Mis intrépidos reposteros, hoy es un día especial. Hoy vamos a preparar una tarta ganadora. Uno de esos postres nacidos para triunfar sin despeinarse siquiera. Vamos a asistir a la reinvención de uno de los grandes clásicos de la repostería, traído directamente del Olimpo de las tartas, con el toque distintivo que sólo podía aportar una de las galletas más icónicas de la modernidad. Imaginemos una película protagonizada por un apuesto galán del cine clásico, tipo Paul Newman, con una estrella del Hollywood actual, pongamos Margot Robbie. Prodigioso, ¿verdad? Fantaseemos con la colaboración entre una de las bandas más legendarias, tipo AC/DC, con una diva de la música moderna, estilo Lady Gaga. Portentoso, ¿no creéis? Y ahora, soñemos con un clásico de la repostería, pongamos la tarta de queso, asociándose con la galleta más icónica de la modernidad: la galleta Oreo. El resultado de semejante reparto sólo podía dar lugar a una ambiciosa superproducción repleta de efectos especiales diseñados para estallar en vuestros paladares y arrasar en las taquillas de vuestras cocinas. ¡Con todos vosotros, la increíble, la sublime, la altanera Cheesecake de Oreo!
Lista de la compra para nuestra Cheesecake de Oreo:
- 500 g. de nata para montar con un 35% de materia grasa.
- 300 ml. de leche entera a temperatura ambiente.
- 250 g. de queso de untar.
- 240 g. de galletas Oreo.
- 150 g. de azúcar.
- 50 g. de mantequilla a temperatura ambiente.
- 2 sobres de cuajada Royal.
Utensilios para elaborar nuestra Cheesecake de Oreo:
- Batidora.
- Molde.
- Espátula de silicona.
- Molde de 20 cm.
- Papel vegetal para cubrir la base del molde.
- Aplanador.
- Cazo.
- Varillas.
- Colador.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, separamos las galletas Oreo de la crema y reservamos la crema. Trituramos las galletas hasta que se transformen en polvo. Emplearemos 2/3 partes de este polvo de galletas para preparar la base de la tarta. Reservamos el tercio restante.




2. En segundo lugar, mezclamos la mantequilla con el polvo de galletas para la base. Amasamos hasta homogeneizar.
3. A continuación, forramos la base del molde con papel vegetal y colocamos la masa en él. Presionamos para aplanar y reservamos en la nevera.






4. Seguidamente, vertemos los sobres de cuajada en medio vaso de leche templada y removemos hasta diluir. Calentamos a fuego medio la nata, la leche, el queso de untar, la crema de las galletas Oreo, el azúcar y los sobres de cuajada diluidos en leche. Removemos constantemente con las varillas hasta que la mezcla comience a hervir. Cuando hierva, apagamos el fuego y apartamos el cazo.




5. Extraemos el molde del frigorífico y vertemos la mezcla sobre la base empleando una espátula para que la mezcla caiga sobre ella en primer lugar antes de repartirse por el molde. De lo contrario, la alta temperatura podría derretir la mantequilla y deshacer la base.
6. Por último, dejamos atemperar la mezcla. Una vez atemperada, introducimos el molde en la nevera un mínimo de 3 horas para que la mezcla cuaje.
7. Finalmente, cuando la tarta haya cuajado, decoramos con el polvo de galletas que habíamos reservado para ello: espolvoreamos con un colador por la zona superior de la tarta hasta cubrirla por completo.




Sin horno, fácil, sin complicaciones. Sencilla, como las grandes estrellas que no son conscientes de serlo. De presencia poderosa y aroma inconfundible a Oreo; de textura cremosa, sabor suave y exquisito, como las tartas de queso más delicadas. Con cada bocado nos veremos transportados a un mundo feliz con ríos de crema blanca, nubes de queso y un sol sonriente con rostro de galleta Oreo. Pero, ¡ay!, cuando alcéis la mirada descubriréis al resto de comensales otear con ojos fríos y calculadores: todos quieren el último y solitario trozo de tarta. Y lo peor es que vosotros, ¡también!
Cara de pocos amigos. Rictus perdonavidas. ¿Escucháis la música ambiental? Es la banda sonora de Morricone. ¿Distinguís algo moverse en la periferia de vuestro campo visual? Son las plantas rodadoras del desierto. ¿Percibís ese lamento? No es la tele, es el perro que aúlla. No echéis mano a la cartuchera, no tenéis revólver. Usad un tenedor. Pinchado en mano ajena, es efectivo. Pero antes de pinchar, ¡foto para Toledo en Dulce! Sonrientes y enteros, gracias.
Ahora sí. Si se tiene que liar, ¡¡que se líeeee!! ¡¡Sólo puede quedar uno!!






Han puesto su alma en esta increíble Cheesecake de Oreo:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




