Pero, ¿yaaa? ¿Otra veeez? ¿Navidaaaad? No puede ser, no puede ser…
Pues sí, mis intrépidos reposteros, otra vez es Navidad. Pero aunque estuviésemos en pleno verano, con 40ºC a la sombra, las persianas bajadas, la casa entera en penumbras, moribundos delante del aire acondicionado con el gazpacho en una mano y la cerveza en la otra, me apetecería este turrón de yema tostada. Sí, qué pasa. Turrón. De los que dejan los dedos tan pringosos que luego se pegan entre sí. O, ¿acaso nunca habéis cantado ‘Arre borriquito, arre burro arre’, en pleno agosto? ¡Por supuesto que sí, reconocedlo!
Ah… ¿no? ¿Soy la única…?
Jo, qué chasco.
¿De verdad que nunca…? Huummm…
¡Pues no! ¡No soy la única! Porque ahora se va a quedar la tonadilla taladrando vuestro subconsciente el resto de la tarde. ¡¡MMMJJUAAA, JUA, JUA ,JUAAAA!! (Risa satánica). ¡Cantad conmigo!
¡Arre borriquiiito! ¡Arre burro aaarre! ¡Anda más deprisa que llegaaamos taaarde!
¡A comer turrón!
Lista de la compra para nuestro turrón de yema tostada:
Para elaborar el turrón necesitaremos:
- 250 g. de almendra cruda.
- 125 g. de azúcar.
- 3 yemas de huevo.
- 40 g. de agua.
- La ralladura de un limón.
- 1 g. de canela molida.
Para la cobertura necesitaremos:
- 1 huevo.
- 50 g. de leche.
- 75 g. de azúcar.
- 10 g. de Maizena.
Por último, para tostar el turrón y la cobertura:
- Azúcar glas (toda la cantidad que necesitemos)

¡Manos a la obra!
1. Separamos las yemas de los 3 huevos y las reservamos en un cuenco.
2. Picamos los 250 g. de almendra cruda. (Podemos ahorrarnos este paso si empleamos almendra cruda molida)
3. Mezclamos en un cuenco la almendra molida, la ralladura del limón y la canela y reservamos.




4. Ponemos a calentar en un cazo los 40 g. de agua y 125 g. de azúcar y los llevamos a ebullición hasta que el termómetro marque 114 – 115ºC. Llegados a este punto, retiramos del fuego.
5. Colocamos las 3 yemas en el robot y agregamos el almíbar poco a poco mientras batimos a velocidad media – alta para evitar que cuajen.
6. Cuando hayamos incorporado todo el almíbar, subimos la velocidad al máximo y seguimos batiendo hasta obtener una mezcla de consistencia espesa y color crema.



7. Agregamos la almendra que hemos molido y batimos a velocidad más lenta hasta obtener una pasta homogénea de color marrón.
8. Nosotros hemos empleado un molde de 22 cm de largo x 9 de ancho x 3 de alto. Forramos el molde con papel de horno.
9. Colocamos la pasta en el molde y presionamos para formar una tableta de turrón sin huecos en su interior.
10. Cubrimos bien con papel film para evitar que se reseque y dejamos reposar 12 horas a temperatura ambiente.




11. Una vez que la tableta de turrón haya reposado las 12 horas, elaboramos la cobertura: ponemos la mitad de la leche en un cazo y añadimos la Maizena. Mezclamos.
12. Añadimos el resto de la leche con el huevo y el azúcar y calentamos hasta llevar a ebullición mientras removemos para evitar que se formen grumos.
13. Cuando tengamos una crema amarillenta sin grumos, retiramos del fuego y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente.


14. Finalmente, vamos a tostar la tableta de turrón y la cobertura: si hemos empleado un molde que no sea metálico, debemos desmoldar antes de tostar. Si nuestro molde es metálico, podremos desmoldar más tarde. Espolvoreamos la superficie de la tableta de turrón con azúcar glas y tostamos con el soplete. Debemos poner cuidado en colocar el soplete a una distancia prudencial para no quemar el turrón.
15. Cubrimos la tableta tostada con la crema para la cobertura y alisamos.
16. Cubrimos bien la crema con azúcar glas y volvemos a tostar con el soplete y… ¡listo para zampar!







El turrón tanto en Navidad como en pleno verano puede ser una experiencia liberadora. ¡A la vida hay que echarle turrones!
P.D. Enviadnos fotos comiendo turrón el próximo verano o no nos lo creeremos. ¡Que no! ¡Palabrita!



Han puesto su alma en este dulce y delicioso turrón de yema tostada:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




