Mis intrépidos reposteros, hoy vamos a hablar de un postre joven pero descarado. Un dulce que, pese a su juventud, ha logrado conquistar las cartas de postres de todos los restaurantes. Pero no solo eso. El muy caradura se ha colado en nuestras casas, ha plantado su bandera, se ha repanchingado en nuestras cocinas, se ha hecho dueño de nuestros eventos y es quien corona nuestras fiestas. Porque, reconozcámoslo, nos encanta elaborarlo para poner la guinda perfecta a nuestras comidas y cenas más especiales. Efectivamente, lo habéis adivinado. Se trata de nuestro querido tiramisú.

No, el tiramisú no es el típico postre que pueda aparecer en antiguos tratados de repostería italiana. De hecho, su creación data, casi con total seguridad, de la segunda mitad del s. XX. Hay quien afirma que los primeros tiramisús se elaboraron en los burdeles de la ciudad italiana de Treviso, en la provincia del Véneto, donde los clientes eran agasajados con postres con propiedades reconstituyentes y afrodisíacas gracias a su alto contenido en hidratos de carbono. El nombre del pastel, en italiano, significa algo semejante a “llevar arriba”.

Existen diversos reposteros italianos que aseguran haber inventado el tiramisú allá por los años 60, cada uno con su propia receta ya que, aunque normalmente se elabora a base de café, cacao, huevos, azúcar, queso mascarpone y bizcocho o algún tipo de galleta esponjosa, es uno de los postres que mayor cantidad de variaciones admite.

La receta original suele incorporar vino Marsala en su preparación pero hoy, nosotros, vamos a elaborar un delicioso tiramisú con crema irlandesa. Porque también nos apetece darle nuestro propio toque, faltaría más. Y sobre todo, sobre todo, porque se acerca el día del padre, y a los papás de nuestra familia les gusta la crema irlandesa.

¡Va por vosotros, papás!

 (¿Qué? Que a los papás de vuestras familias les gusta… Hummm… no, creo que un tinto Don Simón con casera no va a quedar igual de bien).

 (Eeehh… No. Con Coca Cola tampoco).

Lista de la compra para nuestro tiramisú con crema irlandesa:

  • 500 g. de queso mascarpone.
  • 5 huevos.
  • 200 ml de café azucarado a nuestro gusto.
  • 100 ml de crema irlandesa.
  • Unos 30 bizcochos de huevo aproximadamente (dependiendo de la fuente que vayamos a usar)
  • 50 g. de cacao en polvo.
  • 150 g. de azúcar.
  • 1 cucharada de vainilla.
  • 1 pizca de sal.

Utensilios para elaborar nuestro tiramisú con crema irlandesa:

  • Un robot amasador o una batidora eléctrica.
  • Varios boles.
  • Una espátula.
  • Fuente o recipiente para montar nuestro tiramisú y otro para bañar los bizcochos.
Ingredientes de nuestro tiramisú con crema irlandesa

¡Manos a la obra!

1. Separamos las yemas de la claras y reservamos las claras.

2. Removemos bien el mascarpone con ayuda de una espátula hasta ablandarlo.

3. Batimos en un bol las yemas y 100 g. de azúcar hasta obtener una mezcla cremosa.

4. Añadimos el mascarpone y seguimos batiendo hasta que esté completamente integrado. Obtendremos una mezcla uniforme.

5. Agregamos la cucharada de vainilla y volvemos a batir. Reservamos en la nevera.

Separamos las claras de las yemas
Removemos el mascarpone hasta ablandarlo
Batimos las yemas con el azúcar
Incorporamos el mascarpone y la vainilla
Obtenemos una mezcla uniforme que llevamos a la nevera

6. Añadimos una pizca de sal a las claras de los huevos y batimos a punto de nieve. Cuando empiecen a tener consistencia, agregamos poco a poco los 50 g. de azúcar restantes y seguimos batiendo hasta que la mezcla sea muy compacta.

Batimos las claras al punto de nieve
Incorporamos el azúcar restante
El resultado final será una mezcla compacta

7. Sacamos la mezcla de yemas y mascarpone de la nevera y añadimos las claras poco a poco, removiendo con una espátula con movimientos envolventes hasta obtener una mezcla esponjosa. Llevamos al frigorífico,

Añadimos las claras a la mezcla de yemas y mascarpone
Mezclamos con movimientos envolventes

8. Mezclamos el café con la crema irlandesa en una fuente de un tamaño donde podamos bañar los bizcochos. Una vez bañados, los colocamos en una fuente más grande donde montaremos el tiramisú.

Mezclamos el café con la crema irlandesa
Bañamos los bizcochos y hacemos una primera base
Obtenemos la base de bizcochos

9. Una vez cubierto por completo el fondo de la fuente, sacamos la crema de la nevera y cubrimos los bizcochos con una capa de crema. Cuando estén completamente cubiertos, devolvemos la crema a la nevera.

Cubrimos con una primera capa de la crema reservada
Extendemos hasta cubrir la base de bizcochos

10. Volvemos a bañar más bizcochos y cubrimos con ellos la capa de crema. Una vez cubierta la capa de crema con bizcochos, colocamos una segunda capa de crema sobre estos bizcochos. De esta forma obtendremos dos capas de crema y dos capas de bizcocho separadas entre sí.

11. Introducimos nuestro tiramisú al menos tres horas en la nevera (mejor aún si lo dejamos reposar toda la noche y proseguimos al día siguiente)

Colocamos otra capa de bizcochos bañados
Volvemos a cubrir con otra capa de la crema reservada
Repartimos bien hasta cubrir la segunda capa de bizcochos

12. Antes de servir, espolvoreamos una generosa capa de cacao en polvo sobre la superficie del tiramisú ayudándonos de un colador.

Espolvoreamos con una capa de cacao en polvo
Finalizamos nuestro tiramisú

¡Llamad a los papás, que ya tenemos nuestro tiramisú listo para devorar! Y apartad a las fierecillas si no queréis verlas columpiándose en las lámparas del salón, que este postre lleva alcohol y cafeína. ¡Apartad, fieras! ¡Adults only!

Por fin solos. ¡Felicidades papá! ¡A comer!

¡Mecachiiisss… qué faena! Sí, a los peludos también había que apartarlos.

Una porción de nuestro delicioso tiramisú con crema irlandesa
Suave y delicioso tiramisú con crema irlandesa
Atrévete con nuestro delicioso tiramisú con crema irlandesa

Han puesto su alma en este increíble tiramisú con crema irlandesa:

Lourdes Fernández

Lourdes Fernández

Nuestra Guerrillera de los Fogones

Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz

Ana Sanz

La Ilustre Gacetillera

Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.

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