Mis intrépidos reposteros, hoy venimos a preparar una tarta cargada de historia y tradición. Una tarta cuyo aroma inunda las cocinas a lo largo y ancho del planeta al llegar esas fechas en que los días se hacen más cortos mientras las noches ganan terreno; días de preciosos atardeceres naranjas y mantos de hojas marrones tapizando las calles; días que nos obligan a buscar bufandas, paraguas y abrigos en el fondo de nuestros armarios. Hoy venimos a hablaros de la tarta de calabaza, cuyo aroma en nuestras cocinas nos indica que el otoño ha llegado.

El pastel o tarta de calabaza es uno de los pilares de la repostería americana y nunca falta en sus mesas para celebrar las festividades de los últimos meses del año: Halloween, Acción de Gracias y Navidad. Pero, ¿sabéis cómo llegó la calabaza a convertirse en un símbolo del otoño?

Cuando, en el año 1620, el Mayflower partió de Playmouth hacia América transportando los primeros colonos ingleses a Massachusetts, no podían imaginar que sólo la mitad de ellos sobreviviría al primer invierno en las frías tierras americanas. Viendo su falta de recursos para sobrevivir, los nativos de la tribu Wampanoag les enseñaron a pescar y les dieron semillas para cultivar. Esto hizo que, en 1621, los colonos ingleses quisieran celebrar junto a los nativos el éxito de su primera cosecha, compartiendo con ellos pavo, frutos secos y, cómo no, calabaza, en una fiesta que duró tres días. Ésta fue la primera vez que celebraron Acción de Gracias, aunque en aquel momento no sabían que aquella fiesta acabaría convirtiéndose en una tradición anual. En el s. XVIII, la tarta de calabaza ya se había ganado su lugar de honor en las mesas americanas al llegar las cosechas de otoño.

Tiempo después, cuando los irlandeses emigraron a Estados Unidos durante la gran hambruna, llevaron consigo sus tradiciones, como la creencia de que sus ancestros caminaban entre los vivos en la noche de “All Hollows’ Eve” o la costumbre de introducir velas en el interior de los nabos para guiar a sus muertos hacia sus casas y ahuyentar a los malos espíritus. Dado que en América se cultivaban calabazas, éstas sustituyeron a los nabos cuando la fiesta saltó de Europa a Estados Unidos. Estas calabazas talladas con horribles caras e iluminadas con velas contribuyeron a incrementar la popularidad de este fruto en Estados Unidos.

La calabaza es un alimento saludable, rico en fibra y de bajo aporte calórico que proporciona antioxidantes, protege nuestro sistema digestivo y nos ayuda a cuidar la salud de nuestra vista. Y además, convertida en el principal ingrediente de nuestras tartas, ¡está buenísima!

¿Queréis cocinar con nosotros esta rica tarta de calabaza? ¡Vamos al súper!

Lista de la compra para nuestra tarta de calabaza:

  • 750 g. de calabaza.
  • 150 g. de azúcar.
  • 150 g. de harina.
  • 150 g. de chocolate en pepitas o en gotas.
  • 100 g. de mantequilla a temperatura ambiente cortada en dados.
  • 3 huevos grandes.
  • 1 sobre de levadura química en polvo.
  • 2 cucharadas de leche condensada.
  • 1 cucharada de canela.
  • 1 cucharada de esencia de vainilla.
  • 1 pizca de nuez moscada.
  • Azúcar glas, chuches y figuras de azúcar para decorar.

Utensilios utilizados para elaborar nuestra tarta de calabaza:

  • Cazo.
  • Batidora.
  • Tamizador.
  • Bol.
  • Varillas manuales o eléctricas.
  • Molde de 20 cm.
  • Papel vegetal.
  • Spray desmoldante.
  • Rejilla enfriadora.
  • Espolvoreador de azúcar glas.
Ingredientes de nuestra tarta de calabaza

¡Manos a la obra!

1. En primer lugar, cortamos la calabaza en dados eliminando las pepitas. La cubrimos de agua en un cazo y cocemos durante 20 minutos a fuego medio. Una vez cocida, la trituramos con una batidora y reservamos.

