- ¿Postre? No, gracias, prefiero fruta, yo no como natillas. Estoy intentando hacerme vegano, va más con mi forma de pensar.
- De acuerdo, comeremos natillas veganas.
- No, no, imposible. No consumo huevos ni productos lácteos.
- Mis natillas veganas tampoco los llevan.
- ¿…? Recontracarámbanos, ¿cómo rayos puede ser eso…?
Mis queridos reposteros veganos, vuestra elección de vida no es incompatible con seguir disfrutando de un universo de postres deliciosos con ingredientes saludables y, por supuesto, de origen vegetal. ¡El mundo de la repostería no deja a nadie fuera!
¿Que cómo se pueden elaborar unas natillas sin lácteos ni huevos? El truco está en sustituir cada producto de origen animal por una serie de productos de origen vegetal cuyo resultado en cuanto a textura sea semejante a la receta no vegana. Por supuesto, encontraréis diferencia en el gusto ya que los productos lácteos confieren a los postres un sabor muy característico que no hallaréis en estas natillas, pero esa es otra razón más para disfrutar un postre vegano: ser plenamente conscientes de su sabor y tener la certeza de estar consumiendo alimentos de origen 100% vegetal.
Hoy os proponemos unas natillas facilísimas de elaborar, de textura superapetecible y con un sabor a almendras, a cítricos y a canela que os harán chuparos los dedos. No hace falta ser vegano para relamerse con este postre. ¿No os lo creéis? ¡Comprobadlo vosotros mismos!
Lista de la compra para nuestras natillas veganas:
- 1 l. de leche de almendras.
- 100 g. de azúcar.
- 60 g. de harina de maíz (maicena)
- 1 cucharada de esencia de vainilla.
- 1 rama de canela.
- La piel de un limón.
- La piel de una naranja.
- Canela en polvo.
- Barquillos para decorar.
Utensilios para elaborar nuestras natillas veganas:
- Cazo.
- Cuchara de madera.
- Recipientes para natillas.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, cortamos la piel del limón y de la naranja con cuidado de no llevarnos la parte blanca, que aportaría amargor a la receta.
2. En segundo lugar, apartamos un vaso de leche de almendras y reservamos para usarlo más tarde. Vertemos el resto de la leche de almendras en un cazo y lo ponemos a calentar a fuego medio


3. A continuación, añadimos al cazo la rama de canela, la cáscara del limón, la cáscara de naranja, la esencia de vainilla y el azúcar. Removemos. Retiramos del fuego cuando hierva.




4. Calentamos un poco (al fuego o en el microondas) el vaso de leche que habíamos apartado y agregamos la harina de maíz. Removemos para disolver.
5. Seguidamente, retiramos la rama de canela, la piel del limón y la piel de naranja del cazo que habíamos puesto a infusionar. Colocamos de nuevo en el fuego el cazo con la leche de almendras y añadimos el vaso de leche con maicena. Removemos constantemente para evitar que se hagan grumos.




6. Retiramos del fuego cuando comience a hervir y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
7. Finalmente, cuando las natillas se hayan enfriado, las repartimos en recipientes individuales y las introducimos dos horas en la nevera.



8. Transcurridas las dos horas, extraemos las natillas de la nevera y las decoramos con canela en polvo y barquillos. Hacemos fotos para atestiguar su presencia porque ¡van a desaparecer en 30 segundos!

Mis queridos reposteros escépticos, ¡venid y probad! Sí, vosotros, los que nunca habéis probado postres veganos. Acercaos, no tengáis miedo, que no muerden. Llenad la cuchara, abrid la boquita… ¡y adentro!
Claro que no saben a lácteos, ¡porque no los llevan! Pero ese delicioso toque a almendras, a cítricos y a canela… humm… no hagáis tantos esfuerzos para no relameros, antes o después tendréis que reconocer que su sabor os ha conquistado. Mirad a un lado con disimulo, mirad al otro lado…nadie os observa, es el momento. ¡Ahora! ¡Chupaos los dedos! ¡Lamed el recipiente! ¡Que no quede rastro!
Están ricas, ¿eeeh…?
Deliciosas a la de una…
Deliciosas a la de dos…
¡Adjudicado! ¡Deliciosas! Y además, ¡veganas!
¡Enviadnos vuestras fotos!





Han puesto su alma en estas deliciosas natillas veganas:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




