Mis venturosos reposteros, rodead este día en el calendario con un círculo bien rojo y bien grande. Más grande. Más.
¡Que más grande, recoñe!
Porque éste, mis queridos reposteros, es un día glorioso para todos nosotros. Hoy le damos la bienvenida a uno de los grandes. Al Chicago Bulls de la repostería. El Rafa Nadal de los postres. La Alexia Putellas de la pastelería. Hoy, mis intrépidos reposteros, ¡vamos a preparar nuestro propio brownie de chocolate!
Gracias, gracias por vuestros aplausos. Gracias. No se merecen. Gracias.
Callad, que sigo.
Todos nosotros hemos disfrutado un brownie en alguna ocasión. Con sus bolas de helado y sus trocitos de nueces, de toffee o sus pepitas de chocolate. Como sabéis, el brownie es uno de los bizcochos mas archiconocidos de la repostería americana. Hijo de un despistado pastelero y de un maravilloso lapsus, nació destinado a la gloria. En efecto, el brownie surgió en 1897, cuando a un pastelero se le olvidó añadir levadura a su bizcocho. El enjendro resultante, en lugar de transformarse en el Frankenstein de los postres, resultó ser el Chris Hemsworth de los bizcochos: coqueto, carismático y terriblemente popular. ¡Y además, está buenísimo!
Como curiosidad, una de las recetas más famosas de brownie es la que empleaba la actriz Katherine Hepburn, receta que se hizo pública a raíz de su fallecimiento, cuando el periódico New York Times animó a la gente a contar anécdotas relacionadas con la actriz para rendirle homenaje. Una mujer llamada Heather Henderson envió una carta a la redacción narrando que, cuando era joven, su padre y ella tenían relación con Katherine. Cierto día, la actriz sufrió un accidente y el padre de Heather preparó brownies para desearle una pronta recuperación. Al probarlos, Katherine dijo que tenían demasiada harina y le dio su propia receta. Ésta sería la receta que, muchos años después, se convertiría en un clásico al publicarse en el New York Times. El secreto para que sus brownies quedaran esponjosos y húmedos era utilizar poca harina y hornear a baja temperatura durante el mínimo tiempo indispensable.
No sabemos si la nuestra es la receta que popularizó Katherine, pero podemos aseguraros que los niños se pelearán como samuráis por el último trozo, tu cari perjurará que no se ha comido la penúltima porción cuyas migas le cuelgan por la barbilla y tu perro lamerá los restos de la bandeja en cuanto te despistes un segundo. ¡Vamos con nuestro brownie!
Lista de la compra para nuestro brownie de chocolate:
- 180 g. de chocolate negro para fundir.
- 200 g. de azúcar.
- 120 g. de mantequilla.
- 80 g. de harina.
- 40 g. de nueces troceadas.
- 3 huevos a temperatura ambiente.
- Una cucharada de extracto de vainilla.
Utensilios necesarios:
- Bol.
- Tamizador.
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Varillas manuales.
- Espátula de silicona.
- Molde cuadrado o rectangular.
- Papel vegetal.
- Rejilla enfriadora.

¡Manos a la obra!
- Precalentamos el horno a 170º con calor arriba y abajo.
- Tamizamos la harina y reservamos.
- Fundimos el chocolate junto a la mantequilla removiendo constantemente con una cuchara de madera para evitar quemar el chocolate.



4. Batimos los huevos y el azúcar con las varillas en un bol hasta que la mezcla blanquee y aumente su volumen.
5. Añadimos el chocolate a los huevos poco a poco sin dejar de remover con la espátula.



6. Agregamos el extracto de vainilla y removemos para incorporarlo.
7. Añadimos la harina tamizada y removemos suavemente con la espátula y movimientos envolventes hasta incorporarla por completo.
8. Agregamos las nueces y las incorporamos con suavidad.



9. Forramos el molde con papel vegetal. Si lo humedecemos previamente, nos resultará más sencillo.
10. Vertemos la mezcla en el molde y lo llevamos al horno durante 25 – 30 minutos. La parte superior debe quedar crujiente. Podemos comprobar si la parte interior está lista pinchando de vez en cuando con una varilla. Cuando el brownie esté listo, lo sacamos del horno y dejamos enfriar sobre la rejilla enfriadora.




11. Cortamos en porciones y servimos con bolas de helado que darán el contrapunto perfecto para nuestro denso brownie de chocolate, amor, paz y nueces.


Colocad brownie. Foto para Toledoendulce. Colocad brownie. Foto para Toledoendulce. Sonrisa, señalad brownie, selfie; sonrisa, señal de victoria, selfie.
Se acabaron las contemplaciones. Tirad móvil por los aires. Agarrad cuchara.
¡Al ataque con el brownie! ¡Comed sin pudor! ¡Disfrutad sin decoro! ¡Que se hunda el mundo fuera, si quiere!
Nosotros estaremos bien mientras nos quede nuestro brownie.






Han puesto su alma en este increíble brownie de chocolate:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




