Bienvenidos de nuevo, mis intrépidos reposteros. Hoy os traemos un postre muy especial para un día muy especial: el día de los enamorados. Se acerca San Valentín y vamos a preparar juntos esta riquísima tarta corazón de queso para regalar a nuestro/-a Valentín/-a.
¿Os habéis preguntado alguna vez de dónde procede la costumbre de celebrar esta fecha tan especial? Pues preguntáoslo, porque me he informado al respecto y os lo voy a contar tanto si queréis como si no. ¿Cómo que por qué? ¡Para que aprendáis, leñe!
No, San Valentín no es una invención moderna para hacernos gastar dinero. Bueno, es cierto que nos hace rascar los bolsillos, pero no es una creación de la era consumista. Se trata de una fecha señalada en el calendario desde hace mucho, muchísimo tiempo. San Valentín fue un sacerdote que vivió en la Roma del s. III, cuando el cristianismo comenzaba a extenderse. El emperador del Imperio Romano en aquel momento era Claudio II, quien prohibió casarse a los jóvenes romanos para que pudieran unirse al ejército: Claudio pensaba que los jóvenes solteros eran mejores soldados al no tener vínculos amorosos ni hijos. Valentín, oponiéndose a la ley de Claudio II, decidió seguir llevando a cabo matrimonios cristianos en secreto entre jóvenes enamorados. Cuando lo descubrieron, Valentín fue encerrado y sentenciado a muerte, siendo decapitado en el año 269.
Más tarde, en el s. V, el papa Gelasio I quería que el pueblo dejara de celebrar las lupercales, el culto pagano a la fertilidad que todos seguían festejando el 14 de febrero a pesar de que el cristianismo ya era la religión oficial del imperio. Fue por ello que Gelasio eligió el 14 de febrero para hacer honor a San Valentín, el santo del amor, con el fin de que la cristiandad fuera abandonando las fiestas lupercales. El primer San Valentín se celebró el 14 de febrero del año 494 y se convirtió en una fiesta tan popular que, durante la Edad Media, la tumba de San Valentín en la Vía Flaminia, Roma, se convirtió en lugar de peregrinaje.
En 1382, el escritor inglés Geoffrey Chaucer escribió Parlamento de las Aves, un poema en el que se menciona por primera vez el día de San Valentín como una fiesta de enamorados. La carta de San Valentín más antigua que se conserva es la que escribió Carlos de Orleans en 1416 a su mujer Bonne de Armagnac mientras permanecía cautivo en la Torre de Londres. En la década de 1840, en Estados Unidos, una mujer llamada Esther Howland popularizó las tarjetas regalo de San Valentín, tarjetas que vendía en su librería de Massachusetts y que se convirtieron en un éxito de ventas. Los anglosajones fueron los primeros en convertir esta fecha en una oportunidad para demostrar nuestro amor a través de regalos.
En España, donde nunca se había celebrado esta festividad, el periodista César González Ruano propuso el 1948 copiar la tradición de San Valentín a los anglosajones, y José “Pepín” Fernández, fundador de los grandes almacenes Galerías Preciados, secundó la idea con entusiasmo animando a sus clientes a comprar regalos para esas personas especiales el día de San Valentín. En los años 60, la fiesta de San Valentín ya había arraigado en la sociedad española.
San Valentín se celebra en muchos lugares del mundo, incluso en países donde predominan religiones diferentes al cristianismo. Sin embargo, no en todas partes se celebra el 14 de febrero, y existen lugares como Finlandia, Estonia y muchos países de América Latina donde el día de San Valentín es una celebración de la amistad, no exclusivamente del amor.
Si no sabéis qué regalar para San Valentín, os proponemos esta rica tarta corazón de queso superfácil y tan bonita, pero tan bonita, que dan ganas de ponerle un marco alrededor y guardarla para siempre en la nevera para poder mirarla todos los días. ¡Poneos el delantal!
Lista de la compra para nuestra tarta corazón de queso:
Para la base necesitaremos:
- 300 g. de galletas digestive.
- 100 g. de mantequilla.
Para el relleno necesitaremos:
- 400 g. de nata líquida para montar 35% de materia grasa.
- 100 g. de azúcar.
- 9 láminas de gelatina neutra.
- 500 g. de queso de untar.
Por último, para la cobertura necesitaremos:
- 300 g. de fresas.
- 1 sobre de gelatina de fresa.
- Medio litro de agua.
- Unas gotas de limón.
Utensilios utilizados para elaborar nuestra tarta corazón de queso:
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Utensilios necesarios
- Batidor.
- Bol.
- Espátula de silicona.
- Molde corazón.
- Papel vegetal.
- Aplanador.
- Cazo.
- Varillas manuales.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, vamos a preparar la base de nuestra tarta corazón de queso: ponemos las galletas en un bol y las trituramos. Reservamos.
2. Cortamos la mantequilla en dados pequeños y los colocamos en un bol. Los fundimos en el microondas.
3. Vertemos la mantequilla sobre las galletas trituradas y lo mezclamos para homogeneizar.
4. Forramos con papel vegetal la base de nuestro molde con forma de corazón.
5. Vertemos la pasta de galletas con mantequilla en el molde y presionamos para compactar. Reservamos en la nevera.







6. A continuación, vamos a preparar el relleno de nuestra tarta corazón de queso: un rato antes de comenzar con el relleno, ponemos la gelatina a remojo para que se hidrate. Podemos hacerlo antes de preparar la base para mantenerla en remojo mientras tanto.
7. Calentamos la nata en un cazo a fuego lento.
8. Incorporamos el azúcar y removemos hasta disolver en la nata.
9. Incorporamos el queso de untar y homogeneizamos.
10. Añadimos la gelatina y removemos.
11. En cuanto la mezcla comience a hervir, retiramos del fuego para evitar que se queme y dejamos que se enfríe un poco.
12. Vertemos la mezcla sobre la base de galletas, que se habrá vuelto más compacta y resistente gracias al frío de la nevera. Trasladamos todo de nuevo a la nevera y dejamos enfriar unas 6 horas para que la mezcla solidifique.






13. Por último, vamos a preparar la cobertura de fresas y gelatina de nuestra tarta corazón de queso: cortamos las fresas en mitades, extraemos la tarta de la nevera y colocamos las fresas sobre el relleno hasta cubrirlo por completo. Reservamos en la nevera.
14. Calentamos 250 ml de agua en un cazo.
15. Cuando comience a hervir, añadimos el sobre de gelatina de fresa y removemos.
16. Cuando hayamos homogeneizado, añadimos unas gotitas de limón y otros 250 ml de agua. Removemos para mezclarlo todo y retiramos del fuego. Dejamos enfriar un poco.
17. Lo vertemos sobre nuestra capa de fresas e introducimos en la nevera durante 3 horas para que se forme la gelatina.








Desmoldamos con cuidado, ¡y ya está lista nuestra deliciosa tarta corazón de queso para el día más dulce del año! La tarta más sencilla, más bonita y más sabrosa para vuestra persona favorita.
Pero, ¿qué haces? ¡Suelta esa cuchara, que te veo! La idea es que la tarta permanezca entera hasta que llegue tu cari para que os la comáis juntos. No, no me mires así, sé lo que pretendes. ¡Suelta esa tarta ahora mismo! ¡No la muerdas! ¡Que no la m…!
La has mordido. Pues habrá que preparar magdalenas.




Han puesto su alma en esta bonita y deliciosa tarta corazón de queso:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




