Sábado por la mañana en la cama. Pereza. Sonrisa en los labios: no hay que trabajar. Pero en algún momento hay que levantarse, que me empiezan a rugir las tripas. ¿Existe algo mejor que levantarse un sábado sin prisas, dejarse puesto el pijama y tomar un desayuno horneado en casa? Sonrisa más grande: ayer horneé unas deliciosas galletas napolitanas que van a poner su toque de canela en mi fabuloso desayuno de fin de semana.
Las galletas napolitanas son uno de los sabores de infancia para muchos de nosotros. Te levantabas para ir al cole, te lavabas, preparabas la mochila a todo correr y te sentabas a desayunar saboreando las deliciosas galletas napolitanas que nunca faltaban en casa porque mamá sabía que eran tus favoritas. Disfrutabas su sabor mojadas en tu leche con Nesquik o Cola Cao mientras balanceabas las piernas adelante y atrás hasta terminar tu paquetito de cuatro. Te bebías la taza de leche, saltabas de la silla y cargabas la enorme mochila a la espalda para salir corriendo al cole.
Las riquísimas galletas napolitanas te dejaban la sonrisa en los labios y la energía suficiente para pasar la mañana en el cole aprendiendo mil cosas y volver corriendo a casa a la hora de comer. Es por ello que las galletas napolitanas forman parte de nuestras memorias y, todavía hoy, adoramos regresar a su añorado sabor en nuestros desayunos relajantes de fin de semana. ¡Y qué mejor sabor que el que nos proporcionan unas sabrosísimas galletas horneadas en casa!
¿Os apetece disfrutar un desayuno de galletas napolitanas preparadas por vosotros? ¡Venid con nosotros al súper!
Lista de la compra para nuestras galletas napolitanas (unas 15 galletas):
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250 g. de harina.
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100 g. de mantequilla a temperatura ambiente y cortada en dados.
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100 g. de azúcar.
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1 huevo.
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3 cucharadas pequeñas de canela en polvo.
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1 cucharada pequeña de levadura química.
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4 cucharaditas de azúcar y 3 cucharaditas de canela en polvo mezcladas en un bol para decorar.
Utensilios utilizados para elaborar nuestras galletas napolitanas:
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Bol.
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Tamizador.
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Varillas eléctricas o manuales.
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Papel vegetal.
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Cuchillo.
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Rodillo.
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Bandeja de horno.
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Colador.
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Rejilla enfriadora.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, tamizamos la harina y reservamos.
2. En segundo lugar, batimos la mantequilla cortada en dados junto con el azúcar hasta homogeneizar.
3. A continuación, agregamos el huevo y la canela y seguimos batiendo hasta integrar todos los ingredientes.





4. Seguidamente, añadimos la harina poco a poco al tiempo que batimos. Una vez añadida toda la harina, agregamos la cucharadita de levadura química y batimos unos minutos más hasta obtener una masa suave. Llegado este punto, envolvemos la masa en papel film y llevamos a la nevera media hora.
5. Transcurrida media hora, precalentamos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo. Colocamos una hoja de papel vegetal en la superficie de trabajo y enharinamos el papel vegetal, nuestras manos y el rodillo que vamos a usar con el fin de que la masa no se pegue demasiado.
6. Colocamos la masa sobre el papel vegetal y la estiramos con ayuda del rodillo para formar una lámina de algo menos de 1 cm. de grosor.





7. Por último, cortamos las galletas de forma rectangular con ayuda de un cuchillo y las vamos colocando sobre una bandeja que habremos forrado con papel vegetal. No importa si no conseguimos darles una forma regular ya que esto le aportará un toque más casero a nuestras galletas.
8. Para concluir, espolvoreamos sobre cada galleta la mezcla de azúcar y canela para decorar y las horneamos a 180ºC durante 12 minutos, hasta ver que adquieren un tono tostado.
9. Una vez horneadas, apagamos el horno y dejamos enfriar sobre la rejilla. ¡Listas para zampar!





Si tenéis jardín, salid fuera a desayunar. Si no lo tenéis, cerrad los ojos e imaginad un paisaje bucólico lleno de agradables parterres de lavanda y jazmín, pajarillos cantando y un límpido cielo azul con nubes algodonosas en el horizonte. Imaginad que una suave brisa fresca os acaricia el rostro. Si os sentís especialmente generosos, hasta podéis imaginar conejillos saltando entre los parterres. Servíos un aromático café caliente en vuestra taza favorita, un zumo de naranja y colocad ante vosotros la bandeja de galletas napolitanas horneadas en casa.
Inspirad el aroma imaginario de la lavanda y el jazmín, el aroma real del café humeante y el de esas apetitosas galletas recién horneadas. Sonreíd. La mañana acaba de empezar y tenéis todo el tiempo del mundo para disfrutar vuestras galletas caseras con su delicioso sabor a canela. No abráis los ojos si no queréis ver al perro llevándose la galleta que os acaba de robar. Ignoradlo. Seguid sonriendo, porque vais a disfrutar las galletas más ricas y crujientes de todo el vecindario. ¡Y no olvidéis hacer las fotos! ¡Queremos ver vuestro maravilloso desayuno de fin de semana! ¡Disfrutad vuestras galletas napolitanas!





Han puesto su alma en estas crujientes y sabrosísimas galletas napolitanas:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




