Hoy, mis intrépidos reposteros, os hablamos de un dulce muy castizo y muy chulapo. Un dulce que no tiene tanta historia a sus espaldas como otros de los que hemos hablado antes, pero que ha sabido granjearse su legión de followers con el paso de los años y que, a día de hoy, es un imprescindible en Madrid cuando llega noviembre. Hoy os hablamos de la corona de la Almudena.
El 17 de enero, los madrileños llevan sus mascotas a la iglesia de San Antón para que el santo, protector de los animales, bendiga a sus amigos peludos. Después lo celebran comiendo panecillos de San Antón. El 15 de mayo, los madrileños celebran San Isidro comiendo rosquillas: las tontas, las listas, las francesas y las de Santa Clara. Deliciosas todas ellas. En agosto llega La Paloma. Imposible no zampar bocatas de calamares, callos a la madrileña y, de postre, por supuesto, el típico barquillo de fiestas y verbenas populares. Pero luego llega la Almudena y… ¡ay! Hasta hace poco no existía ningún dulce para celebrar la fiesta de la patrona de la ciudad que, además, también es la patrona del Gremio de Pasteleros de la Villa.
Como esa tesitura no tenía pies ni cabeza, los maestros pasteleros de Madrid convocaron un concurso en 1978 para elegir un dulce en honor a la Virgen de la Almudena. El postre ganador fue la corona de la Almudena, cuyo nombre se debe a la corona de gala que le ponen a la Virgen para recibir la visita de los madrileños cada 9 de noviembre. Aunque al principio le costó abrirse paso, poco a poco este dulce fue incrementando sus ventas a finales de octubre y en noviembre, fechas en que podréis admirar montones de apetecibles coronas en los escaparates de las pastelerías madrileñas. A día de hoy, los madrileños consumen casi 400.000 coronas cada año.
Parecidas al roscón de reyes, pueden encontrarse coronas rellenas de crema pastelera, crema de chocolate, nata o trufa. La principal diferencia con el roscón es que éste se aromatiza con agua de azahar y se adorna con frutas confitadas, mientras que la corona se baña en zumo de naranja y, normalmente, se cubre con almendras.
¿Cómo? Que vives en Cuenca y allí no hay coronas de La Almudena en los escaparates… ¿Cuándo ha sido eso un problema para nosotros? ¡Poneos vuestros trajes de chulap@s y tirad al súper! ¡Este año, ningún chulo de adopción se queda sin saborear su corona de La Almudena!
Lista de la compra para nuestra corona de La Almudena:
Para elaborar la masa de la corona necesitaremos:
- 600 g. de harina de fuerza.
- 180 g. de leche entera templada.
- 125 g. de azúcar.
- 120 g. de mantequilla a temperatura ambiente.
- 3 huevos de tamaño M.
- 1 cucharadita de sal.
- 12 g. de levadura seca de panadería.
- 1 cucharada de esencia de limón (o la ralladura de 1 limón)
- 1 cucharada de esencia de naranja (o la ralladura de 1 naranja)
- 1 cucharada de esencia de vainilla.
- Almendras laminadas.
Para elaborar la crema pastelera necesitaremos:
- 150 g. de azúcar.
- 120 g. de maicena.
- 1 litro de leche.
- 5 yemas de huevo.
- 40 g. de mantequilla.
- Una cucharadita de esencia de vainilla.
Utensilios utilizados para elaborar nuestra corona de La Almudena:
- Bol.
- Tamizador.
- Varillas eléctricas y amasador.
- Papel film.
- Aro metálico.
- Papel vegetal.
- Cazo.
- Colador.
- Pincel de silicona.
- Rejilla enfriadora.
- Lira.
- Manga pastelera y boquilla.


¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, vamos a preparar la masa: tamizamos la harina, la levadura y la sal en un bol. Reservamos.
2. A continuación, mezclamos la leche y el azúcar.
3. Sin dejar de batir, añadimos la mantequilla cortada en dados hasta homogeneizar.
4. Seguidamente, agregamos dos huevos, la esencia de vainilla, la de naranja y la de limón. Continuamos batiendo hasta integrarlo todo.
5. Finalmente, ponemos el gancho para masas y añadimos poco a poco la harina con la levadura y la sal. Amasamos durante 10 – 15 minutos hasta obtener una masa manejable.
6. Formamos una bola con la masa y la dejamos levar en un bol tapado con un trapo limpio hasta que doble su tamaño. Podemos dejarla dentro del horno apagado para evitar corrientes de aire.






7. Mientras fermenta la masa, vamos a preparar la crema pastelera: en primer lugar, ponemos en un bol la maicena y el azúcar y mezclamos con las varillas.
8. En segundo lugar, añadimos un chorrito de leche, las cinco yemas, la cucharadita de esencia de vainilla y mezclamos hasta homogeneizar.
9. A continuación, agregamos el resto de la leche y mezclamos de nuevo.
10. Vertemos la mezcla en un cazo haciéndola pasar por un colador y ponemos a fuego medio. Removemos constantemente mientras va espesando.
11. Cuando la mezcla haya espesado, apagamos el fuego, añadimos la mantequilla y removemos hasta integrar por completo.
12. Una vez integrada la mantequilla, pasamos la crema a un bol, la tapamos con papel film y la metemos a la nevera. Cuando haya enfriado bien y vayamos a utilizarla, la pasaremos a una manga pastelera.





13. A continuación, mientras la crema se enfría en la nevera, continuamos preparando la masa: cuando la bola haya doblado su tamaño, la colocaremos sobre una bandeja de horno con papel vegetal para darle forma de roscón: la aplanamos un poco, hacemos un agujero en el centro con las manos y colocamos un aro metálico en el agujero para evitar que se cierre.
14. Seguidamente, tapamos la masa y dejamos levar de nuevo hasta que casi duplique su tamaño.
15. Transcurrido el tiempo de levado, precalentamos el horno a 180ºC.
16. A continuación, pintamos la corona con un huevo batido, decoramos con crema pastelera y colocamos las almendras laminadas.
17. Para acabar, horneamos durante media hora o hasta que la corona adquiera un tono dorado. Transcurrido el tiempo de horneado, dejaremos enfriar sobre una rejilla enfriadora.








18. Finalmente, cuando la corona se haya enfriado, la cortamos por la mitad empleando una lira y rellenamos con crema pastelera.




¡Ahora sí! Vestíos de chulapos y chulapas. ¡No olvidéis el clavel! Estiraos bien y caminad con gracia y chulería, ¡que se note ese porte castizo! Afinad las cuerdas vocales cantando una zarzuela: ¡¡DON-DE-VÁS-CON-MANTÓN-DE-MANÍ-LAAAA!! Colocaos las manos a la cintura, mirad a vuestr@ churri de medio lado desde arriba hasta abajo y esbozad una sonrisa torcida. Dad media vuelta con garbo y dejad al churri boquiabiert@. ¡Muy bien! ¿A que ya sentís que la fuerza os acompaña? ¿Cómo que qué fuerza? ¡La fuerza chulapona! ¿Cuál va a ser?
Ahora sí, mis aprendices de chulapos reposteros: ¡por fin estáis preparados para hincarle el diente a vuestra corona de La Almudena! Cortaos un trozo bieeenn grande, abrid bieeenn la boca y… ¡ devoraaaad! ¡No olvidéis enviarnos foto! ¡Sobre todo si os habéis vestido de chulap@s!




Han puesto su alma en esta esponjosa, aromática y deliciosa corona de La Almudena:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




