Bienvenidos de nuevo, mis intrépidos reposteros. Hoy vamos a…
¡Esperad! ¿Dónde vais, cachorros impacientes? Es empezar a leerme y salir corriendo al súper… Nooo, hoy no tenéis que correr al súper para hacer acopio de harina y huevos como si llegara el fin del mundo. Hoy, mis queridos reposteros, ¡vamos a ir de compras a la frutería!
Expresiones perplejas, cejas levantadas, miradas desorbitadas, mandíbulas desencajadas…
Que nooo, mis tiernos reposteros, la fruta confitada ya no es el patito feo de los roscones de reyes que todo el mundo tira a la basura. La fruta confitada puede ser esa apetecible chuche que engaña a nuestros peques para comer fruta, que le da un toque de dulzor y colorido a nuestras ensaladas o que acompaña a nuestros helados durante el verano para conseguir ese aporte de vitaminas, minerales y fibra que nuestro cuerpo necesita durante la época estival. Si en épocas pretéritas la fruta confitada era un manjar exclusivo de nobles, reyes o princesas, ¡claro que puede ser una deliciosa y saludable chuche para nosotros, que somos los reyes y reinas de nuestras cocinas!
¡Delantales, mis valientes! ¡En sus puestos!
¿Preparados? ¿Listos…?
Lista de la compra para nuestra fruta confitada:
- 3 naranjas (o el peso equivalente de cualquier fruta que os apetezca)
- 750 g. de azúcar.
- 250 ml. de agua.

¡Manos a la obra!
1. Cortamos las naranjas en rodajas de un grosor similar (que no queden demasiado finas)
2. Colocamos las rodajas en un cazo y las cubrimos con 250 ml. de agua. Calentamos hasta que comience a hervir. Cuando esto ocurra, bajamos a fuego medio y dejamos que cueza durante 10 minutos.






3. Colocamos las rodajas en un colador para que escurran y aprovechamos esos 250 ml de agua donde hemos cocido las naranjas para elaborar el almíbar: añadimos 750 g. de azúcar a estos 250 ml de agua. Calentamos a fuego medio removiendo constantemente hasta que observemos que el azúcar se ha disuelto por completo en el agua (la mezcla debe volverse transparente)
4. Introducimos las rodajas de naranja en el almíbar y dejamos cocer 30 minutos a fuego medio.




5. Transcurridos estos minutos, apagamos el fuego y dejamos reposar hasta el día siguiente.
6. A la mañana siguiente observaremos cómo la costra de azúcar ha endurecido.


¡Ya tenemos nuestra fruta confitada preparadas para degustar! ¿Habéis probado vuestros guisos de carne con guarnición de naranjas y ciruelas confitadas? ¡Un auténtico pecado! Hum… ¿qué tal estará la ensalada de brotes verdes con kiwis y cerezas confitadas…? Ya os lo digo yo: ¡de vértigo!
Pero bueno, ¿qué ven mis ojos? ¡Mi pequeño monstruito anti-fruta relamiéndose con las fresas y mandarinas confitadas? ¡Jamás creí vivir para contarlo! ¡Lucas comiendo fruta! Hum… voy a aprovechar que está entretenido para hacerme una merienda de yogur con peras confitadas… ¡PORDIOSQUÉRICO!
¡Enviadnos vuestras maquiavélicas invenciones confitadas para que podamos copiaros!



Han puesto su alma en esta dulce y apetecible fruta confitada:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




