Mis intrépidos reposteros: un infierno. Eso es la Cuaresma y la Semana Santa. ¡Un auténtico infierno! Buñuelos, huesos de santo, torrijas con pan brioche… ¿Acaso creen que a mí me ha dado tiempo a desokupar mi trasero de esos panettones que se instalaron en Navidad sin pagar alquiler? ¿Creen, siquiera, que me ha dado tiempo a pisar el gimnasio? ¿Creen, por cierto, que me ha dado tiempo a buscar la dirección del gimnasio? Es más, ¿siguen existiendo los gimnasios? ¿Aún no han abolido las máquinas de tortura medievales?
¡Que no! Mis intrépidos reposteros: hoy es el comienzo de una nueva era. ¡Vamos a empezar a cuidarnos! Desde ya. No hay excusa. ¡Al lío!
Poneos la cinta en el pelo, como Rocky. Ajustaos los leggings y los calentadores de lana, al más puro estilo Eva Nasarre. No, los más jóvenes no sabéis quién es Eva Nasarre pero tenéis Wikipedia, así que chitón. Calzaos las deportivas. Un paquete de harina de fuerza en cada mano. ¿No os queda harina de fuerza? ¡Pues una sartén!
¡A la de una…! ¡A la de dos…! ¡Sartenes arriba y abajo! ¡Saltando todos! ¡¡Cantad conmigo!!
¡Uno de eneeero! ¡Dos de febreeero!
¡Trees de maarzo! ¡Cuatro de abril!
¡Semana Saanta, voy a engulliiir!
¡Una torriiija o más de mil!
Lista de la compra para nuestras torrijas con pan brioche:
- Media barra de pan brioche para torrijas.
- 400 ml. de leche entera.
- 250 ml. de nata líquida.
- 100 g. de azúcar.
- 2 huevos.
- Una tira de cáscara de limón y otra tira de cáscara de naranja.
- Una ramita de canela.
- Mantequilla.

¡Manos a la obra!
1. Calentamos la leche junto con la ramita de canela y las tiras de limón y naranja.
2. Cuando esté caliente, añadimos el azúcar y removemos para disolverlo.
3. Cuando se haya disuelto el azúcar, dejamos enfriar poniendo una tapa sobre el cazo.
4. Cortamos el pan brioche en rebanadas del grosor que nos guste.
5. Batimos los huevos.
6. Añadimos la nata líquida a los huevos.






7. Colamos la leche y la vertemos junto a los huevos y la nata. Mezclamos.
8. Empapamos las rebanadas de pan brioche con esta mezcla y guardamos un rato en la nevera para que absorban todo el líquido que puedan.
9. Ponemos un poco de mantequilla en la sartén y calentamos para que se derrita. Cuando esto ocurra, espolvoreamos un poco de azúcar por encima, colocamos las torrijas y vamos dorando con cuidado.






No hay que dejar las torrijas mucho tiempo en el fuego o podrían quemarse. Es mejor darles la vuelta con frecuencia para ir controlando cómo van a adquiriendo un tono tostado. También es importante no retirar la sartén del fuego (nosotros lo hemos hecho para mostraros el proceso). Siempre hay que respetar el tiempo de cocinado.
El sobrante de la mezcla de leche podéis añadirlo a vuestras torrijas a la hora de servirlas. Le aportarán un toque de jugosidad extra y quedarán… huummm… ¡para chuparse los dedos!


Fuah, chaval. ¡Cómo puede llegar a desvirtuarse una jornada que empezó haciendo ejercicio! Os lo dije: esto es un infierno. ¡No habrá paz para los golosos!
Enviadnos las fotos de vuestras torrijas para que podamos ver cómo habéis estropeado vuestra jornada también. ¡Que aproveche!



Han puesto su alma en estas deliciosas torrijas con pan brioche:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




