Mis intrépidos reposteros, imaginad una casa con un jardín rodeado de vallas blancas, un porche con mecedoras y un perro corriendo entre los setos de jazmines en flor perfectamente cuidados. Imaginad esa casa de dos plantas con una cocina cuya ventana se abre al jardín donde corre ese perro, el sol brilla, las mariposas revolotean y se escucha el trinar de los pájaros. Idílico, ¿verdad?

Imaginad esa cocina con cuatro fogones. No, mejor seis. Un horno del que emana un aroma delicioso, frigorífico de doble puerta y una isla enorme alrededor de la cual se sientan a merendar tres o cuatro niños rubios perfectamente peinados haciendo sus deberes. Imaginad a su madre con delantal floreado, un vestido midi almidonado, tacones rojos, labios rojos, tirabuzones rubios y una sonrisa espléndida, horneando la merienda para esos niños rubios y el padre de los niños rubios, que llegará en breve del trabajo con su metro ochenta y su traje de corbata montado en su Chevrolet Camaro del 72. ¿En qué os hace pensar esa imagen tan idílica?

  • ¡Que es un fake inventado por IA!
  • ¡Esa mujer no existe! ¡Las mujeres de la vida real cocinan con la coleta despeinada y gritando a los niños!
  • ¡Esos niños no existen! ¡Los de verdad no se sientan a merendar haciendo sus deberes perfectamente peinados! ¡Eso sólo lo hacen los niños del maíz! ¡Están posesos!
  • ¡El perro es un golden retriever y se come las petunias, seguro!

Mis exaltados reposteros, rebobinemos. Estamos en un blog de repostería, no de exorcismos, ¿capisci? Lo que venía a preguntaros es qué dulce delicioso os viene a la cabeza al imaginar esa idílica imagen. Recapitulemos: niños rubios, madres con aspecto de estrellas hollywoodienses de los años 70, cocinas americanas con islas enormes, Chevrolet… ¿Qué rico postre van a merendar esas personas que no existen en la vida real a menos que se trate de una peli de terror?

  •  ¡Un apple pie!

¡Pues claro que sí, mis avezados reposteros! No existe ningún otro postre que pueda encajar tanto en la típica merienda americana, como tampoco existe ningún otro postre del que se pueda decir que es más americano que un apple pie. ¡Aplausos! ¡Plas, plas, plas! ¡Vítores! ¡Ole, ole, viva…! ¡Ovaciones! ¡Oh, buáh, buáh, oh…!

Pues resulta que el apple pie no es americano. No, no lo es, mis intrépidos reposteros anonadados. Recoged esas mandíbulas inferiores, que se os han caído al suelo. Más rápido, que estáis haciendo charco. El apple pie no lo inventaron los vaqueros del lejano oeste, ni tampoco los indios que perseguían esos vaqueros. Ni siquiera los antiguos colonos llegados a las costas de Nueva Amsterdam, que después se transformaría en Nueva York. El apple pie venía con las recetas que trajeron consigo británicos, holandeses y otros colonos europeos procedentes de diversos países donde se cultivaban frutas que empleaban para rellenar sus tartas.

La primera alusión escrita a este postre data del s. XIV: hablamos del libro de cocina The Forme of Cury, escrito por los cocineros de Ricardo II de Inglaterra. Por lo tanto, hemos de suponer que la tarta de manzana surgió en la Inglaterra del s. XIV, se extendió por el continente europeo y, varios siglos más tarde, arribó a las costas americanas con los primeros colonizadores. Sin embargo, fue un postre que arraigó con fuerza en la cocina americana durante los s. XVIII y XIX y que, finalmente, consiguió fundirse en la cultura americana al representar valores del s. XX como la tradición, el bienestar y la búsqueda de la felicidad que vendía la publicidad acerca de la típica familia americana de clase media.

Sí, lo sé. Sé que vuestro Opel Corsa no es un Chevrolet, que no usáis faldas midi almidonadas sino leggings, chándales y jeans, que vuestra cocina tiene ocho metros cuadrados, que no lleváis tirabuzones y que vuestros niños no hacen la tarea sentados a la mesa, sino que ahora mismo están restregando el sandwich de Nutella por la pared. (Santo Dios, ¡¡esa pared!!). Pero, pensadlo con detenimiento: ¿alguna de esas cosas os impide preparar un riquísimo apple pie y disfrutarlo con entusiasmo? ¿Verdad que no? Total, la pared no la vais a pintar ahora mismo. ¡Pues manos a la obra! ¡Vamos al súper!

Lista de la compra para nuestro apple pie (unas 10 porciones):

  • 2 láminas de masa brisa redondas.

  • 1 kg. de manzanas.

  • 150 g. de azúcar moreno.

  • 2 cucharaditas de canela molida.

  • 1 cucharadita de jengibre.

  • 1 huevo para pincelar.

Utensilios utilizados para elaborar nuestro apple pie:

  • Bol.

  • Espátula de silicona.

  • Cuchillo.

  • Molde redondo de 24 cm.

  • Papel vegetal.

  • Spray desmoldante.

