Magdalenas tradicionales de copete; alargadas o valencianas; magdalenas cuadradas; madeleines, o magdalenas con forma de concha; minimagdalenas; magdalenas con leche, magdalenas con aceite o con mantequilla. De limón o de naranja. Magdalenas de chocolate. Y las que hoy nos ocupan: madeleines de chocolate. Existen tantos tipos de magdalenas como gustos a la hora del desayuno. O de la merienda. O del café, porque cada cual come sus magdalenas como quiere y cuando le da la gana.
Algunos la toman con café, otros la toman con leche. Hay quien no necesita beber y se la come a las bravas (aunque eso requiere mucho valor y pericia). Hay quien las come tal cual y otros las partimos para untarlas con crema de cacao o con mermelada. Algunos las comen con delicadeza y finura y otros nos ponemos de leche hasta los codos y nos escurre por el pijama.
Las magdalenas o madeleines nos acompañan desde el s. XVIII y, aunque forman parte de nuestro ADN como la paella, el cocido o el jamón, no tenemos claro su origen. Si preguntamos a un francés, nos dirá que la primera madeleine la horneó una mujer llamada Madeleine Paulmier que trabajaba como criada para el rey de Polonia Estanislao Leszczynski en el castillo de Commercy, Francia. Si preguntamos en España, responderemos que su origen se remonta a los pastelitos con forma de concha de vieira que una mujer llamada Magdalena repartía a los peregrinos del camino de Santiago. Todos queremos ser inventores de las magdalenas porque nadie concibe su infancia sin peonzas, ni yoyós, ni Chanquete, ni magdalenas.
Si nos acompañáis, hoy volveremos a sentirnos como niños comiendo estas riquísimas madeleines de chocolate. ¡Vamos al súper!
Lista de la compra para nuestras madeleines de chocolate (12 unidades):
- 100 g. de chocolate negro para fundir.
- 170 g. de harina de repostería.
- 1 cucharada de levadura.
- Una pizca de sal.
- 70 g. de mantequilla fundida al microondas.
- 70 g. de azúcar.
- 1 huevo grande.
- 1 cucharada de extracto de vainilla.
- Una cucharada de cacao en polvo.
Utensilios necesarios para nuestras madeleines de chocolate:
- Bol.
- Tamizador.
- Cazo para calentar al baño maría.
- Cuchara de madera.
- Varillas eléctricas.
- Molde para madeleines.
- Spray desmoldante.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, tamizamos la harina, el cacao, la levadura y echamos la sal. Reservamos.
2. En segundo lugar, fundimos el chocolate al baño María. Reservamos.






3. Seguidamente, batimos la mantequilla fundida y el azúcar hasta que tenga consistencia cremosa. Añadimos el huevo y el extracto de vainilla y seguimos batiendo hasta homogeneizar.
4. A continuación, vamos incorporando la mezcla de harina, cacao, levadura y sal lentamente, en varios pasos, sin dejar de batir.





5. Por fin, añadimos el chocolate y continuamos batiendo hasta obtener una masa bastante densa que llevaremos a la nevera durante 15 minutos.
6. Transcurridos estos 15 minutos, rociamos nuestros moldes con spray desmoldante y repartimos la masa en ellos sin llenarlos del todo. Al ser una masa tan densa y algo pegajosa se hace difícil de manejar por lo que tendremos que aplastarla en los moldes para que se adapte a ellos en lo posible.
7. Para acabar, horneamos durante 10 minutos con el horno precalentado a 180ºC. Transcurridos los 10 minutos, dejamos enfriar sobre la rejilla enfriadora y desmoldamos con cuidado para evitar que se rompan.







Y aquí tenemos nuestras riquísimas, aromáticas y superapetecibles madeleines de chocolate listas para zampar. Podéis acompañarlas de leche, de café o de té; podéis comerlas con languidez francesa o con ardor patrio, cuidando de no mancharos o chorreando la encimera y el pijama. La forma de disfrutarlas es personal e intransferible y jamás, ¡PERO JAMÁS! vamos a decirle a nadie cómo comer sus madeleines de chocolate. Eso sí, haced vuestras fotos antes de que pelos, pijamas, batas y albornoces pierdan su color y consistencia. ¿Ya las habéis hecho? ¿Sí? ¿Enviadas? ¿Todas? Pues ahora sí, ¡¡A DISFRUTAR!!




Han puesto su alma en estas deliciosas y esponjosas madeleines de chocolate:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




