Bienvenidos de nuevo, mis intrépidos reposteros. Hoy vamos a pasarlo bien, ¡nos vamos de viaje! ¿Venís con nosotros? Hoy vamos a conocer y a saborear Astorga, uno de esos maravillosos lugares de nuestra geografía que tenéis que visitar si es que aún no habéis estado. Astorga os enamorará. El bullicio de su Plaza Mayor y su mercado cada martes, que viene celebrándose desde el s. XVIII, donde podréis adquirir productos agrícolas y artesanos; el increíble Palacio de Gaudí, que podría ser el castillo encantado de cualquier princesa Disney; la catedral, la Ruta Romana y su muralla, los murales de arte urbano, el Museo Romano, ¡y el Museo del Chocolate! Sí, mis queridos golosones, la historia de Astorga está íntimamente ligada a la historia del chocolate en la península. Allí podréis saborear algunos de los chocolates con mayor pedigrí de nuestra repostería. Pero no sólo el chocolate endulza los días de los astorganos, también podréis degustar deliciosos mantecados, turrones, pastas y el dulce al que hoy dedicamos nuestros insaciables paladares reposteros: los riquísimos hojaldres de Astorga.
¡Acompañadnos a elaborar el dulce más insigne de esta preciosa ciudad!
Lista de la compra para nuestros hojaldres de Astorga:
- 2 planchas de hojaldre rectangulares frescas.
- 1 vaso de agua.
- 1 vaso de azúcar.
- 3 cucharadas de miel.
- 1 chorrito de zumo de limón.
- 1 huevo para pintar.
Utensilios para elaborar nuestros hojaldres de Astorga:
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Rodillo.
- Brocha.
- Cuchillo.
- Boquilla.
- Bandeja de horno.
- Pincel.
- Rejilla enfriadora.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, vamos a preparar el almíbar: ponemos en un cazo el agua, el azúcar, la miel y el limón y calentamos hasta llevarlo a ebullición mientras removemos. Una vez que llegue a ebullición, bajamos el fuego al mínimo y calentamos 10 minutos más.
2. En segundo lugar, precalentamos el horno a 180ºC.



3. A continuación, vamos a preparar el hojaldre: estiramos una plancha de hojaldre con el rodillo. La pintamos con agua y colocamos encima la otra plancha para que se peguen.



4. Dividimos ambas planchas en rectángulos del tamaño que queramos darle a nuestros hojaldres (los nuestros son de 6 x 8 cm) y realizamos agujeros con una boquilla en la plancha superior, poniendo cuidado para que las perforaciones no traspasen la plancha inferior.




5. Pintamos los hojaldres con huevo batido y los llevamos a la bandeja del horno cubierta con papel de hornear. Cocemos 10 minutos.
6. Finalmente, cuando los hojaldres se hayan horneado, los bañamos en el almíbar para que se empapen bien y colocamos sobre una rejilla enfriadora.





¿Sabíais que Astorga comenzó siendo un campamento de la Legio X Gémina romana tras vencer a los astures en Hispania? Cerrad los ojos, coged un hojaldre y olfateadlo. Introducidlo en la boca, dejad que se deshaga en ella, que su dulzor invada vuestros sentidos. ¿No os parece retroceder 20 siglos? ¿Que sois legionarios de la X Gémina en Asturica Augusta compartiendo hojaldres y brindando con chatitos de vino en vuestros ratos libres entre batalla y batalla con los astures? ¿No? Venga, va, se me va la olla, los legionarios no comían cosas tan ricas en aquel entonces y además los hojaldres de Astorga se inventaron en el s. XX. Pero lo que sí me trae a la memoria ese sabor taaan rico es la terracita de la Plaza Mayor donde decidimos sentarnos a descansar tras un día repleto de descubrimientos y donde comimos nuestros deliciosos hojaldres acompañados de un sabroso café. ¡Probadlo en primera persona, no dejéis que os lo cuenten! ¡Disfrutad del viaje! ¡Y enviadnos fotos de los hojaldres!




Han puesto su alma en estos increíbles hojaldres de Astorga:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




