Hoy, mis intrépidos reposteros, es un día especial en nuestro calendario pastelero. Hoy vamos a preparar un postre castizo, con historia y temperamento. Esta vez no vamos a colocarnos el delantal de los postres exquisitos y delicados. Nooo. Hoy vamos a colocarnos el delantal de los postres guerreros y brabucones. Uno de esos postres que nos ven nacer, crecer, hacer la primera comunión y, pasados los dieciséis, nos acompañan en nuestros momentos de desfase más memorables. Porque, ¿quién de nosotros no ha terminado alguna de esas noches gloriosas de fiesta desayunando unos churros calentitos, crujientes y aceitosos que nos han parecido los más ricos del mundo? ¿Quién no se ha levantado a las mil un fin de semana y, tras constatar que no queda nada en la nevera, ha decidido salir a buscar unos churros para el desayuno?
¿Es tu noche de bodas y la sala de fiestas está deseando echaros pero tus amigos no tienen la menor intención de marcharse a sus casas? ¡Llévalos de churros! ¿Por fin has terminado todos los exámenes de la selectividad y no tienes ganas de marcharte a casa después de pasar un mes enclaustrado? ¡Churros! ¡Al fin has aprobado ese examen que te estaba provocando sudores nocturnos? ¡Churros! ¿Has vuelto a suspender ese examen que te estaba provocando sudores nocturnos? ¡También churros! ¡Qué más da!
Sí, los churros son como esos amigos brutos pero de fondo tierno con los que sabemos que siempre podemos contar. A cualquier hora del día o de la noche, en los buenos momentos o en las pifias más descabelladas, con chocolate, con café, con azúcar o a pelo, ¡los churros siempre estarán con nosotros para dar sabor y buen rollo a nuestros días!
Lista de la compra para nuestros deliciosos churros:
- 150 g. de harina de trigo
- 250 ml. de agua
- Una cucharada de aceite de oliva suave.
- Una pizca de sal.
Utensilios necesarios para nuestros churros:
- Bol.
- Tamizador.
- Cazo.
- Espátula de silicona.
- Churrera.
- Pinzas.

¡Manos a la obra!
1. Ponemos el agua a hervir.
2. Tamizamos la harina y agregamos la sal, el agua hirviendo y el aceite.




3. Mezclamos hasta obtener una masa densa y dejamos reposar para que se atempere.




4. Introducimos la masa en una churrera. En caso de no tener churrera, podemos emplear una manga pastelera con una boquilla de estrella.

5. Calentamos aceite abundante en una sartén y vamos agregando porciones de masa en forma de churros para freírlos, primero por un lado y después por el otro.


6. Después de freírlos, los vamos colocando sobre papel de cocina para que liberen el exceso de aceite.
7. ¡Esperad a que se enfríen u os quemaréis la lengua, golosos impacientes!


Enviadnos fotos con vuestros churros y contadnos qué celebráis: noche de fiesta, carné de conducir, nuevo suspenso, nueva hipoteca, bebé de camino o adopción canina. Sea lo que sea, ¡enhorabuena! ¡Lo celebraremos todos juntos con una panzada de churros! ¡Al ataque, mis valientes!






Han puesto su alma en estos deliciosos churros:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




