Estimados Reyes de Oriente:
Me ha parecido oportuno adelantar al mes de julio mi carta de los regalos porque luego en Navidad todo el mundo me regala cosas y, como a lo largo del verano también me surgen necesidades, he pensado en vosotros.
No recuerdo haberos pedido una ola de calor en junio. ¿Es la forma moderna de enviar carbón a la humanidad en su conjunto? ¿Tan malos hemos sido este año?
Bueno, vale, tenemos nuestras cosas. ¡Pero al menos, discriminad por barrios! ¡Que el mío es de clase obrera! Sé que pedimos demasiadas cosas pero, ¿sería posible pediros que lancéis la ola de calor con una mira telescópica para ser más precisos y dejarnos una mijina de brisa fresca a los que nos levantamos a las seis de la mañana para ir a trabajar? No pido mucho, sólo que al coger el coche al mediodía no me salgan registros de soprano por tocar el volante y que, al poner el aire acondicionado, no me haga un peeling térmico en la dermis facial con la primera bocanada de aire. Esta petición cuenta como primer regalo.
Ayer, al llegar a casa, mi bloque de pisos se ondulaba como un espejismo del desierto, las suelas de mis fabulosas bailarinas italianas se pegaban al asfalto y tuve miedo de ver pollos asados cayendo del cielo sobre el capó de mi coche. No es que tenga un coche de lujo pero es el único que tengo. Eso no cuenta como segundo regalo, es más bien una sugerencia para que reguléis la Matrix, que en verano parece descomponerse.
Cuando llego a la oscuridad de mi casa desde el exterior hiperlumínico, me gusta relajarme con algo realmente fresquito que me suba la barra de vida, que a esas horas la tengo en el extremo rojo. Me gustan los mojitos granizados pero me provocan ardores. Sé que vosotros sois expertos en cosas ricas, porque en Navidad siempre vais cargados de turrones y mazapanes, así que mi siguiente petición, que cuenta como segundo regalo, es que me enviéis por telepatía una idea fabulosa que sepa muy, pero que muy rica, que refresque y que me endulce el día cuando llego a casa de trabajar en mis tardes de verano. Voy a concentrarme para recibir vuestra telepatía. A la de una… a la de dos… ¡Y a la de tres!
¡Me estoy concentrando muy fuerte! ¡Me duelen los ojos de apretar! ¡Sigo concentrándome! ¡No recibo nada! ¡Esforzaos más! ¡Esforzaaaaos máááásss…! Ooohh… se me ha acabado la concentración y no he recibido ninguna señal telepática.
¡Huy! ¿Qué es esto…? He encendido el móvil sin darme cuenta. Aivá, me ha salido Toledo en Dulce… ji ji ji… es que es la última página que vi en el trabajo antes de salir… ji ji ji… ¿Y esta nueva receta…? Helado de galletas Lotus…
Relamiéndome. Relamiéndome.
Llorando de felicidad. Llorando de felicidad.
¡¡Gracias, Reyes Magos!!
Lista de la compra para nuestro helado de galletas Lotus (10-12 bolas de helado):
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400 ml. de nata para montar.
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160 g. de leche condensada.
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100 g. de crema Lotus (50 g. para la mezcla y otros 50 g. para montar el helado)
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15 galletas Lotus (12 galletas para mezclar con el helado y 3 para la decoración final)
Utensilios utilizados para elaborar nuestro helado de galletas Lotus:
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Tabla de madera.
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Bol.
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Varillas eléctricas y manuales.
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Espátula de silicona.
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Recipiente de cristal.
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Cuchara para servir helado.
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Recipientes para nuestros helados.
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Brocheta.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, troceamos 12 galletas Lotus en trocitos pequeños. Reservamos.
2. En segundo lugar, ponemos en un bol la leche condensada fría con 50 g. de crema Lotus. Mezclamos y reservamos.



3. A continuación, ponemos en otro bol la nata bien fría y batimos con las varillas eléctricas durante aproximadamente 5 minutos o hasta montar.
4. Seguidamente, agregamos a la nata la mezcla de leche condensada con crema Lotus y mezclamos con movimientos envolventes empleando la espátula de silicona.
5. Para continuar, añadimos los trozos de galletas (reservando una pequeña porción para la decoración final) y volvemos a mezclar con movimientos suaves y envolventes.






6. Por último, vamos a montar el helado: vertemos una tercera parte de la mezcla en el recipiente de cristal y alisamos con la espátula. Calentamos los otros 50 g. de crema Lotus en el microondas y, ayudándonos de una brocheta, cubrimos la mezcla con un hilo de crema (sumergimos la brocheta en la crema para que, al sacarla, vaya desprendiendo un hilito de crema por la superficie de la mezcla). Extendemos el hilo de crema con la brocheta para que quede más repartido. Sobre esta capa agregamos otro tercio de mezcla de helado, lo alisamos y volvemos a cubrir con un hilo de crema Lotus para extenderlo después con la brocheta. Finalmente, echamos el último tercio de la mezcla de helado y cubrimos con el hilo de crema Lotus que extenderemos con la brocheta.
7. Para concluir, agregamos en la zona superior los trocitos de galletas que habíamos reservado para decorar, tapamos el recipiente y llevamos al congelador toda la noche (debería estar en el congelador un mínimo de 6 – 8 horas)
8. Transcurrida la noche, ponemos tooodas las bolas que nos apetezca en un recipiente, decoramos con galletas Lotus, ¡y a disfrutar!







Queridos Reyes Magos:
Adoré vuestra sugerencia gastronómica. Me gustó tanto que no os voy a tener en cuenta que sigáis lanzando la ola de calor sin discriminación geográfica. Al fin y al cabo, creo que ahora compito con varias vidas de ventaja gracias a mi receta de helado de galletas Lotus. ¡Hay que ver lo rico y fresquito que está!
La Matrix sigue sin regularse, el otro día vi hervir un trozo de asfalto y eso me alarmó un tanto teniendo en cuenta que su punto de ebullición es bastante alto. Sólo para vuestro conocimiento.
Postdata: entiendo que en Toledo en Dulce trabajan como pajes de vuestras majestades, dado que les enviasteis a ellos la receta telepática. Transmitidles mi enhorabuena por su gran labor divulgadora reposteril. Ya les he enviado las fotos de mi helado de galletas Lotus para que las suban a su blog. Me quedó espectacular.
Con afecto,
Pili.





Han puesto su alma en este riquísimo y refrescante helado de galletas Lotus:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




