Churretones de sangre por las paredes. Telas de araña desproporcionadas con tarántulas peludas gigantescas. Transeúntes con ropajes andrajosos que arrastran alguna extremidad. Niñas en mitad de las curvas con camisones sucios y aspecto fantasmagórico. Gritos escalofriantes emergiendo por las ventanas de tu vecindario. Mujeres desaliñadas con barbillas puntiagudas y nariz cubierta de verrugas. Risas satánicas resonando en la distancia. Gatos negros que maúllan coléricos en la oscuridad y huyen entre bufidos. Y, por supuesto, lo más importante de todo: los dulces típicos de Halloween.

Solo existe una noche en el año en la que estemos dispuestos a aguantar todas estas barbaridades con una sonrisa en los labios. Y es que Halloween tiene algo especial. Algo capaz de traspasar como una daga ensangrentada esa cotidianeidad encorsetada en la que nos movemos. Algo capaz de ponernos delante de las narices nuestros miedos más viscerales y hacer que nos riamos de ellos. En Halloween transigimos con aberraciones que, en cualquier otro momento del año, nos harían buscar el móvil con manos trémulas para marcar el 112. Pero en Halloween no. A Halloween se lo permitimos todo.

La noche de Halloween por el mundo.

Cada país tiene su propia forma de celebrar Halloween. En algunos lugares se decoran los cementerios con miles de pequeñas velas. En otros se celebran fiestas o tours guiados en castillos o mansiones de pasado tétrico. Hay lugares donde organizan desfiles zombies y en otros llevan a cabo rituales para alejar los malos espíritus. En muchos lugares han acabado contagiándose de costumbres anglosajonas como pedir dulces de casa en casa o introducir velas en el interior de calabazas. Pero, aparte de las calabazas, las casas decoradas con telarañas y el “truco o trato”, hay algo más que nos une a todos en esta gran noche: la tradición de preparar dulces típicos de Halloween, arraigados en la historia de la festividad, y comerlos en familia.

Venid conmigo de viaje. Vamos a conocer estas costumbres reposteras que se repiten año tras año con la llegada de la noche de muertos en cada país del mundo.

Irlanda, el origen de la fiesta de Halloween.

Muchos de nosotros hemos creído durante años que el origen de la fiesta de Halloween se hallaba en Estados Unidos. ¿Cómo puede no proceder de allí, con todas esas películas sobre adolescentes aterrorizados por asesinos en serie que matan púberes en la típica fiesta de Halloween del típico instituto del típico pueblo americano? Pues no. El origen de Halloween se remonta a la festividad pagana del Samhain, con la que los celtas celebraban el final de la temporada de cosechas. En la noche de Samhain se abría una brecha entre el mundo de los vivos y el de los muertos que permitía a los espíritus de los difuntos regresar para estar con los suyos. Sin embargo, junto a los difuntos, también regresaban las almas de brujas y duendes cuyo fin era atormentar a los vivos.

Esta celebración del Samhain derivó en Irlanda en la fiesta de “All Hollows’ Eve” (la víspera de Todos los Santos), que posteriormente se contrajo en la palabra Halloween. Cuando los irlandeses emigraron a Estados Unidos durante la gran hambruna, llevaron consigo sus tradiciones, como la creencia de que sus ancestros caminaban entre los vivos en la noche de Todos los Santos o la costumbre de introducir velas en el interior de nabos (que posteriormente serían sustituidos por calabazas) para guiar a sus muertos hacia sus casas y ahuyentar a los malos espíritus. A día de hoy, en Irlanda se celebra Halloween con hogueras, disfraces, cabalgatas y fuegos artificiales. Si a todo esto le añadimos golosinas y algún dulce, ¿qué más se le puede pedir a la vida?

Dulces típicos de Halloween en Irlanda.

Entre los dulces típicos de Halloween en Irlanda se encuentran el barmbrack y las soul cakes. El barmbrack es un pan dulce con frutas en el que, tradicionalmente, se escondían pequeños objetos que acarrearían diferentes suertes para aquellos que los encontrasen: quien encontrara el anillo, se casaría ese año; quien encontrase el guisante, no se casaría ese año. Quien encontrara el palo tendría un matrimonio infeliz; quien encontrase la moneda sería rico y quien encontrase el trozo de tela sería pobre. ¡Menudo año de locos habría tenido yo, que me habría comido el barmbrack entero!

Las soul cakes son unas galletas que representan a las almas que salen del purgatorio. En la Edad Media y la Edad Moderna era tradición que los niños y los pobres fueran de casa en casa cantando y rezando oraciones por las almas de los familiares de quienes vivían en las casas, los cuales, a cambio, les entregaban soul cakes. A este ritual se le llamaba souling. Con el paso del tiempo, el souling derivaría en el actual truco o trato.

Halloween en Estados Unidos.

Aunque la noche de Halloween no sea originaria de aquí, es indudable que Estados Unidos es uno de los lugares del mundo donde más se disfruta. La decoración de las casas puede llegar a transformar vecindarios enteros en lugares realmente escalofriantes, y el ritual del truco o trato es uno de los momentos más divertidos del año para millones de niños en todo el país. Existen lugares donde Halloween se convierte en un tema personal, como la localidad de Salem, Massachusetts, donde se llevan a cabo rituales de brujería, espiritismo y hechicería durante varias semanas en homenaje a los juicios de Salem del s. XVII.