  • Pincel de silicona.

  • Rejilla enfriadora.

Ingredientes de nuestro apple pie

¡Manos a la obra!

1. En primer lugar, lavamos las manzanas, las pelamos y quitamos el corazón. Las cortamos en trocitos pequeños y los colocamos en un bol junto al azúcar moreno, las cucharaditas de canela y la cucharadita de jengibre. Mezclamos bien para que los trozos de manzana queden bien impregnados.

2. En segundo lugar, estiramos una lámina de masa brisa con un rodillo. Forramos la base del molde con papel vegetal, lo rociamos con spray desmoldante y acoplamos la masa al molde.

Cortamos las manzanas en trocitos pequeños y los llevamos a un bol
Incorporamos al bol el azúcar, la canela  el jengibre
Mezclamos bien todos los ingredientes
Preparamos el molde
Estiramos con el rodillo una lámina de masa brisa
Acoplamos la masa al molde

3. Seguidamente, vertemos la mezcla de manzana y especias en el molde y repartimos bien por toda la superficie de la masa.

4. A continuación, preparamos el enrejado de la parte superior de la tarta: cortamos la otra lámina de masa brisa en tiras de 1 cm. de grosor aproximadamente. Colocamos la mitad de las tiras en sentido vertical (escogiendo las más largas para la zona central). Colocaremos la otra mitad de las tiras en sentido horizontal haciéndolas pasar por encima y por debajo de las tiras verticales de forma sucesiva, de tal manera que nos quede como un enrejado. Cortamos los trozos sobrantes y juntamos con los dedos la lámina de masa de la zona inferior y el enrejado de la zona superior.

Vertemos la mezcla en el molde
Repartimos bien la mezcla por toda la superficie de la masa
Cortamos la otra lámina de masa brisa en tiras de 1 centímetro
Colocamos la mitad de las tiras en un sentido y la otra mitad en el otro
Vamos haciendo pasar las tiras de forma que hagan un enrejado
Cortamos los bordes sobrantes y cerramos la tarta
Nuestro apple pie preparado para hornear

5. Finalmente, pincelamos la zona superior con huevo y horneamos durante 50 minutos con el horno precalentado a 170ºC con calor arriba y abajo. Transcurrido el tiempo de horneado, dejamos enfriar sobre la rejilla ¡y ya tenemos listo nuestro riquísimo apple pie para disfrutarlo!

Pincelamos con huevo y llevamos al horno
Nuestro apple pie recién horneado
Dejamos enfriar nuestro apple pie sobre una rejilla

Mis intrépidos reposteros, ¡vivamos la experiencia americana de la familia de clase media con perro y apple pie! Venga, reuníos en la cocina, ¡todos juntos! Sí, ya sé que vuestra cocina es pequeña. ¡Apiñaos! Servid una porción de apple pie a los niños, que se sienten bien erguidos y repeinados en la mesa del comedor. Servid otra porción a vuestr@ churri y otra para vosotros. Haced las fotos que nos vais e enviar después. ¡Ahora, deprisa, antes de que se despeinen los niños! Sonreíd… ¡foto, foto, foto! El remolino del pelo del niño pequeño, aplastadlo… ¡foto, foto, foto!

Nosotros también podemos ser una impoluta familia americana de clase media con perro. Cerrad los ojos. ¡Cerradlos muy fuerte! Imaginad esa inmensa cocina soleada con isla y encimera de mármol de Carrara, ese jardín en flor con su valla blanca, ese perro que salta y brinca entre las petunias sin estropear ninguna… ¿Qué decíamos del perro…?

¡¡El perro!!

¡Abrid los ojos! ¡El perro se está zampando vuestro apple pie! ¡Quitadle el plato! ¡Cuidado con el niño! ¡Ése no, el otro niño! ¡El que está usando la pared como lienzo para pintar con el apple pie! Pero, ¿dónde está vuestr@ churri? Ha cogido el plato del apple pie y se ha largado al salón a ver Netflix…

Mmmpppfffff… Desistid. Las familias americanas de clase media con perro son ciencia ficción. O eso, o es cierto que están posesos. ¿Tenedor y cuchillo, como los americanos? ¡Con las manos, a la española! Agarrad vuestro apple pie ¡y zampad!

Ostras, pues está rico. ¡Ñam, ñam, ñam…! Pero que muy rico. ¡Ñam, ñam, ñam! En el fondo es una suerte no tener que llevar los niños al exorcista, seguro que hay más lista de espera que en el otorrino… ¡Ñam, ñam! Miradlos, ya están despeinados… Ñam, ñam… Mañana los rapo al 8… Ñam, ñam, ñam…

Jugosa y sabrosísima apple pie
Atrévete con este increíble y facilísimo apple pie
Apple pie de Toledo en Dulce
Este apple pie es ideal para esas meriendas familiares

Han puesto su alma en esta riquísima, jugosa y sabrosísima apple pie:

Lourdes Fernández

Lourdes Fernández

Nuestra Guerrillera de los Fogones

Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz

Ana Sanz

La Ilustre Gacetillera

Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.

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