Mis intrépidos reposteros, hoy os traemos un postre sencillo y delicioso que encantará a grandes y pequeños por su sabor suave y delicado: el bizcocho de chocolate blanco. Resulta que a lo largo de todo este tiempo hemos preparado bizcochos blancos y negros, tartas de chocolate, bizcochos o tartas de chocolate sin gluten, con Filipinos o con galletas… ¡pero nunca hemos hecho un bizcocho de chocolate blanco!
¡¿Cómo hemos podido?! ¡¿En qué estábamos pensando?! Hemos recibido una notificación de la CIA. Debemos revertir esta tendencia inmediatamente.
El chocolate blanco. Ese chocolate que tantas alegrías nos dio en nuestra infancia por su dulzura y suavidad, del que un día nos olvidamos porque quedaba más chic afirmar que nos gustaba el café amargo y el chocolate negro. El que ahora nos mira devastado desde nuestra despensa, con sonrisa triste, ojos lacrimosos y carteles enunciando: “yo nunca lo haría” y “no os olvidéis de mí”. Ese chocolate que nos dedicó sus mejores años para acabar relegado al rincón más oscuro de la despensa “porque ya no como nada que no contenga un mínimo de 85% de cacao”.
Debería estar tipificado como delito olvidar los sabores de nuestra infancia. Bien claro lo tiene la CIA. Debería venir un agente del FBI vestido de negro con un neuralizador que nos deje mantener los recuerdos de los extraterrestres pero nos borre los años en los que decidimos sustituir el chocolate blanco por chocolate negro y los batidos de fresa por el café amargo. Deberíamos permitirnos, por un día, volver a nuestros sabores de infancia y comernos a cucharadas todo el chocolate blanco del tarro de Nutella para dejar sólo el chocolate negro. Y deberíamos ponernos, ahora mismo, a preparar este rápido, fácil y riquísimo bizcocho de chocolate blanco y apreciar su suavidad, cremosidad y dulzura como se merece. ¡Vamos al súper!
Lista de la compra para nuestro bizcocho de chocolate blanco (8-10 porciones):
- 225 g. de harina.
- 225 g. de azúcar.
- 225 ml. de leche entera.
- 1 tableta de chocolate blanco para fundir.
- 125 g. de mantequilla cortada en dados y a temperatura ambiente.
- 3 huevos.
- 1 sobre de levadura.
- 1 cucharada de esencia de vainilla.
- 1 pizca de sal.
- Azúcar glas para espolvorear.
Utensilios necesarios para nuestro bizcocho de chocolate blanco:
- Bol.
- Tamizador.
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Varillas eléctricas o manuales.
- Molde rectangular.
- Spray desmoldante.
- Rejilla enfriadora.
- Espolvoreador de azúcar glas.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, precalentamos el horno a 170ºC.
2. En segundo lugar, tamizamos la harina, añadimos la levadura y la pizca de sal y reservamos.
3. A continuación, fundimos la tableta de chocolate blanco al baño María. Reservamos.




4. Seguidamente, batimos los dados de mantequilla junto con el azúcar hasta que se integren por completo formando una crema.
5. Agregamos los huevos de uno en uno mientras batimos.
6. Añadimos la esencia de vainilla y batimos.
7. Incorporamos la harina, la levadura y la sal en tres tandas y batimos. Entre cada tanda, añadimos la leche (también en tres tandas, alternando con cada tanda de harina) y continuamos batiendo.






8. Agregamos el chocolate blanco derretido y batimos hasta homogeneizar.
9. Rociamos nuestro molde con spray.
10. Vertemos la masa en el molde y horneamos durante 50 minutos. Si vemos que a lo largo de la cocción el bizcocho ya está dorado, lo cubrimos con papel de aluminio y continuamos horneando hasta completar los 50 minutos.





11. Transcurridos 50 minutos, comprobamos que el bizcocho está a punto pinchando una brocheta de madera. Si sale seca, extraemos el bizcocho del horno. Si sale con restos húmedos, horneamos 5 minutos más.
12. Dejamos enfriar el bizcocho sobre la rejilla enfriadora y desmoldamos. ¡Listo para zampar!




Ahora tenéis dos opciones:
- Opción A) disfrutar el bizcocho como lo habríais hecho de pequeños: saltando a la pata coja, poniendo los ojos bizcos y masticando con los dos carrillos llenos a reventar, con sendos trozos de bizcocho en cada mano
- Opción B) disfrutar como mandan los cánones de la vida adulta: simulando que os gusta pero no tanto como para saltar a la pata coja aunque estéis deseando hacerlo
Elijáis la opción que elijáis, disfrutad del bizcocho más húmedo, tierno y de sabor más delicado que habéis probado jamás. ¡Y enviadnos fotos antes de que se acabe! (Si puede ser saltando a la pata coja, mejor. Nosotros también enviaremos las nuestras).





Han puesto su alma en este húmedo, tierno y delicado bizcocho de chocolate blanco:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




