Lunes, 15:40 p.m. Mes de Julio en pleno apogeo, 45 grados a la sombra. Toledo, evidente. Llegando a casa desde el trabajo. El volante del coche arde, conduzco intercambiando manos y sacudiéndolas en el aire mientras exhalo gritos como Michael Jackson en Smooth Criminal. En realidad no he aparcado, he tenido que abandonar el coche en la calle porque las ruedas han empezado a pegarse al asfalto. Gafas de sol XXL, abro puerta, me tiro a la calle y me cubro la cara con las manos al sentir que se desintegra en contacto con el ambiente exterior. Alivio, no era la cara, era el protector solar, que resbala hacia el escote. Mierda, ya no tengo escudo protector. Me acuclillo para ocultarme del sol en la sombra de mi coche. Estudio la situación. No hay rastro de vida humana. Tampoco veo zombis, que es buena señal. Salto de sombra en sombra, agazapándome junto a cada coche, acercándome a la entrada de mi portal. Veinte metros para la salvación. El aire quema los pulmones, la luz del sol abrasa los ojos. Diez metros hasta el portal. El espejo para retocarme el maquillaje cae del bolso y acaba en el asfalto. No lo recojo, lo doy por muerto. Él querría que me salvara. Saco las llaves del portal, me cubro la cabeza con el bolso, atravieso la acera a la carrera y entro en el edificio. Fresco, oscuridad, quietud. Vida, un nuevo mundo. Espero a que los ojos se acostumbren y comienzo a subir peldaños. Entro en casa, dejo el bolso, abro la nevera, saco mi maravillosa tarta helada de yogurt y una cuchara, me siento junto a la encimera y me concedo todo el tiempo del mundo para disfrutar. Mmm… qué rico, qué suave, qué fresquito… ¡¡Qué fresquitoooo!! ¡¡Pero qué fresquiitoooo!! Siento que vuelvo a la vida. He sido afortunada, he llegado a casa. Otros no corrieron la misma suerte.
Cojo el móvil, miro la previsión meteorológica. Mañana volveremos a disfrutar otros 45 a la sombra. Una tarta helada de yogurt no es suficiente, ¡necesito un arsenal! ¡Manos a la obra!
Lista de la compra para nuestra tarta helada de yogurt:
- 150 g. de galletas digestive.
- 65 g. de mantequilla.
- 600 g. de yogurt griego.
- 150 g. de nata con un 35% de materia grasa.
- 120 g. de azúcar.
- 1 limón.
- Una cucharadita de esencia de vainilla.
- Frutos rojos congelados.
- Sirope de fresa.
Utensilios necesarios para nuestra tarta helada de yogurt:
- Molde de 20 cm. de diámetro.
- Papel vegetal.
- Batidora.
- Bol.
- Aplanador.
- Rallador.
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Espátula de silicona.
- Papel film.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, vamos a elaborar la base de la tarta: forramos la base del molde con papel vegetal.
2. Trituramos las galletas digestive. Una vez desmigajadas, las llevamos a un bol.
3. Calentamos la mantequilla en el microondas y la vertemos sobre las migas de galletas. Mezclamos bien.
4. Ponemos la mezcla en el molde y aplanamos con un aplanador. Llevamos a la nevera.







5. A continuación, vamos a elaborar la mezcla de yogurt para la tarta: rallamos el limón con cuidado de no coger la parte blanca. Echamos un buen chorro de limón sobre la ralladura. Reservamos.
6. Ponemos en un cazo la nata y el azúcar y calentamos a fuego medio-alto removiendo hasta que hierva. Cuando hierva, retiramos del fuego y añadimos la ralladura de limón con su zumo, la esencia de vainilla y el yogurt. Mezclamos hasta homogeneizar.








7. Sacamos el molde de la nevera, vertemos la mezcla sobre la base usando una espátula de silicona para evitar que caiga directamente y se derrita la mantequilla. Dejamos que se atempere, tapamos con papel film y llevamos al congelador toda la noche.
8. Para acabar, vamos a decorar la tarta: al día siguiente, sacamos el molde y los frutos rojos del congelador. Dejamos atemperar unos 15 minutos. Desmoldamos y decoramos la parte superior de la tarta con los frutos rojos. Antes de servir, añadimos un chorrito de sirope de fresa.





Protector solar de 50… ¡presente! Gafas de sol XXL… ¡presente! Sombrero espectacular tipo jet-set de Ascot… ¡presente! Ventilador de mano con pulverizador para el rostro… ¡presente! Ventilador para el móvil para que mi pequeño no sufra… ¡presente! Altavoces sumergibles para bailar en la ducha… ¡presentes! Pajitas para beber Margaritas… ¡presentes! Abro congelador. Cinco, seis, siete… ¡ocho tartas heladas de yogurt! ¡Presentes! Ahora sí tengo todo para sobrevivir. ¡A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre en una ola de calor!
Y vosotros, ¿tenéis vuestros arsenales de tartas congeladas de yogurt y sombreros de Ascot? ¡Enviadnos vuestras fotos para ver quién tiene el sombrero más estrafalario! ¡Y a disfrutar vuestra tarta!




Han puesto su alma en esta deliciosa y refrescante tarta helada de yogurt:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




