Hoy, mis queridos reposteros, os proponemos un viaje muy especial. No vamos a hacer un viaje en el espacio: os proponemos un viaje en el tiempo. Queremos que vengáis con nosotros a nuestra infancia, a las vivencias de quienes fuimos niños en los 80 o incluso los 90. Un viaje para rememorar aquellas tardes en las que salíamos corriendo del cole, llegábamos a casa, lanzábamos las mochilas por los aires y sabíamos que, a partir de ese momento, cualquier cosa era posible. La magia de tardes interminables de juegos y risas con hermanos, amigos o vecinos. De salir a la calle y llamarnos unos a otros a través del telefonillo, porque los móviles aún no habían llegado. La magia de los juegos con la comba, los saltos con la goma, las tizas y la rayuela, las risas del escondite inglés o las carreras del rescate.
Peonzas, canicas y chapas con fotos de ciclistas eran nuestros mayores tesoros, y las bicicletas nuestro medio de transporte. Sólo podíamos ver un capítulo a la semana de nuestra serie favorita y, después de su emisión, bajábamos a la calle saltando los escalones de tres en tres para comentar con la pandilla las hazañas y aventuras de los protagonistas de El coche fantástico, V, McGyver, El Equipo A o Verano Azul. Por supuesto, no bajábamos con las manos vacías: llevábamos la merienda con nosotros. Aquellos bocatas de chorizo, de mortadela o de salchichón que no tardaban ni cinco minutos en desaparecer. En aquel entonces no comíamos demasiada bollería industrial y, quizá por ello, la tarde más perfecta era aquella en la que alguno de esos bollos deliciosos que tanto anhelábamos caía por fin en nuestras manos: Panteras Rosas, Bollycaos, Tigretones y, por supuesto, los Phoskitos.
Hoy os animamos a preparar con nosotros esos maravillosos Phoskitos de nuestra infancia, pero hechos en casa, más ricos si cabe porque sabemos que sólo llevan ingredientes naturales. No os vamos a engañar: si coméis nuestros Phoskitos no vais a salir corriendo con las bicis como cuando teníais diez años. Las lumbalgias, las ciáticas y las contracturas cervicales han llegado para quedarse. McGyver ya no desactiva bombas con la ayuda de un clip de metal y comer nuestros Phoskitos no rejuvenece. ¡Pero hay que ver lo ricos que están, rediós! ¿Queréis comprobarlo? ¡Vamos al súper!
Lista de la compra para nuestros Phoskitos (6 unidades):
Para preparar el bizcocho necesitaremos:
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- 120 g. de harina.
- 120 g. de azúcar.
- 6 huevos grandes.
- Media cucharadita de extracto de vainilla.
Para elaborar la crema de nata necesitaremos:
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- 100 g. de nata con un 35% de materia grasa.
- 60 g. de leche condensada.
- 1 cucharada de azúcar glas.
Finalmente, para preparar el glaseado de chocolate necesitaremos:
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- 200 g. de chocolate negro para fundir.
- 100 g. de manteca de cacao.
Utensilios utilizados para elaborar nuestros Phoskitos:
- Bol.
- Tamizador.
- Varillas eléctricas y/o manuales.
- Espátula de silicona.
- Bandeja de horno.
- Papel vegetal.
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Rejilla enfriadora.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, vamos a preparar el bizcocho: precalentamos el horno a 170ºC.
2. Tamizamos la harina y reservamos.
3. Separamos las claras y las yemas de los 6 huevos.
4. Batimos las claras a velocidad media durante 8 minutos. Cuando hayamos batido unos 4 minutos, añadimos la mitad del azúcar y continuamos batiendo. Cuando transcurran los 8 minutos, las tapamos y reservamos a temperatura ambiente. Las claras deben estar bastante firmes. Si no lo estuvieran, batimos un poco más.



