Mis intrépidos reposteros, hoy os propongo un viaje. No, no os va a costar dinero, pero vais a visitar lugares muy lejanos. En ocasiones, comer un dulce es rendir homenaje a una historia construida a lo largo de mucho, mucho tiempo, en multitud de lugares, algunos cercanos y otros más exóticos. Hoy, os propongo disfrutar de un dulce tan aventurero y viajero como los antiguos conquistadores. Hoy vamos a preparar alfajores.
Puede que alguno de vosotros no los haya probado, puede que no sepáis cómo son o a qué saben. Los alfajores llegaron a la península hace siglos procedentes de lugares remotos y saben a dulce andalusí, con sus frutos secos, sus especias y su miel. Y desde la península continuaron su viaje a lugares tan lejanos como los que conocieron los colonizadores del Nuevo Mundo, donde se ha reinventado y pervive con muy buena salud en forma de galletas unidas por capas de chocolate, dulce de leche o mermelada. Cuando en un futuro lejano, alguna civilización alienígena llegue a la Tierra, encontrará edificios en ruinas, la Estatua de la Libertad partida por la mitad y alfajores, muchos alfajores. Y seguramente, esos alfajores viajarán de vuelta con los alienígenas, dispuestos a conquistar nuevas galaxias.
¿Que no? Dadles tiempo.
Venid conmigo. Prepararemos nuestros propios alfajores para conocer y disfrutar los sabores que conquistaban los paladares glotoncitos de la época andalusí. ¡Vamos al súper!
Lista de la compra para nuestros alfajores:
- 300 g. de almendras.
- 200 g. de avellanas.
- 400 g. de pan rallado.
- 450 g. de miel.
- 120 g. de azúcar y 120 ml. de agua para el primer almíbar.
- 60 g. de ajonjolí.
- 20 g. de anís.
- 10 g. de canela en polvo.
- Una cucharadita de cilantro en polvo.
- Prepararemos un segundo almíbar con 200 g. de azúcar y 200 ml. de agua.
- Cubriremos los alfajores con una capa de azúcar glas.
- Los decoraremos con envoltorios para polvorones.
Utensilios necesarios para nuestros alfajores:
- Bandeja de horno.
- Batidora.
- Cazo.
- Bol.
- Espátula de silicona.
- Pincel de silicona.

¡Manos a la obra!
Abrid bien los ojos, mis intrépidos reposteros, porque ésta es una receta tan rápida y sencilla que, si parpadeáis, os perderéis su esencia:
1. En primer lugar, precalentamos el horno a 160ºC para tostar las almendras y después las avellanas, por separado, hasta que adquieran color dorado. Es mejor hacerlo por separado ya que no tardan lo mismo en tostarse. Una vez que hayamos tostado las avellanas y se hayan enfriado, serán fáciles de pelar. Pelaremos todas antes de batir
2. A continuación, picamos almendras y avellanas en una batidora hasta que queden trocitos pequeños pero sin llegar a molerlas por completo, ya que a todos nos gusta masticar esos pequeños trocitos de frutos secos cuando comemos los alfajores




3. Lo siguiente es preparar el primer almíbar: calentamos en un cazo a fuego medio los 120 g. de azúcar y 120 ml. de agua. Removemos hasta llevar a ebullición. Retiramos del fuego y dejamos enfriar.
4. Ponemos en un bol grande las almendras y avellanas picadas, el pan rallado y todas las especias (ajonjolí, anís, canela y cilantro). Mezclamos bien.



5. Posteriormente, calentamos la miel en un cazo a fuego medio hasta que hierva. Cuando esto ocurra, la vertemos en el bol con los frutos secos y especias, añadimos el almíbar y mezclamos con la espátula de silicona para integrarlo todo bien.
6. A continuación, vamos a tomar porciones de la masa con las manos para darle forma cilíndrica y alargada. Después cortaremos estos cilindros en porciones más cortas.








7. Vamos a preparar el segundo almíbar: calentamos a fuego medio en un cazo los 200 ml. de agua con los 200 g. de azúcar. Removemos hasta llevar a ebullición y retiramos del fuego. Dejamos enfriar.
8. Por último, bañamos bien cada porción en almíbar y espolvoreamos con azúcar glas. No os quedéis cortos con el azúcar glas ya que éste y el almíbar crearán la capa dulce crujiente característica de los alfajores.
9. Cuando se hayan secado por completo (unas dos horas serán suficientes), estarán listos para decorar con su envoltorio de papel sin que éste se pegue.


Desenvolvedlos. Apreciad su aroma. ¿No os parece escuchar la algarabía de la época andalusí? Los herreros trabajando sus herrajes, los curtidores aporreando las pieles, las lavanderas frotando los ropajes con piedras junto al río… Disfrutad de este dulce tan rico tanto en sabor como en historia, pero antes enviadnos vuestras fotos con vuestros propios alfajores u os lanzaremos un hechizo nigromante toledano andalusí para que vuestros vecinos os despierten con reguetón cada sábado por la mañana. ¡Avisados quedáis!




Han puesto su alma en estos deliciosos alfajores:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




