Mis intrépidos reposteros, ¡que vivan los normandos! Sí, me refiero a esos vikingos que ocuparon un trozo de Francia en el s. IX y, desde allí, se dedicaron a conquistar otros lugares europeos sólo para ver qué pasaba. Porque ellos eran así. Aventureros, conquistadores, saqueadores, asilvestrados. Amo su legado. Castillos y palacios, sus conocimientos de navegación y sus batallas, su folclore, su lengua y el pan de leche.

¿Cómo pudieron esos salvajes camorristas dejarnos en legado un pan tan dulce y tierno? Porque ellos eran así. Dicotomía en estado puro, como el propio pan de leche, creado para aportar dulzor a nuestros momentos más enojosos.

¿Te levantas malit@, maread@, sin apetito, y al llamar a tu madre por teléfono para contárselo, te dice que lo primero que tienes que hacer es desayunar? (Porque las madres son así, creen que sin ellas moriríamos de hambre). Pero, ¿qué vas a desayunar, si tienes las amígdalas como pelotas de rugby? Muy fácil: pan de leche. ¿Tu novi@ acaba de dejarte y se ha llevado consigo tu apetito? Muy fácil: pan de leche. ¿Acabas de suspender el carné de conducir por séptima vez y encima recuerdas que tienes que desayunar porque los nervios te impidieron desayunar al salir de casa? ¿Cómo que qué vas a desayunar? ¿Tú qué crees?  ¡Pan de leche!

Apuntad las recetas:

  • ¿Amígdalas al triple de su tamaño? Pan de leche mojadito en un vaso de leche con cola cao calentito. Blandito y rico. Se traga sólo, como dirían las madres.
  • ¿Novi@ ausente? Pan de leche relleno de Nutella. Y si te da por llorar mucho, añade unos trocitos de plátano y leche condensada. ¡Dan ganas de cortar con tu churri sólo para probarlo!
  • ¿Suspenso del carné de conducir? ¡Pan de leche relleno de gambas y surimi con mayonesa y lechuga! ¡Como un marqués! (Sí, también hay marqueses sin carné de conducir, faltaría más).

El pan de leche es el dulce que nos consuela en nuestros momentos de bajón, pero también el que nos saca de un apuro cuando hay que llevarse algo rápido para comer por el camino, cuando salimos fuera y hay que darle la merienda al peque o, simplemente, cuando queremos disfrutar algo rico y dulce porque sí, para el desayuno, el café, la merienda y para los desvelos a media noche.

¿Os contamos un secreto? ¿Queréis saber qué hay mejor que comerse un pan de leche? ¡Comerse un delicioso y aromático pan de leche preparado en casa y recién horneado! Eso no es un simple dulce, ¡es amor en estado puro! ¡Arriba esos rodillos! ¿Hornos preparados? ¡Colocaos los delantales! ¡A trabajar!

Lista de la compra para nuestro pan de leche (unos 8-10 panecillos):

  • 500 g. de harina de fuerza.

  • 250 ml. de leche entera a temperatura ambiente.

  • 50 g. de mantequilla a temperatura ambiente.

  • 10 g. de levadura seca de panadero.

  • 2 huevos, uno para la masa y el otro para pincelar los panes.

  • 20 g. de miel.

  • Una pizca de sal.

Utensilios utilizados para elaborar nuestro pan de leche:

  • Bol.

  • Amasador eléctrico.

  • Rasqueta de panadería.

  • Cuchilla.

  • Pincel de silicona.

Ingredientes de nuestro pan de leche

¡Manos a la obra!

1. En primer lugar, ponemos en un bol los 500 g. de harina y hacemos un hueco con las manos en el centro. Echamos en este hueco los 250 ml. de leche y la levadura. Dejamos reposar 4 – 5 minutos para que se active la levadura.

2. Transcurridos estos minutos, incorporamos el resto de los ingredientes: un huevo, la mantequilla a temperatura ambiente cortada en trocitos, la miel y la pizca de sal. Mezclamos con el amasador eléctrico a velocidad media – alta durante 10 minutos o hasta que consigamos una masa lisa y elástica.

