Mis intrépidos reposteros, hoy es un día especial. Hoy puedo decir que hemos recorrido juntos un largo camino desde nuestros comienzos, hemos aprendido juntos la forma de preparar multitud de postres y hemos quemado juntos cantidad de trapos de cocina. La hemos pifiado juntos y hemos crecido juntos en el mundo de la repostería. Pero también, a día de hoy, puedo decir que nunca, PERO NUNCA, os he contado el origen de la tarta de queso. ¡¡Se me ha ido la olla!! ¡¡¿Pero qué majadería es ésta?!! ¡¡¿Qué sinsentido?!! ¡¡¿Dónde ha quedado el orden mundial de las cosas?!! Coged lápiz y papel. Hoy vamos a aprender a preparar un cheesecake light pero, primero, os voy a torturar para que aprendáis de memorieta la historia de la tarta de queso. ¿Que no? ¡Abrid la libreta! ¡Apuntad! ¡¡Chitón he dicho!! ¡¡Que escribáis!!

  • ¿Sabéis quién inventó la tarta de queso?
  • ¡¡Sííí!! ¡¡Los guionistas de Sexo en Nueva York!!

¡¡Zzzas!! (Borrador de pizarra impactando en coronilla de estupefacto pastelero).

No, la tarta de queso no se materializó de forma mágica en la Séptima Avenida de Nueva York. Retrocedamos unos añitos. Digamos… 4000 años, año más, año menos. La tarta de queso se remonta a la antigua Grecia y se ubica en la isla de Samos, situada frente a la costa de lo que hoy es Turquía. Se sabe que, en el s. VIII a.C., se empleaba como fuente de energía para los atletas que participaban en los Juegos Olímpicos. La preparación consistía en calentar el queso triturado en una cacerola junto con miel y harina y dejarlo enfriar antes de servir.

Cuando Grecia fue conquistada por el Imperio Romano, los romanos incluyeron huevo en su receta y comenzaron a hornearla entre piedras calientes. También le dieron su propio nombre: libuma.

La primera receta escrita de la tarta de queso no apareció hasta el año 160 a.C. gracias a Catón el Viejo, político, escritor y militar romano que escribió De Agri Cultura, un manual sobre cómo dirigir una granja. En éste se incluyen recetas para elaborar savillum, libum y placenta: pasteles similares a lo que hoy es la tarta de queso.

Con los antiguos romanos, la receta viajó a multitud de lugares, adquiriendo gran popularidad en el norte y el este de lo que hoy es Europa. En cada lugar se originaban variantes del pastel al introducir sus propios ingredientes locales. Finalmente, el postre cruzó el Atlántico con los primeros colonizadores para llegar a América donde, en 1872, un quesero estadounidense creó por error el queso crema cuando trataba de copiar un queso francés. Viendo que había creado un suave queso cremoso, comenzó a comercializarlo bajo el nombre de queso Philadelphia. Éste sería el queso empleado por Arnold Reuben, un joven alemán que emigró a EEUU a principios del s. XX, cuando creó su propia versión del cheesecake: la que hoy se conoce como versión neoyorkina del pastel de queso.

Y sí, hoy vamos a preparar una versión light de la receta neoyorkina. ¡Venid con nosotros a preparar nuestro cheesecake light!

Lista de la compra para nuestra cheesecake light:

Para preparar la base necesitaremos:

    • 150 g. de harina integral de espelta.
    • 60 g. de aceite de coco.
    • 1 cucharada de sirope de agave.

Pasamos al relleno, utilizaremos:

    • 700g de queso Philadelphia 0% materia grasa o el menos graso posible.
    • 1 yogurt griego sin azúcar.
    • 80 g. de sirope de agave.
    • 1 huevo.
    • 3 cucharadas de extracto de vainilla.

Para preparar la salsa de fresas necesitaremos:

    • 500 g. de fresas.
    • 75 ml. de agua.
    • 3 cucharadas de eritritol.

Utensilios para elaborar nuestra cheesecake light:

    • Molde de 20cm.
    • Papel vegetal.
    • Spray desmoldante.
    • Bol.
    • Espátula de silicona.
    • Aplanador.
    • Varillas manuales.
    • Cazo.
    • Cuchara de madera.
Ingredientes de nuestra cheesecake light

¡Manos a la obra!

1. En primer lugar, precalentamos el horno a 165ºC con calor arriba y abajo.

2. En segundo lugar, colocamos papel de horno en la base del molde para que sea más fácil desmoldar y rociamos el molde y el papel con spray desmoldante.

3. A continuación, mezclamos en un bol la harina integral de espelta con el aceite de coco, que fundiremos en el microondas y el sirope de agave hasta obtener una masa homogénea. Llevamos la masa al molde y la extendemos por la base usando un aplanador. Reservamos en la nevera.

Preparamos el molde
Incorporamos en un bol los ingredientes de la base
Mezclamos
Llevamos la masa al molde
La aplanamos
Y reservamos en frío la base de nuestra cheesecake light

4. Mezclamos en un bol el queso Philadelphia, el yogurt griego sin azúcar, el huevo, 80 g. de sirope de agave y el extracto de vainilla. Mezclamos con las varillas hasta integrarlo todo y obtener una mezcla homogénea.

5. Seguidamente, extraemos el molde de la nevera y vertemos la mezcla en él.

Incorporamos en un bol los ingredientes del relleno
Todos los ingredientes del relleno de nuestra cheesecake light
Mezclamos con las varillas hasta integrarlos
Una vez homogénea la masa, la llevamos al molde
Y ya tenemos nuestra cheesecake light preparada para hornear

7. Horneamos 70 minutos o hasta que veamos que la mezcla adquiere tono dorado y está completamente cuajada. Dejamos que la tarta se enfríe y la introducimos sin desmoldar en la nevera un mínimo de 4 horas.

Nuestra cheesecake light recién horneada

7. Transcurridas estas 4 horas, prepararemos la salsa de fresas: lavamos y cortamos las fresas en trozos, las ponemos en un cazo, añadimos el agua y el eritritol y calentamos hasta llevar a ebullición sin dejar de remover. Cuando hierva, retiramos del fuego y dejamos enfriar.

8. Finalmente, sacamos la tarta de la nevera, desmoldamos y la decoramos con nuestra salsa de fresas.

Cortamos las fresas lavadas en trozos
Las llevamos al fuego junto con el agua y el eritritol
Removemos mientras calentamos
Retiramos del fuego cuando hierva
Y dejamos enfriar
Decoramos nuestra cheesecake light con la salsa de fresas

¡Y ya tenemos listo nuestro cheesecake light para disfrutarlo!

Colocad la tarta. Así no, giradla un poco, que le dé la luz del sol. Foto, foto, foto. Cortad una porción, abrid la boca. Selfie, selfie, selfie. Enviadnos las fotos. ¡¡Devoraaaad!! ¿A que las cosas saben distintas cuando las comemos conociendo su historia? ¿Cómo decís…? Que no sabe distinto por conocer su historia, que es por el eritritol…

¡Unos frescales! ¡Eso es lo que sois!

Habrase visto…

Y este es el resultado final de nuestra cheesecake light
Una porción de la cheesecake light de Toledo en Dulce
¿Te atreves con nuestra deliciosa cheesecake light?
Cheesecake light de Toledo en Dulce

Han puesto su alma en esta increíble cheesecake light:

Lourdes Fernández

Lourdes Fernández

Nuestra Guerrillera de los Fogones

Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz

Ana Sanz

La Ilustre Gacetillera

Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.

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