Dejadme adivinar: por fin habéis conseguido quedar toda la pandilla de amigos en vuestra casa para un café o para cenar, sin niños y sin hora límite, después de varios intentos fallidos porque alguno de los niños caía enfermo, a alguien le programaban una reunión sorpresa al día siguiente en el trabajo o alguno de los canguros llamaba diciendo que su tía-abuela de Wisconsin se había presentado en su casa con siete maletas en una visita sorpresa. Pero hoy, en un giro inesperado del destino, por una conjunción planetaria rocambolesca, todos los niños están sanos, todos las canguros disponibles y a nadie le han estropeado la mañana del sábado con una reunión urgente en el trabajo. ¡Dios mío! ¡Ni siquiera esperabais que los astros se alinearan a vuestro favor por una vez! ¡Era la opción más remota! Ahora, ¿qué vais a prepararles para comer? ¡Qué nervios!
Es una ocasión especial para estar todos juntos como en los viejos tiempos, contaros novedades y confidencias, despotricar de vuestros jefes y revivir anécdotas del pasado, y no queréis preparar una merienda o una cena como tantas otras. Queréis hacer algo divertido para comer, algo que podáis compartir entre todos pero, ¿qué? ¿Una fondue? Mmeehhh… ya preparasteis una de chocolate para la última quedada de Navidad, otra de carne para la quedada post-confinamiento del 2020 y también la fondue de queso en la quedada del año anterior. ¡Van a pensar que solo coméis fondue!
¿Preparar unas pizzas caseras? Misión imposible: a Juan le encantan las anchoas pero Tere las aborrece, Pili tiene intolerancia a la lactosa y a Pepe le da alergia el tomate. Necesitamos algo diferente. Algo que nos reúna a todos alrededor de la mesa, que nos invite a compartir y que esté tan bueno que anime el ambiente desde el primer bocado.
¿Os habéis quedado sin ideas? Para eso estamos nosotros aquí: hoy, mis entusiastas reposteros, es un día especial. Porque hoy, por primera vez, vais a probar el monkey bread y lo vais a amar inmediatamente.


Vosotros: “¿Pan de mono? ¡Por supuesto que no le vamos a dar de comer a nuestros amigos una cosa con ese nombre! ¡A saber qué clase de pienso lleva eso! ¿Se han vuelto locos o qué?”
Nosotros: “Pues sí, efectivamente: nos hemos vuelto locos. Locos por el monkey bread, porque es delicioso, divertido, adictivo y deja un aroma al hornear mucho más adorable que cualquier ambientador de hogar. Y cuando lo comáis, vosotros también sucumbiréis a su encanto mágico. ¡Palabrita!”
El monkey bread, también llamado pinch-me cake (pastel pellízcame) o bubble bread (pan burbuja) es una especie de pastel muy popular en Estados Unidos que se toma sobre todo en el desayuno, recién horneado y aún caliente para poder separar fácilmente las bolitas con las manos al comerlo. Cada una de esas bolitas es un trocito de pan dulce y pegajoso debido a que todas se rebozan en mantequilla, canela y azúcar antes de hornearlas juntas en el mismo molde.


La receta de este pan dulce comenzó a popularizarse en Estados Unidos en los libros de cocina y revistas femeninas de los años 50 y 60, aunque dicha popularidad no se extendió a otros lugares del mundo como sí ha ocurrido con otros dulces. No se sabe a ciencia cierta de dónde viene el nombre monkey bread, pero hay quien piensa que se debe a que la costumbre es comerlo en familia o con amigos, cogiendo todos las bolitas con las manos como haría un grupo de monos comiendo del mismo pastel.
Los niños lo pasan en grande devorando juntos el mismo monkey bread en los días festivos, aunque también es ideal para compartir entre los no tan niños en la sobremesa junto a un café y unas buenas risas. Cada porción de monkey bread es un trocito de pan dulce y esponjoso cuya cubierta de mantequilla, canela y azúcar caramelizado lo convierte en un manjar tierno y delicioso que hará las delicias de todo el mundo. Y para mayor disfrute, también existen versiones saladas para compartir en esas cenas especiales con familiares o amigos que se convertirán en el éxito inesperado de la velada.
Si viajáis a Estados Unidos, no encontraréis los monkey bread en la carta de dulces de ningún restaurante ya que se trata de un pan que cada cual prepara en su casa y a su propio gusto. Hay quien incluye pepitas de chocolate, frutos rojos, mermeladas de distintos sabores o frutos secos en sus recetas de monkey bread dulce. En cuanto al monkey bread salado, podréis buscar vuestra propia versión favorita mezclando trocitos de chorizo, bacon o jamón junto a la masa, o bien rebozando las bolitas en mantequilla, ajo en polvo, perejil, diferentes quesos, semillas de comino o sésamo y especias como romero, albahaca u orégano. Os prometo que disfrutaréis como auténticos enanitos tanto en el proceso de experimentación en busca de vuestra receta favorita, como saboreando vuestras propias creaciones porque, hagáis lo que hagáis, ¡estará delicioso y lo pasaréis pipa compartiéndolo!


Como curiosidad, debéis saber que el monkey bread es un dulce que también ha conquistado las más altas esferas: Cindy Crawford preparó en televisión su propia versión del monkey bread cuando acudió como invitada a Good Morning América en la Navidad de 1999, y cuentan que Nancy Reagan solía servirlo en la Casa Blanca cada Navidad durante su periodo como primera dama de Estados Unidos.
¿A que ya os habéis animado a preparar vuestro propio monkey bread? Claro que sí, se trata de una sorpresa deliciosa con la que causaréis sensación en vuestras meriendas o cenas compartidas con vuestros amigos o familia, así que arremangaos, colocaos el delantal y echad al perro de la cocina, que está empezando a echar barriga de tanto lamer el suelo con cada ingrediente que se os escurre de las manos. ¿Horno preparado? ¿Ingredientes en sus puestos de salida? ¡Arriba esas batidoras! ¡A trabajar!
¡Y no olvidéis inmortalizaros comiendo vuestro monkey bread en familia para que podamos veros! ¡Que tengáis buen provecho!

