Mis intrépidos reposteros que tenéis pequeños chefitos en casa dispuestos a aprender a preparar postres ricos, ésta es la receta ideal para ponerles sus diminutos delantalitos de los Minions y sus pequeños gorritos de chef. Y mañana fardarán delante de sus amiguitos diciendo que han aprendido a hacer un dulce tan importante que hasta tiene nombre francés. Aprovechad y disfrutad estos años con ellos, que dentro de dos o tres estarán haciendo vídeos de Tik Tok encerrados en su habitación y los veréis tan poco que los confundiréis con los hijos de los vecinos. Todo lo que aprendan a elaborar ahora, que todavía sois sus héroes y no os rehúyen con cara de repugnancia, les servirá para no sucumbir cuando nos invadan los zombies y se queden solos en un planeta postapocalíptico. Reconoced que no es lo mismo sobrevivir al apocalipsis comiendo crème brûlée que sobrevivir comiendo los gamusinos que encuentren por el campo. ¡El futuro pertenece a los niños que aprendan a preparar crème brûlée! ¡Poned los rodillos en sus manos, que lo van a pasar pipa!
Lista de la compra para nuestra crème brûlée:
- 250 g. de nata para montar.
- 250 ml. de leche fría.
- 6 yemas de huevo.
- 100 g. de azúcar para la crema y algunas cucharadas más para el flameado.
- 1 cucharada de esencia de vainilla.
- Barquillos.
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Utensilios para elaborar nuestra crème brûlée:
- Varios boles.
- Varillas manuales.
- Espátula de silicona.
- Ramequines o moldes soufflé.
- Bandeja honda para horno.
- Rejilla enfriadora.
- Soplete para flameado.
- Un colador.

¡Manos a la obra!
1. Precalentamos el horno a 120ºC.
2. Ponemos la nata y la vainilla en un cazo o un bol, lo mezclamos y calentamos hasta que llegue a hervir. Podemos calentarlo en el fuego, en el microondas o al baño María (el microondas será más sencillo para nuestros pequeños reposteritos)
3. Añadimos la leche fría, los 100 g. de azúcar y las seis yemas de huevo. Mezclamos muy bien con la espátula de silicona hasta incorporar todos los ingredientes.





4. Para asegurarnos de que no quedan grumos, colamos la mezcla.
5. Vertemos la mezcla en ramequines o moldes soufflé (pequeños moldes de cerámica capaces de soportar las altas temperaturas del horno y del soufflé). La mezcla que hemos preparado dará para llenar unos seis moldes.
6. Preparamos una bandeja de horno con fondo suficiente para llenarla con unos tres dedos de agua, ya que vamos a calentar nuestros postres al baño María. Colocamos los moldes dentro de esta bandeja con agua.
7. Horneamos durante 50 minutos.




8. Extraemos los moldes del horno y dejamos enfriar sobre la rejilla enfriadora. Cuando alcancen temperatura ambiente, los llevamos a la nevera durante un mínimo de dos horas. Es aconsejable que estén completamente fríos antes de realizar el flameado. Incluso podemos dejarlos enfriar en la nevera de un día para otro.
9. Cuando estén fríos, ponemos dos cucharadas de azúcar sobre cada crème brûlée y flameamos este azúcar hasta que adquiera un color tostado de textura crujiente.




Ya solo nos queda un paso, que es el más importante: sentamos a la mesa a toda la familia, incluidos los adolescentes, para que tengan envidia de sus hermanos pequeños. Alisamos bien el delantal al pequeño chef, colocamos bien su gorrito de chef, le ponemos la bandeja con los cremè brûlée en las manos y le dejamos caminar orgullosos hasta la mesa del comedor grabando un vídeo con el móvil y llorando muy copiosamente.
¡Nuestro pequeño chef ya está preparado para sobrevivir al apocalipsis zombie! Snif, snif… Qué bien lo hemos educado… snif, snif…
¡Enviadnos fotos! ¡Queremos ver a vuestros pequeños chefs con sus crème brûlée y sus sonrisas de orgullo! ¡Da igual que tengan 7 años o 47! ¡Para nosotros siempre serán los pequeñines de la casa! Snif, snif…





Han puesto su alma en esta increíble crème brûlée:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




