Hoy vamos a preparar un clásico que todos hemos comido en casa cuando éramos pequeños para celebrar nuestros cumpleaños, los cumples de nuestros hermanos, nuestros primos y amigos: la tarta de la abuela.
Claro que la conocéis: la tarta de la abuela es esa tarta con capas de galletas, natillas y chocolate que ocupa en nuestra memoria el mismo espacio donde se almacenan La Bola de Cristal, Fraggle Rock, Willy Fog, Tintín, el Naranjito, los libros de Vacaciones Santillana y los veranos de días interminables de sol y risas sin freno en casa de los abuelos. ¡Ah, sí, esa tarta! Ahora caéis, ¿verdad? Esa tarta que nuestras madres preparaban pensando que, si comíamos natillas y galletas, la tarta debía ser nutritiva. Y vaya si lo era: luego bajábamos todos a la calle y pasábamos horas jugando al fútbol, a la comba, al rescate o a la goma hasta que se iba el sol y nuestros padres nos llamaban por los telefonillos para subir a cenar.
No, la tarta de la abuela no es un invento de nuestras madres y abuelas para hacernos ingerir leche sin darnos cuenta. Su origen es italiano, de principios del s. XX, aunque existen diversos lugares (Liguria, Toscana, Emilia Romaña) que se disputan su invención. Lo que sí está claro es que, por más que pasen los años, los niños de antes, los de ahora y los que están por venir seguiremos adorando por siempre jamás esta fácil y sabrosísima tarta casera de sabor a recuerdos de infancia que nunca abandonará el Olimpo de las candidatas perfectas para fiestas y cumpleaños.
¿Tenéis un cumple que celebrar? ¿Organizáis una fiesta infantil en casa y no sabéis qué tarta preparar? ¡Desempolvad rodillos y delantales y venid con nosotros al súper! ¡Veréis qué fácil es!
Lista de la compra para nuestra tarta de la abuela (10 comensales):
- 3 paquetes de galletas cuadradas,
- 2 sobres de natillas,
- 1 litro de leche,
- 100 ml. de leche para mojar.
- 100 g. de azúcar.
- 200 g. de chocolate negro para fundir.
- 200 ml. de nata para montar.
Utensilios utilizados para elaborar nuestra tarta de la abuela:
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Molde cuadrado de silicona de 21cm.
- Espátula pequeña de silicona.
- Batidora.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, vamos a preparar las natillas: calentamos el litro de leche junto con el azúcar y añadimos los dos sobres de natillas. Removemos constantemente para evitar que se pegue sin dejar que llegue a hervir. Cuando la mezcla haya espesado, retiramos del fuego y dejamos que se enfríe. Las natillas deben quedar lo suficientemente espesas como para poder colocar capas de galletas encima cuando montemos nuestra tarta.



2. A continuación, vamos a preparar la mezcla de chocolate: ponemos la nata en un cazo a calentar. Cuando esté caliente, agregamos el chocolate en trozos pequeños. Removemos hasta que se haya fundido por completo y la mezcla se haya homogeneizado. Dejamos enfriar.


3. Para finalizar, vamos a montar la tarta: mojamos las galletas en 100 ml. de leche tibia para ablandarlas un poco (no debemos mojarlas en exceso o se romperán). Colocamos en el molde una base de galletas. Sobre esta base, vertemos la mitad de las natillas y aplanamos la capa. A continuación añadimos otra capa de galletas, otra capa de natillas y una tercera capa de galletas. Por último, vertemos el chocolate fundido por encima y lo aplanamos. Llevamos a la nevera un mínimo de 4 horas para que la tarta tome consistencia. Cuando se haya enfriado, batimos unas galletas para decorar la zona superior. ¡Ya tenemos lista nuestra riquísima tarta de la abuela!












¿Habéis visto qué fácil? Sin horno y con la ayuda de un único fogón hemos preparado una riquísima tarta, blandita y jugosa, que todo el mundo adora porque consigue traer de vuelta los sabores preferidos de desayunos y postres de nuestra infancia. Galletas, natillas y chocolate juntos en un mismo postre. Prometemos que, a todos los pequeños que se junten esta tarde en vuestras casas, esta tarta de la abuela les hará tocar el cielo de los postres con los dedos.
Servidle su trozo a cada uno y mirad sus caritas expectantes, esos ojos risueños y chispeantes. No olvidéis captar esas sonrisas con las cámaras para inmortalizar el momento exacto en que son conscientes de que van a disfrutar ese enooorme pedazo de tarta riquísima para ellos solitos. Plato en una mano, cuchara en la otra. Sonrisa a la cámara. Foto, foto, foto. Pistoletazo de salida, hincad cucharas, ¡engulliiiid! ¡Enviadnos vuestras fotos con esos pequeños mofletes manchados de chocolate!





Han puesto su alma en esta riquísima, jugosa y sabrosísima tarta de la abuela:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.



