Mis intrépidos reposteros aprendices, la de hoy es una receta imprescindible para aquellos de vosotros que empezáis a sumergiros en el mundo de la repostería. Hoy vamos a preparar un bizcocho genovés, el bizcocho al que acudiréis para preparar todo tipo de tartas, pasteles, bollos o bizcochos enrollados.
No, no es lo mismo un bizcocho cualquiera que un bizcocho genovés, como no es lo mismo un café cualquiera que un café de Colombia, ni es lo mismo un chocolate cualquiera que un chocolate suizo. No tienen por qué ser los mejores, pero sabemos que nunca defraudan. De la misma manera, todos los bizcochos están ricos, por supuesto, más aún si lo horneamos en casa con ingredientes sanos y naturales. Pero sólo pensamos en uno cuando queremos elaborar una tarta o necesitamos un bizcocho que se pueda cortar en varios pisos o enrollarse sobre sí mismo para preparar postres más elaborados. Sí, lo habéis adivinado: ese bizcocho único de textura esponjosa y elástica que nos sirve de base para cientos de postres, es el bizcocho genovés.
El bizcocho genovés se caracteriza por no emplear levadura a pesar de tratarse de un bizcocho sumamente esponjoso y ligero. Pero entonces, ¿cómo consigue esta textura sin emplear levadura? Os lo cuento: la consigue batiendo los huevos con el azúcar de manera enérgica hasta obtener una mezcla llena de aire, ligera y voluminosa. Esta mezcla, unida a la harina tamizada mediante movimientos suaves y envolventes para no perder el aire creado en su interior, conferirá a la masa una gran esponjosidad.
Así mismo, al tratarse de un bizcocho con sólo unos pocos ingredientes esenciales y de sabor suave y neutro, es inmejorable como base para incorporar una gran variedad de sabores a los que nunca desplazará en protagonismo: chocolate, crema, cualquier tipo de fruta y un largo etcétera. Debido a la escasa presencia de grasas en su receta, se trata de un bizcocho de naturaleza ligeramente seca, razón por la que se suele humedecer con almíbar o licores cuando se emplea para preparar tartas y pasteles.
Mis bisoños reposteros ávidos de aprender recetas, ajustaos esos delantales blanquísimos y esos despampanantes gorros de chef que os acaban de llegar por Amazon, proceded al unboxing de vuestras recién adquiridas varillas eléctricas y desenvolved esos flamantes rodillos de repostería. ¡Pero qué guapos estáis, leñe! Haceos fotos para no olvidar este momento crucial en vuestras futuras vidas reposteras. No enarboléis los rodillos como si fueran porras, no somos pasteleros de las cavernas. No, hoy no vamos a usarlos, pero os irán bien para vitorear cuando el entusiasmo os desborde. ¡Venid con nosotros a preparar este riquísimo bizcocho genovés!
Lista de la compra para nuestro bizcocho genovés (6-8 raciones):
- 150 g. de harina.
- 150 g. de azúcar.
- 4 huevos.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- Una pizca de sal.
- Azúcar glas para espolvorear.
Utensilios utilizados para elaborar nuestro bizcocho genovés:
- Bol.
- Tamizador.
- Varillas eléctricas o manuales.
- Espátula de silicona.
- Papel vegetal.
- Spray desmoldante.
- Molde de 20 cm.
- Rejilla enfriadora.
- Espolvoreador de azúcar.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, precalentamos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo.
2. En segundo lugar, tamizamos la harina y reservamos.
3. A continuación, vertemos en un bol los huevos, el azúcar, la esencia de vainilla y la pizca de sal. Batimos con las varillas eléctricas 10 – 15 minutos a velocidad máxima. Veréis que la mezcla blanquea y triplica su volumen gracias al aire incorporado.






4. Seguidamente, agregamos la harina en varias tandas. La integramos con una espátula de silicona empleando movimientos suaves y envolventes para no quitarle aire a la mezcla.




5. Finalmente, cubrimos la base del molde con papel vegetal y rociamos tanto el molde como el papel con spray desmoldante. Vertemos la mezcla en él. Introducimos al horno y horneamos 10 minutos a 180ºC. A continuación, bajamos la temperatura a 160º C y horneamos 20 minutos más. En total, serán 30 minutos de horneado.
6. Transcurridos los 30 minutos, apagamos el horno y dejamos dentro el bizcocho unos 10 minutos más. Después, lo colocamos sobre la rejilla enfriadora para que termine de enfriarse.
7. Por último, una vez frío, como no vamos a utilizarlo para elaborar tartas o pasteles sino que nos lo vamos a zampar en un santiamén, espolvoreamos azúcar glas por la superficie para decorar. ¡Ya tenemos listo nuestro primer, flamante y riquísimo bizcocho genovés para devorarlo! ¿A que ha sido fácil?






Sostened vuestro primer bizcocho genovés en las manos y sonreíd. Foto, foto, foto. Ahora el otro perfil. Foto, foto, foto. ¡Qué emoción, mis bisoños reposteros principiantes posando con su primer bizcocho! Snif, snif… Instagram… Enviar… ToledoenDulce… ¡Pero qué guapo está todo el mundo cuando tiene un dulce en las manos! Esos flamantes bizcochos rellenos de aire y esponjosidad le aportan luminosidad a vuestro cutis y brillo a vuestras sonrisas.
¿Cómo decís…? ¡Ah, que no es eso, es que os habéis hecho una limpieza de cutis y por eso brilláis… Vaya, pensé que era el azúcar glas.
En cualquier caso, ya podéis dejar que los proyectos de deliciosas tartas y pasteles comiencen a instalarse en vuestras mentes porque acabáis de graduaros con honores en el noble arte de preparar la base perfecta de vuestros futuros postres. ¡Celebrémoslo zampando este riquísimo y sencillo bizcocho genovés! ¡Ñam, ñam! Buáh, buáh… ¡Qué rico! Buáh… ¡Oh! ¡Ooohh…!
Ñam. Buáh. Ooohh…





Han puesto su alma en este esponjoso, suave y delicioso bizcocho genovés:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