Cortamos la calabaza en dados y cocemos a fuego medio
Trituramos la calabaza con la batidora
Reservamos la calabaza

2. En segundo lugar, tamizamos la harina y la levadura y reservamos.

3. Seguidamente, precalentamos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo.

4. Para continuar, mezclamos en un bol el azúcar y la mantequilla en dados. Batimos hasta integrar.

5. Añadimos los huevos uno a uno sin dejar de batir hasta integrarlos.

Tamizamos la harina y la levadura
Mezclamos en un bol el azúcar y la mantequilla. Batimos hasta integrar
Integramos los huevos

6. Incorporamos la leche condensada, la canela, la esencia de vainilla, la nuez moscada y, por último, la harina, añadiéndola poco a poco sin dejar de batir hasta obtener una masa homogénea.

Incorporamos la leche condensada
Añadimos la canela, vainilla y nuez moscada
Añadimos poco a poco la harina
Batimos todo hasta obtener una masa homogénea

7. A continuación, añadimos la calabaza triturada y seguimos batiendo hasta integrarla.

8. Por último, incorporamos las pepitas de chocolate y removemos con una espátula de silicona. El chocolate pesa más, así que se quedará en el fondo haciendo de base. El contraste con el resto de la masa de calabaza estará riquísimo.

Añadimos la calabaza e integramos
Esta es nuestra masa preparada para hornear
Antes, añadimos las pepitas de chocolate y mezclamos con una espátula

9. Para acabar, forramos el molde con papel de horno y rociamos con spray desmoladante. Vertemos la masa en el molde y horneamos durante 50 minutos, hasta que la tarta se haya dorado. Podemos pincharla en el centro con una varilla para asegurarnos de que está bien cocinada. Si la varilla sale húmeda, horneamos 5 – 10 minutos más.

Preparamos el molde
Vertemos la masa de nuestra tarta de calabaza en el molde
Nuestra tarta de calabaza lista para hornear

10. Una vez horneada, dejamos enfriar la tarta sobre la rejilla enfriadora.

11. Por último. Desmoldamos la tarta, espolvoreamos con azúcar glas y decoramos con las chuches y figuritas de azúcar. ¡Ya está lista para zamparla!

Nuestra tarta de calabaza recién horneada
Espolvoreamos azúcar glas sobre nuestra tarta de calabaza
Decoramos nuestra tarta de calabaza al gusto
¡Nuestra tarta de calabaza lista para devorar!

Podrán gustaros o no las festividades de Halloween, Acción de Gracias o el Black Friday; podéis ser entusiastas de la irrupción cultural americana con sus fiestas y celebraciones o quizá preferís manteneros ajenos al fervor consumista que se desata cada año en otoño hasta el fin de las Navidades.

Sean cuales sean vuestras preferencias, disfrutar una tarta de calabaza llegado el otoño es un deleite para los sentidos, un regalo para el paladar y una forma de consumir frutos de temporada, como hacían nuestros padres, nuestros abuelos y los abuelos de sus abuelos. Consumir verduras y frutas de temporada es saludable, económico y sostenible y, admitámoslo, hacerlo en forma de tarta y añadirle unas chuches divertidas y ricas es una forma de hacer que nuestros peques coman estos productos y además lo disfruten y se diviertan como los enanitos que son. Esta tarta esponjosa, jugosa y súper, suuupersabrosa les gustará tanto que sólo dejarán las migas. ¡Enviadnos fotos antes de que se acabe!

Tarta de calabaza de Toledo en Dulce
Este Halloween ¡atrévete con nuestra tarta de calabaza!
Deliciosa tarta de calabaza lista para devorar
Esponjosa, suave y jugosa tarta de calabaza de Toledo en Dulce
Una porción de nuestra increíble tarta de calabaza

Han puesto su alma en esta esponjosa, jugosa y sabrosa tarta de calabaza:

Lourdes Fernández

Lourdes Fernández

Nuestra Guerrillera de los Fogones

Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz

Ana Sanz

La Ilustre Gacetillera

Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.

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