Me he metido en una encrucijada. Una de esas pruebas que te pone la vida delante cuando menos lo esperas. Viernes por la tarde y llevo una semana de enajenación total. Hace unos días, Piluca me pregunta si podía traer a sus amiguitas el viernes para hacer un trabajo. Respondo que por supuesto y, en un alarde de simpatía, creo un grupo de whatsapp con los padres de las criaturas. Les anuncio, con alma de anfitriona bondadosa, que tengo intención de preparar un postre casero para merendar y les pregunto si alguna de las niñas tenía restricciones alimentarias. Sólo quería caer simpática, de verdad.
Les pareció una idea encantadora. Recapitulando: dos de ellas son diabéticas, dos son celíacas, una tiene intolerancia a la lactosa y la otra tiene alergia a la proteína de leche. Las ojeras me invaden la cara, la ansiedad me embarga. Tres noches sin dormir buscando una receta que pudieran comer todas las niñas para que ninguna se sintiera excluida y que, además, estuviera rica. Esta mañana, a las 5 de la madrugada, estaba despertando al churri y a los niños con exclamaciones de ¡eureka!, ¡sabía que estaba ahí fuera, sólo había que encontrarla! Y ¡diosito de los fogones, gracias, gracias, graciaaaass!.
Snif, snif… (lágrimas de superación) ha sido una prueba dura, como la noria infernal de Supervivientes, pero ahora soy más resiliente. Sólo puedo deciros que no os rindáis con vuestros sueños, ya sea trabajar de extra en un capítulo de Outlander, recorrer los escenarios donde rodaron Los Bridgerton o encontrar la receta para dar de merendar a una pandilla de niñas inocentes con todo tipo de restricciones alimentarias. La vida os pone a prueba para que seáis más fuertes y, con ayuda de los vuestros, saldréis adelante.
¿Cómo…? ¡Qué va, cuando digo “los vuestros” no tiene por qué ser vuestr@ churri! Mi churri está tan paralizado como yo y me ha echado muchas regañinas por querer ser siempre tan simpática. Cuando la encrucijada tiene forma de receta de repostería, “los nuestros” son Toledo en Dulce, y esta vez, la salvación viene en forma de galletas de naranja sin azúcar, sin gluten y sin leche. ¡Y son un ensueño! ¡Diosito de los fogones, qué ricas están! ¿Cómo puede una receta con tantas restricciones estar taaaaan buena? ¿Que no? ¿No os lo creéis? ¡Venid y comprobadlo! ¡Vamos al súper!
Lista de la compra para nuestras galletas de naranja (unas 10 galletas):
- 2 naranjas.
- 200 g. de harina de almendras.
- 80 g. de copos de avena.
- 1 huevo.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- 1 cucharadita de levadura.
- 1 pizca de sal.
- 2 cucharadas de eritritol.
Utensilios utilizados para elaborar nuestras galletas de naranja:
- Rallador.
- Exprimidor.
- Varillas eléctricas o manuales.
- Bol.
- Papel vegetal.
- Molde para nuestras galletas.
- Rejilla enfriadora.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, rallamos la cáscara de las dos naranjas sin llegar a la parte blanca, que aportaría amargor a las galletas. Reservamos la ralladura.
2. En segundo lugar, exprimimos el zumo de las 2 naranjas y reservamos.



3. Seguidamente, mezclamos en un bol los ingredientes secos: la harina de almendras, los copos de avena, la levadura y la sal.
4. A continuación, agregamos los ingredientes húmedos: la ralladura y el zumo de naranja, el huevo, la esencia de vainilla y el eritritol. Mezclamos hasta homogeneizar. Si la masa está demasiado líquida para poder moldearla (dependerá del jugo de las naranjas) añadimos maicena para hacer nuestra masa más densa.






5. Por último, forramos la bandeja del horno con papel vegetal y, sobre él, vamos moldeando y colocando las galletas para hornear.
6. Horneamos 15 – 20 minutos con el horno precalentado a 180ºC.
7. Finalmente, dejamos enfriar sobre la rejilla enfriadora.




¡Ya tenemos listas las riquísimas galletas mágicas de naranja para nuestras niñas diabéticas, celíacas, alérgicas y con intolerancias!
Un éxito. Me siento como si fuera la ganadora de Supervivientes. Ha sido un reto durísimo pero ahora sé que puedo superar cualquier adversidad. Las niñas estaban extasiadas y los padres no paraban de pedirme la receta. Me siento la heroína del fin de semana. Fotos de niñas riendo, fotos de niñas zampando, fotos de niñas felices con los morritos llenos de migas de galletas de naranja… fotos enviadas al grupo de whastapp de padres y a Toledo en Dulce para que sepan que son mis gurús. Tan contentas estaban las niñas con su merienda que olvidaron hacer el trabajo. Tienen que volver a quedar. Adivinad dónde.
Exacto, aquí.
¡Y quieren otra merienda!
Hiperventilando. Hiperventilando…




Han puesto su alma en estas deliciosas a la par que sanísimas galletas de naranja:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