Hacemos un hueco en el centro de la harina
Vertemos en el hueco la leche y la levadura
Dejamos reposar para que se active la levadura
Incorporamos el huevo
Añadimos la mantequilla, la miel y la sal
Amasamos hasta conseguir una masa lisa y elástica
La masa de nuestro pan de leche

3. A continuación, engrasamos un bol con aceite, hacemos una bola con la masa y la dejamos reposar dos horas tapada con papel film. Transcurrido este tiempo, habrá doblado o triplicado su tamaño.

4. Seguidamente, cortamos la masa con la rasqueta en nueve porciones más o menos iguales. Estiramos cada porción y le damos forma de bola nuevamente. Dejamos levar las nueve bolas unos 15 minutos.

Hacemos una bola con la masa
Llevamos la masa a un bol, tapamos con film y dejamos levar
La masa de nuestro pan de leche tras el primer levado
Cortamos la masa en las porciones deseadas
Estiramos cada trozo y le damos forma de bola
Dejamos de nuevo levar
Las bolas de nuestro pan de leche tras el segundo levado

5. Transcurridos los 15 minutos, cogemos cada bola, la estiramos y la enrollamos en forma de cilindro. Los colocamos en una bandeja con los pliegues hacia abajo y, empleando una cuchilla, hacemos dos o tres cortes paralelos transversales en la zona superior. Tapamos de nuevo los panes y dejamos levar por tercera vez durante una hora.

6. Antes de concluir el tiempo de levado, precalentamos el horno a 200ºC con calor arriba y abajo.

7. Para finalizar, transcurrida la hora de levado, pincelamos los panecillos con huevo batido y horneamos durante 15 minutos a 200ºC. Cuando estén dorados, los dejamos enfriar sobre la rejilla. ¡Veréis qué panes de leche más tiernos y aromáticos nos vamos a zampar!

Enrollamos cada bola en forma de cilindro
Cilindros de masa de pan de leche
Realizamos dos cortes con una cuchilla en la parte superior de los panecillos
Nuestros panes de leche preparados para el tercer levado
Nuestro pan de leche tras el tercer levado
Pintamos con huevo la parte superior de la masa de los panecillos
Nuestro pan de leche preparado para hornear
Nuestro pan de leche recién horneado
Dejamos enfriar nuestro pan de leche sobre una rejilla

¿Cómo? ¿Que si es necesario esperar a estar enfermo o a que te deje tu churri para comerlos? ¡Rotundamente no! Comedlos todos y si os empieza a doler la garganta, horneáis más.

Acercad la nariz y olfatead… ¿lo percibís? Así es, ese aroma es lo más cerca que llegaréis a estar del paraíso desde esta dimensión. Cada vez que ese aroma llega hasta el cielo, los dioses del Olimpo de las Chuches abandonan su ensimismamiento, abren un hueco entre las nubes y cotillean para ver qué es eso que huele tan bien en el piso de abajo.

Palpad, presionad entre los dedos, sentid esa corteza dorada y crujiente, esa suave miga interior… ¡e imaginad todas las cosas que vais a poner en su interior para zampar como alimañas! Uno de chocolate, otro de salmón y queso. Buáh, ¡riquísimos! Otro con pollo, mayonesa y lechuga; este otro de atún, mayonesa, huevo y pimiento morrón.  Mmm… ¡el Nirvana! Veamos… qué más… ¡requesón y membrillo! Mmm… qué buenooo… ¡Dadme ideas, que se me han anegado las neuronas con tanta miga de pan de leche! ¿Con qué los vais a rellenar vosotros? ¡Mandadnos vuestras fotos! ¡Queremos copiaros!

Esponjoso y aromático pan de leche
Atrévete con el pan de leche de Toledo en Dulce
Te sorprenderá este increíble pan de leche
Pan de leche de Toledo en Dulce

Han puesto su alma en este tierno y aromático pan de leche:

Lourdes Fernández

Lourdes Fernández

Nuestra Guerrillera de los Fogones

Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz

Ana Sanz

La Ilustre Gacetillera

Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.

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