corazones de azúcar. ¡Lista para sorprender a nuestr@ churri!

Reconocedlo. Incluso los que opináis que San Valentín se ha convertido en otra fecha comercial para que gastemos dinero estaréis de acuerdo en que no está de más agradecer a esa persona especial que nos aguante el resto del año además del día de San Valentín, ¿a que sí? Es cierto que se pueden tener detalles cualquier otro día del año pero la vorágine en la que vivimos hace que, al final, el día a día nos haga olvidar esos planes que queríamos llevar a cabo con él/ella. Así que, dedicar un día al año para que todos hagamos algo especial por esa persona que está a nuestro lado cada día puede ser el empuje que necesitamos para no seguir posponiendo esos momentos bonitos en pareja que queremos tener.
Si habéis llegado tarde para reservar en ese restaurante que os gusta, o las obligaciones os impiden llevar a cabo esa escapada romántica de fin de semana, esta preciosa y rica tarta napolitana le hará ver todo el tiempo y esfuerzo que has invertido en prepararle un dulce en este día tan especial. Su sonrisa al descubrirla será regalo suficiente de San Valentín. Y si habéis tenido la suerte de reservar en ese restaurante o de preparar la escapada romántica, la tarta napolitana será la guinda perfecta para un día perfecto.
¡Enviadnos fotos de su cara de sorpresa al ver la tarta! ¡Que la disfrutéis!




Han puesto su alma en esta suave, dulce y rica tarta napolitana:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