5. Batimos en otro bol las yemas durante unos segundos. Este bol deberá ser más grande ya que después vamos a incorporar los demás ingredientes. Incorporamos el resto del azúcar a las yemas y seguimos batiendo unos 5 minutos hasta que tengan una textura cremosa y un color blanquecino. Añadimos la media cucharadita de extracto de vainilla y batimos un poco para integrarla.
6. Añadimos poco a poco las claras montadas. Removemos empleando la espátula de silicona, con lentitud y movimientos amplios para no perder la consistencia lograda al montar las claras. Cuando se hayan mezclado por completo las yemas y las claras, añadimos la harina tamizada poco a poco, removiendo con movimientos envolventes hasta integrarla.
7. Cubrimos una bandeja de horno con papel para hornear y depositamos encima la masa con una cuchara. Igualamos la superficie y lo introducimos en el horno durante unos minutos, hasta que veamos que el bizcocho adquiere color dorado.
8. Sacamos el bizcocho del horno y dejamos reposar 10 minutos sobre una rejilla. Transcurrido este tiempo (aún no se habrá enfriado del todo), colocamos un papel de horno por encima para darle la vuelta y quitamos el papel con el que habíamos horneado el bizcocho. Empleamos el nuevo papel para enrollarlo sobre sí mismo y dejamos enfriar del todo una vez enrollado.








9. A continuación vamos a elaborar la crema de nata: mezclamos en un cuenco la leche condensada y el azúcar glas. Reservamos.
10. Montamos la nata. Una vez que esté montada, agregamos la leche condensada con el azúcar glas y mezclamos con la espátula de silicona empleando movimientos suaves y envolventes.




11. A continuación, vamos a montar el brazo de gitano: desenrollamos el bizcocho y extendemos la crema de nata por toda la superficie. Después, enrollamos de nuevo el bizcocho y lo llevamos a la nevera un mínimo de media hora.



12. Mientras el bizcocho se enfría, preparamos el glaseado de chocolate: ponemos la manteca de cacao y el chocolate negro en un cazo y calentamos a fuego medio removiendo constantemente hasta fundirlos.


13. Por fin, vamos a montar los Phoskitos: sacamos el brazo de gitano de la nevera y lo cortamos en seis rebanadas.
14. Colocamos las rebanadas en una rejilla poniendo debajo una bandeja de horno cubierta con papel vegetal.
15. Vertemos el glaseado de chocolate sobre las rebanadas hasta cubrirlas por completo y dejamos enfriar el glaseado.
16. Una vez fríos, ¡ya tenemos nuestros phoskitos listos para disfrutar!




¿Que cuáles son las imágenes de mi infancia que tengo grabadas en la retina? ¡Muchas! Las camisetas de Naranjito, Diana de V quitándose la piel para descubrir su cara de lagarto, la luz roja delantera de Kitt, el coche fantástico; jugar a la goma, a ¡churro va!, a las chapas y a las maquinitas de comecocos; E.T. con Elliot cruzando la luna montados en su bicicleta, los interminables chutes al balón de Oliver y Benji e Indiana Jones con su sombrero y su látigo.
¿Y vosotros? ¿Tenéis las mismas imágenes grabadas en vuestras retinas? Entonces os propongo una tarde mágica. Buscad alguna de estas joyitas de la televisión o del séptimo arte en Netflix. ¿Ya está? ¿Cuál habéis elegido? ¡Perfecto! Poneos delante vuestra bandeja llena de Phoskitos con un vaso de Cola Cao o de Nesquik, haced un montón de fotos para mandarlas a Toledo en Dulce y silenciad el móvil. ¡Que nadie moleste! Porque en 5 segundos vais a darle al play para dar la bienvenida a los 80 en vuestro salón con vuestros Phoskitos y vuestro vaso de Cola Cao. Cinco… cuatro… tres… dos… uno… ¡A disfrutar!





Han puesto su alma en estos deliciosos Phoskitos:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