Receta de Monkey Bread
- Hoy, mis intrépidos reposteros, vamos a hablar de un transgresor muy seductor, un conquistador azucarado y un embaucador profesional: vamos a hablar ¡del monkey bread!
- El monkey ¿qué?
- ¡Bread!
- ¿Qué bread?
- El monkey
- ¿El mono?
- ¡El pan!
- Pero ¿qué pan?
- ¡El de mono, tarugo!
- ¡Tampoco hace falta insultar!
-
🤦♂️
Sí, mis intrépidos reposteros, el monkey bread existe. Con ese nombre. Y para ir poniéndonos en situación, se trata del postre que os va a alegrar el día, la semana, el mes, el mes que viene y también el siguiente. Los meses de junio a septiembre quizá no cuando intentéis poneros el bikini/bañador y no lo consigáis, pero a partir de octubre volveréis a amarlo. No hay como compartir un monkey bread para sentir que confraternizáis bolita a bolita. Cada bolita compartida es una bolita de camaradería.
¿Tarde de chicas en casa con un café calentito? Sacad el monkey bread y correrán las confidencias. ¿Tarde de chicos en casa con unos refrescos? Sacad el monkey bread y correrán las risas. ¿Noche de peli, sofá y mantita con tu cari? Sacad el monkey bread y contadme qué peli elegisteis. ¿Mañana de domingo libre para desayunar a solas con un libro y el pijama de franela? Sacad el monkey bread y no manchéis esos libros con los dedos pringosos, que es una marranada.
Efectivamente, mis queridísimos reposteros, intuyo que comenzáis a vislumbrar la idea general: todas las situaciones en la vida son susceptibles de ser disfrutadas con un delicioso monkey bread a vuestro lado. Así que atended, que éste es uno de los postres que querréis repetir una y otra vez. Y otra. Otra más.
Y otra.
Lista de la compra:
- 420 g. de harina de fuerza.
- 250 g. de leche.
- 75 g. de mantequilla atemperada y cortada en daditos.
- 45 g. de azúcar.
- 5 g. de levadura seca de panadero.
- Media cucharadita de sal.
Para la cobertura de canela necesitaremos:
- 200 g. de azúcar.
- 100 g. de mantequilla derretida.
- 2 cucharadas de canela.
Utensilios utilizados:
- Bol.
- Tamizador.
- Robot con gancho o robot amasador.
- Spray desmoldante.
- Papel de horno.
- Rodillo.
- Cortador.
- Molde para bundtcake.

¡Manos a la obra!
- Tamizamos la harina en un bol y añadimos la leche, el azúcar, la levadura y la sal. Lo mezclamos todo bien y dejamos reposar 10 minutos




2. Transcurridos 10 minutos, amasamos un minuto a velocidad media y comenzamos a añadir los dados de mantequilla poco a poco sin dejar de amasar. Cuando haya integrado por completo toda la mantequilla, dejamos reposar otros 10 minutos.
3. Transcurrido este tiempo, amasamos dos minutos a velocidad media y dejamos reposar otros 10 minutos. Seguiremos este patrón (2 minutos de amasado y 10 minutos de reposo) hasta conseguir una masa elástica

4. Engrasamos un recipiente, le damos forma de bola a la masa, la introducimos en el recipiente, tapamos con papel film y esperamos a que doble su tamaño



5. Colocamos un papel de horno sobre la encimera y lo cubrimos con harina para evitar que la masa se pegue (también es recomendable enharinarnos las manos). Colocamos la bola de masa sobre el papel de horno y la estiramos con un rodillo hasta cubrir el papel casi por completo
6. Cortamos la masa en 8 – 10 tiras horizontales y otras 8 – 10 tiras verticales de forma que nos queden 80 – 100 cuadraditos pequeños de masa. No es necesario que tengan el mismo tamaño




Para preparar la cobertura de canela necesitaremos dos boles: uno para la mantequilla derretida y otro donde mezclaremos el azúcar y la canela.
A continuación, vamos a montar el monkey bread:
7. Rociamos un molde con spray desmoldante.
8. Con cada cuadradito de masa haremos una bolita que pasaremos primero por la mantequilla derretida y después por la canela con azúcar. Colocaremos las bolitas en el molde. No es necesario que encajen perfectamente, pueden quedar pequeños huecos de aire entre bolita y bolita




9. Cuando hayamos acabado de colocar todas las bolitas, tapamos el molde y dejamos que doblen su tamaño.
10. Precalentamos el horno a 180ºC y horneamos el monkey bread unos 35 minutos
11. Es importante dejar enfriar antes de desmoldar ya que, en caliente, se quedaría buena parte de nuestro fabuloso y tentador monkey bread pegado a las paredes del molde



¡Ya tenemos nuestro monkey bread listo para disfrutar bolita a bolita! Solos, con amigos o en familia, engulliréis como tragoncitos reposteros hasta el último bocado. Que lo sepáis: habéis caído bajo su influjo y nunca jamás podréis dejar de comerlo. ¡¡¡Mmmuaaaa, jua, jua, juaaa!!! (Risas espasmódicas y tenebrosas). ¡Bienvenidos al universo golosón de los monkey bread!
Que aproveche. ¿Dónde están esas fotos de vuestros monkey breads?




Han puesto su alma en este increíble Monkey Bread:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




