Papás, esta tarta de galletas Príncipe es para vosotros. Existen muchas tipologías de padres, pero todos son especiales a su manera: está el padre chapado a la antigua, ése que llega a casa del trabajo vestido con su traje de corbata y te pregunta qué notas has sacado y si obedeces a mamá, pero un día descubre que te has echado novio y desarrolla la más completa operación detectivesca para averiguar si es un chico sensato o un matón de barrio con alma de gánster.
Está el padre moderno, ése al que encuentras al llegar del insti con el trapo de cocina al hombro, preparando fetuccini alla puttanesca y con el postre cociéndose en el horno y te dice que tiene que marcharse corriendo porque hoy tiene clase de Pilates, que es muy bueno para su lumbalgia.
Es relativamente común el padre payasete, ése que, de pequeño, te hace reír a carcajadas haciendo el tonto por la calle y el que, cuando eres adolescente, te hace saltar los colores haciendo las mismas tontadas en el centro comercial repleto de gente y delante de tus amigos. Cuando seas mayor y tengas tus propios hijos volverás a reírte con él haciendo juntos las tonterías para dejar en evidencia a tus retoños.
También tenemos el padre superhéroe, que siempre coloca los mejores dispositivos para la seguridad de la casa, se asegura de que todos sus vástagos lleguen a salvo al colegio, te enseña supervivencia en alta montaña y te enseñaría a matar hordas de zombies sin despeinarte si llegara el apocalipsis zombie, todo con tal de que su prole esté siempre a salvo y no sufra ningún desperfecto.
Tenemos el padre espléndido, para el que nunca es suficiente cuando se trata de su familia, que siempre vuelve cargado de juguetes para sus niños, flores para su cari y que llegaría a lavar una gran suma de dinero para el jefe de un cártel en modo Ozark si de ello dependiera que los suyos pudieran ir de vacaciones a la playa ese verano. ¡Todo por la sonrisa de su tropa!
También está el padre optimista, ése que te convence de que es el protagonista de una peli de aventuras cuando se cae de la escalera arreglando el tejado. Aunque con seis años intuyes que verle con los dos brazos escayolados no es del todo normal, él se las arreglará para que creas que las escayolas son antenas especiales para contactar con extraterrestres y que todo es divertido.
Existen tantos tipos de padres como papás hay sobre la faz de la tierra, y todos, a su manera, se merecen que les demos un achuchón enorme al llegar el día del padre y les agasajemos con un dulce bien rico para que disfruten su día y sepan lo mucho que los queremos. Os proponemos esta deliciosa tarta de galletas Príncipe, así que ¡vamos al súper, que tenemos trabajo!
Lista de la compra para nuestra tarta de galletas Príncipe (8 – 10 personas):
- 500 g. de nata para montar.
- 400 de queso crema tipo Philadelphia.
- 400 g. de chocolate blanco.
- Un paquete de galletas Príncipe.
- Un vaso de leche para preparar la cuajada.
- Otro vaso de leche para mojar las galletas.
- 3 sobres de polvos para hacer cuajada.
- Una cucharada de extracto de vainilla.
- Minigalletas Príncipe y bolas de chocolate para decorar.
Utensilios utilizados para elaborar nuestra tarta de galletas Príncipe:
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Molde de 20 cm.
- Papel vegetal para cubrir la base del molde.
- Lámina de acetato para cubrir el lateral del molde.
- Espátula de silicona.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, vertemos los sobres de cuajada en el vaso de leche y removemos bien. Reservamos.
2. En segundo lugar, ponemos en un cazo la nata para montar, el queso crema, el chocolate blanco y el extracto de vainilla. Calentamos a fuego medio hasta que se disuelvan todos los ingredientes y entonces añadimos la cuajada. Seguimos calentando hasta que la mezcla hierva. Es importante que removamos continuamente para evitar grumos. Cuando esté hirviendo y todo se haya integrado por completo, apartamos del fuego. Al tratarse de una crema bastante densa que solidifica rápido, tendremos que seguir removiendo unos minutos al apartar del fuego para impedir que se formen grumos.






3. A continuación, preparamos el molde para nuestra tarta de galletas Príncipe: cubrimos la base del molde con papel vegetal y el lateral con la lámina de acetato. Empapamos las galletas Príncipe en leche y hacemos una primera capa de galletas.
4. Seguidamente, echamos una capa de crema de chocolate blanco hasta cubrir por completo las galletas.
5. Para continuar, vamos a seguir intercalando capas de galletas y de crema de chocolate blanco. Nosotros hemos formado dos capas de cada pero podéis hacer más capas si lo preferís. Utilizaremos la espátula de silicona para alisar la capa superior de crema de chocolate blanco.







6. Finalmente, dejamos reposar la tarta en la nevera un mínimo de tres horas. Transcurrido este tiempo, sacamos la tarta y decoramos con minigalletas Príncipe y bolas de chocolate. Desmoldamos y ya tenemos nuestra riquísima tarta de galletas Príncipe lista para zampar. ¡Llamad a papá!



¡Un éxito! A nuestro papá le ha encantado porque es un golosón y porque una tarta tan jugosa y tan riquísima como esta tarta de galletas Príncipe siempre hará las delicias de cualquiera que se ponga a su alcance en un radio de varios kilómetros. Le hemos contado que su tipología se corresponde con una mezcla entre el padre chapado a la antigua y el padre payasete. No ha entendido nada pero le ha dado igual porque estaba zampando como si no hubiera un mañana. Y luego ha repetido. Y luego ha metido la cuchara en mi plato y se ha llevado un trozo de mi tarta pero hoy le dejo porque es su día. (Y también porque me he escondido un trozo en la nevera sin que nadie se entere).
Y a vuestros padres, ¿qué? ¿Les ha gustado su tarta de galletas Príncipe? ¡Contadnos!





Han puesto su alma en esta deliciosa tarta de galletas Príncipe:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




