Otra tarde infernal de agosto y vienen mis sobrinos a pasar la tarde con los niños. No sé qué inventar de comer que sus organismos puedan digerir con 44ºC a la sombra. La última vez que vinieron a merendar, los cruasanes rellenos de embutido se los comió el perro mientras ellos transmutaban en anfibios metidos en la piscina hora tras hora. Tras hora, tras hora. Cuando al fin salieron del agua a las 23:00, tuve que reprimir el impulso de mirar si habían desarrollado membranas interdigitales y branquias. El gato no paraba de bufarles creyendo que venían del espacio exterior. No me extraña: sus manos colgaban como sartenes llenas de arrugas y el color verdoso grisáceo de su piel recordaba a los aliens de Encuentros en la tercera fase. Yo misma tuve que reprimir el impulso de bufar.
Necesito encontrar algún alimento milagroso que les haga salir de la piscina y despierte su instinto para alimentarse pero, ¡es tan difícil en verano! ¡Sólo quieren vivir dentro del agua y masticar polos flash! ¿Qué podría hacerles para merendar que no acabe en la panza de Sultán? Dejadme pensar… huummm… si… no… huummm… no, no, huy, qué va… hummm, hummm. Hummm… si… ¿sí…? ¡Sí! ¡¡Lo tengo!! ¡¡LO TENGO!! ¿Cómo no se me ha ocurrido antes? ¡Voy a preparar una tarta de cuajada! Suave, súperfresquita para el verano, nada empalagosa y muy, pero que ¡¡muuuy rica!! A vuestros niños también les gustará si pierden el apetito con al calor. ¡¡Vamos al súper!!
Lista de la compra para nuestra tarta de cuajada:
- 1 l. de leche entera.
- 1 paquete de galletas tipo María.
- 150 g. de mantequilla a temperatura ambiente.
- 150 g. de azúcar.
- 200 ml. de nata para montar.
- 2 sobres de cuajada en polvo.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- Miel.
Utensilios necesarios para nuestra tarta de cuajada:
- Batidora.
- Bol.
- Molde de 20 cm.
- Papel vegetal para forrar la base del molde.
- Alisador.
- Cazo.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, vamos a triturar las galletas hasta reducirlas a migas.
2. En segundo lugar, derretimos la mantequilla en el microondas para mezclarla con las migas de galletas, Cuando estén bien mezcladas, colocamos la masa en el molde y la alisamos. Llevamos el molde a la nevera.








3. A continuación, ponemos en un cazo la leche (a excepción de un vaso de leche que reservamos), la nata para montar, la vainilla y el azúcar, y calentamos a fuego medio removiendo hasta disolver el azúcar.
4. Echamos los sobres de cuajada en el vaso de leche que hemos reservado y removemos. Una vez disueltos los sobres, vertemos el contenido del vaso en el cazo que estamos calentando y removemos constantemente llevando la mezcla a ebullición. Cuando comience a espesar, apartamos del fuego.






5. Vertemos la mezcla caliente sobre la base de galletas y mantequilla usando una espátula para que la mezcla se reparta equitativamente y evitar agujerear la base. Dejamos que la tarta se enfríe a temperatura ambiente y llevamos a la nevera un mínimo de 4 horas (mejor aún si es toda la noche para que cuaje por completo y quede firme)
6. Una vez cuajada, cubrimos la tarta con miel y servimos.




Llamad a los niños para que salgan de la piscina. Llamadlos otra vez. Otra. El calor y la adolescencia los aletargan, es normal que no reaccionen. Os oyen, pero os ignoran. Amenazad con lanzar sus móviles al agua. Ahora sí salen, ¿verdad? Protestarán y caminarán como zombies moribundos. Prometedles que esta vez no les vais a mandar a la cocina a por más limonada para vosotros.
Esta vez la razón de vuestro incordio les va a gustar. Renegarán cuando les digáis que van a ingerir alimentos pero debéis evitar que huyan al agua de nuevo. Haced hincapié en la importancia de seguir nutriéndose incluso con 44 grados a la sombra. Incitadles a que den el primer bocado. Veréis sus expresiones cambiar lentamente del más absoluto fastidio a la sorpresa primero, la curiosidad después y, por último, la voracidad insana. Se me olvidó deciros que apartarais una porción para vosotros. ¿No lo habíais hecho? Mal. Os habéis quedado sin tarta de cuajada. Miradlos devorar como alimañas hambrientas. ¿Creéis que os van a dejar un trozo? Pues no. Mala suerte. Ya la probaréis la próxima vez. Haced fotos, al menos, para que tengáis pruebas de haber preparado la tarta. Y enviadnos alguna, a ver si nosotros también conseguimos despertar el apetito. ¡Ánimo con ese agosto infernal!




Han puesto su alma en esta suave, fresquísima y deliciosa tarta de cuajada:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