En muchos lugares de Estados Unidos se organizan mercados de calabazas para que cada familia compre las suyas con el fin de decorarlas o bien para elaborar postres tradicionales. Debido a ello, las tartas, pasteles, flanes y bizcochos de calabaza son algunos de los dulces más consumidos en esta fecha. 

Otro de los dulces típicos de Halloween que no puede faltar en Estados Unidos son las candy apple o manzanas caramelizadas. Al igual que sucede con las calabazas, la fiesta de Todos los Santos coincide con la recolección de las manzanas, lo que hizo que bañarlas en caramelo y dárselas a los niños en Halloween se convirtiera en tradición.

México y sus dulces típicos de Halloween.

En México, la fiesta en honor a sus muertos dura varios días. No es una festividad triste: se trata de recordar a sus difuntos con alegría. Para ello preparan altares caseros con fotografías de los familiares fallecidos, velas, flores y multitud de comidas y bebidas que le gustaban al difunto. Entre estas comidas se encuentra el pan de muerto, un pan dulce y blandito decorado con forma de cráneo que puede ir relleno de chocolate o crema. Es habitual servir estos dulces típicos de Halloween en cenas con amigos y familiares o bien comerlo junto a las fosas de familiares ya fallecidos mientas se decora el lugar con flores y se disfruta de los numerosos desfiles de catrinas, calaveras y esqueletos celebrados en su honor.

Reino Unido en Halloween.

En Reino Unido esta festividad está pensada para el disfrute de los niños, por lo que son muy típicas las golosinas para niños como los ojos de chocolate y vainilla o los dedos de bruja. Si viajáis a Londres para Halloween podréis disfrutar de alguno de los tours guiados sobre Jack el Destripador. Si esperáis hasta el día 5 de noviembre, seréis testigos de  la Bonfire Night, una noche en la que la ciudad se ilumina con cientos de hogueras en parques y plazas que conmemoran el fracaso del complot urdido en 1605 para asesinar al rey Jacobo I y quemar The Houses of Parliament.

De entre los dulces típicos de Halloween por excelencia en Reino Unido destaca el bonfire toffee, un caramelo de color oscuro en forma de lámina grande que los niños deben romper con un martillo en sus casas para poder comerlo.

Portugal y sus dulces típicos de Halloween.

En Portugal lo que comen es el pão-por-Deus (pan, por Dios), un pan tipo brioche que puede llevar frutas como grosellas, pasas o coco y especias como jengibre, nuez moscada o canela. El origen de este nombre tan curioso para un bollo procede de la antigua tradición de los más pobres de pedir pan casa por casa cada 1 de noviembre para acallar el hambre. A día de hoy ya no son los pobres quienes piden pan, sino los niños los que piden chucherías de puerta en puerta.

Halloween en Alemania.

Los alemanes comenzaron a celebrar Halloween gracias a las tropas americanas asentadas en el país tras la Segunda Guerra Mundial. En 1976, los soldados estadounidenses instalados en la ciudad de Darmstadt celebraron el primer festival de Halloween en el castillo de Frankenstein, del que se cuenta que sirvió de inspiración a Mary Shelley para escribir Frankenstein o el moderno Prometeo. Desde entonces, este festival ha crecido en importancia hasta convertirse en uno de los más populares de toda Europa en la noche de Halloween, a pesar de que las tropas estadounidenses dejaron la ciudad en 2008 devolviendo la base miliar al gobierno alemán. Si visitas el festival, pasarás la noche huyendo de payasos diabólicos, vampiros o zombies que te perseguirán sin descanso desde las torres del castillo hasta sus mazmorras.  Con paradas para comer y beber en la zona libre de monstruos, por supuesto.

En cuanto a los dulces típicos de Halloween, una receta popular en Alemania son los dedos de bruja: una masa a base de huevo, harina, azúcar y margarina que se corta en rollos finos y alargados para darle forma de dedos, decorados de manera que parezcan ensangrentados. Exacto, hay que tener estómago para comerlos.

Como curiosidad, ¿sabéis cómo se hizo famosa la tradición del truco o trato? Aunque ya desde los años 20 del siglo pasado se había sustituido en algunos lugares de Estados Unidos el souling irlandés por el trick or treat, lo que hizo realmente popular esta tradición en todo el país fue la campaña Trick or Treat de UNICEF en Philadelphia, en el año 1950, impulsada con el fin recaudar fondos para ayudar a los niños europeos malnutridos a consecuencia de los efectos de la Segunda Guerra Mundial.

¿Os ha gustado nuestra ruta por las distintas fiestas de Halloween y sus dulces? Seguro que alguno de vosotros ha tenido la suerte de disfrutar esta festividad en algún lugar que no hayamos mencionado. Y de probar sus dulces tradicionales, por supuesto. ¿Qué otros dulces tenebrosos y deliciosos nos faltan por conocer? ¡Contadnos!

Ana Sanz

Ana Sanz

La Ilustre Gacetillera

Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.

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