Bienvenidos de nuevo, mis intrépidos reposteros. Hoy os traemos una receta que venía persiguiéndonos desde hace tiempo, y seguro que a vosotros también. ¿Que a qué nos referimos? A que ha surgido una nueva ley de la física: la ley que dice que, allá donde vayáis, vuestros ojos se toparán siempre con varias galletas Lotus a lo largo del día, independientemente de la latitud, longitud o altitud sobre el nivel del mar. La caja de galletas Lotus del supermercado, el helado de galletas Lotus de la crepería de la esquina. La tarta Lotus del escaparate de la pastelería, el batido de galletas Lotus de la cafetería del centro comercial. Corro a coger el autobús y me topo con el anuncio del McFlurry de Lotus, quedo con mis amigas en la cafetería y me encuentro la galleta Lotus en el platillo del café, ¡me voy a dormir y sueño con amorosas galletas Lotus que me persiguen porque quieren abrazarme! ¿Sabéis cuál es la única forma de dejar de ver galletas Lotus por todas partes? Pues claro que lo sabéis: ¡zamparos esta riquísima tarta Lotus que os traemos hoy! La única forma de dejar atrás la tentación es ¡zambullirse en ella!
Pero, ¿se puede saber de dónde han salido estas galletas que nos invaden donde quiera que vayamos? Claro que se puede, ¡os cuento! ¿Perdón…? Que no necesitáis saberlo, sólo queréis zampar galletas… Veréis, os lo pienso contar tanto si queréis como si no, ¡que para eso me lo he estudiado! ¡Leed, tunantes!
Hace casi un siglo, allá por 1932, un repostero llamado Jan Boone vivía en un pueblecito conocido como Lembeke, al norte de Bélgica. Este repostero creó su propia versión de las speculoos, unas galletas muy populares en Bélgica, Francia y Países Bajos que se consumen tradicionalmente en Navidad. El señor Boone comenzó a llevar sus galletas a las cafeterías de la zona ya que estaba convencido de que el sabor a caramelo y canela de éstas eran el contrapunto perfecto para una buena taza de café o té. Tenía razón. Poco a poco, sus galletas fueron popularizándose y empezaron a cruzar fronteras. Hoy día, la empresa produce millones de galletas al año que exporta a medio planeta, además de la crema de Lotus, el helado Lotus y las galletas Lotus rellenas de chocolate, vainilla o crema. Gracias a las redes sociales, golosos reposteros de todas partes del mundo han popularizado todo tipo de recetas basadas en las galletas Lotus, desde tartas y batidos hasta helados o pastelillos. Como curiosidad, el nombre de estas galletas, Lotus Biscoff, procede de la contracción de biscuit y coffe, que significan galleta y café en inglés.
Hala, ya sabéis todo lo que necesitáis saber para haceros los resabiados en las tertulias familiares. Ahora viene lo más divertido: ¡al abordaje, mis valientes reposteros! ¡Arriba esos rodillos! ¡Poneos el delantal!
Lista de la compra para nuestra tarta Lotus:
Para la base necesitaremos:
- 200 g. de galletas Lotus.
- 100 g. de mantequilla (calentar en el microondas para fundir)
Para el relleno emplearemos:
- 500 g. de nata de montar.
- 250 g. de queso de untar.
- 300 g. de leche.
- 150 g. de azúcar.
- 2 sobres de cuajada.
- 1 cucharada de canela.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- Además, emplearemos varias galletas Lotus para crear una capa intermedia de galletas en el relleno.
Por último, para la cobertura necesitaremos:
- Un tarro de crema Lotus.
- 2 galletas Lotus (o las que queráis poner)
- Bolitas de chocolate.
Utensilios necesarios para nuestra tarta Lotus:
- Batidora.
- Bol.
- Molde de 24 cm.
- Papel vegetal.
- Aplanador.
- Cazo.
- Lámina de acetato.
- Espátula.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, preparamos la base: trituramos los 200 g. de galletas Lotus para transformarlas en polvo de galleta. Vertemos en un cuenco y mezclamos bien con la mantequilla. Llevamos la masa a nuestro molde y aplanamos. Reservamos en la nevera.






2. En segundo lugar, preparamos el relleno: mezclamos en un cazo la nata de montar, el queso de untar, 250 g. de leche (reservamos los otros 50 g.), el azúcar, la canela y la vainilla. Calentamos a fuego medio.
3. Entre tanto, disolvemos los dos sobres de cuajada en un vaso con los 50 g. de leche que habíamos reservado. Removemos bien para evitar que se hagan grumos. Cuando se hayan disuelto, lo añadimos al cazo que tenemos al fuego. Removemos constantemente hasta que hierva.






4. Una vez que hierva, apartamos del fuego y vertemos el relleno en el molde empleando una espátula para evitar que caiga directamente sobre la base. Vertemos aproximadamente la mitad del relleno.
5. A continuación, colocamos una capa de galletas Lotus antes de verter el resto del relleno sobre esta capa. Llevamos a la nevera como mínimo tres horas.




6. Por último, vamos a preparar la cobertura: calentamos la crema Lotus para que nos resulte más fácil extenderla y la vertemos sobre la capa de relleno.
7. Para acabar, decoramos a nuestro gusto con las galletas Lotus y las bolitas de chocolate.




¡Ya tenemos nuestra deliciosa tarta de galletas Lotus preparada para disfrutar! ¿Recibís invitados para merendar? ¿Toca reunión de tu club de lectura en casa? ¿Estrenas piso y vienen tus amigos a verlo? ¿Has adoptado un perrito y vienen tus amigas a traerle juguetes y jersecitos? ¿O acaso viene vuestra panda de amigos a ver juntos el último capítulo de The Last of Us? Sea cual sea vuestro plan, vuestros invitados quedarán encantados con una taza de café humeante y una porción de esta riquísima tarta tan increíblemente fácil de preparar. Una tarta que les regalará el sabor a canela y caramelo de las crujientes galletas de las cafeterías más tradicionales pero con el toque hogareño de una rica y jugosa tarta de queso. Y sí: seréis los anfitriones más cool del vecindario. ¡Las galletas Lotus han llegado para reinar! ¡Enviadnos fotos de vuestras tartas!



Han puesto su alma en esta deliciosa y facilísima tarta Lotus:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




