Feliz medianoche, mis espeluznados reposteros. Encended calabazas de horripilantes sonrisas y apagad los candiles para que las brujas no puedan seguir vuestro rastro. Soltad sapos y culebras por el jardín, que espanten a los niños que vienen disfrazados. Lo habéis adivinado: se acerca Halloween y estáis de suerte porque llevamos todo el año criando montones de arañas deliciosamente peludas y exquisitamente crujientes para nuestra tarta más monstruosa del año: ¡la Tarta Oreo de Halloween con chocolate y arañas!
Atrancad puertas y ventanas, que no vengan los espíritus al olor de los pasteles. ¿Todo el año sin pisar por casa y, precisamente esta noche, van a hacerse los encontradizos? ¡Pues no! ¡Esta noche estamos ocupados!
¡Vamos al súper!
Lista de la compra para nuestra Tarta Oreo de Halloween:
Para hacer el bizcocho necesitaremos:
- 240 g. de azúcar.
- 2 huevos de talla M.
- 75 g. de aceite de oliva.
- 150 g. de harina.
- 1 cucharadita de levadura química.
- Una cucharadita de maicena.
- 100 ml de café caliente.
- 1 yogurt griego natural.
- 50 g. de cacao puro en polvo.
- Una cucharadita de bicarbonato.
- 1 pizca de sal.
Para elaborar el almíbar necesitaremos:
- 100 ml. de agua.
- Una cucharadita de azúcar.
Para la cobertura y la decoración necesitaremos:
- 2 paquetes de galletas oreo.
- 600 g. de nata fría para montar.
- 110 g. de azúcar glas.
- Lápices de glasa blanco y marrón.
Utensilios necesarios para nuestra Tarta Oreo de Halloween:
- Tamizador.
- Varios boles.
- Varillas eléctricas o manuales.
- Molde de 20 cm.
- Spray desmoldante.
- Rejilla enfriadora.
- Lira.
- Batidora.
- Stand de trabajo.
- Pincel de silicona.
- Espátula de silicona.
- Espátula acodada.
- Alisador de tartas.


¡Manos a la obra!
Vamos a elaborar el bizcocho de chocolate:
1. Precalentamos el horno a 175ºC con calor arriba y abajo.
2. Primero, tamizamos en un bol la harina, la levadura, el bicarbonato y la maicena. Reservamos.
3. A continuación ponemos en otro bol el azúcar, el aceite de oliva y los huevos. Removemos hasta obtener una mezcla homogénea. Añadimos el yogur griego y volvemos a mezclar. Reservamos.


4. Seguidamente, ponemos el cacao en polvo en un tercer bol y añadimos el café caliente, que podemos hacer en una cafetera o bien mezclando 100 ml de agua caliente con una cucharadita de café soluble. Mezclamos bien.
5. Cuando se hayan disuelto por completo el café y el cacao, los vertemos en el bol con la mezcla de huevos, aceite y azúcar. Removemos hasta integrarlos.


6. Añadimos los ingredientes tamizados y una pizca de sal. Mezclamos hasta homogeneizar.
7. Por último, rociamos el molde con spray desmoldante y vertemos la mezcla en él. Bajamos la temperatura del horno a 165ºC y horneamos durante 40 ó 45 minutos. Cuando esté listo, dejamos enfriar en la rejilla enfriadora antes de partir el bizcocho en dos trozos iguales con una lira. Si la parte superior es muy irregular, podemos recortarla un poco para dejarla más lisa.




8. A continuación, vamos a elaborar el almíbar: calentamos el agua y la cucharadita de azúcar en el microondas y removemos hasta disolver por completo. Dejamos enfriar.
9. Vamos con la crema de Oreo: primero, vamos a separar las tapas de 15 galletas Oreo para retirar el relleno. Cuando tengamos todas las tapas sin relleno, las trituramos y reservamos.


10. A continuación, cogemos 3 galletas Oreo y las cortamos en trocitos pequeños. Reservamos.
11. Ponemos en un bol la nata líquida para montar junto a los 110 g. de azúcar glas y batimos a máxima velocidad hasta que la nata se haya montado. Añadimos las 15 galletas Oreo trituradas y removemos con una espátula. Reservamos en la nevera.




12. Por último, vamos a montar nuestra escalofriante tarta: primero, mojamos una de las mitades del bizcocho con almíbar y la cubrimos con la mitad de la crema de Oreo que tenemos en la nevera. La extendemos bien para alisarla y espolvoreamos por encima las 3 galletas Oreo que habíamos cortado en trocitos.


13. Después, colocamos encima la otra mitad del bizcocho y volvemos a mojar la zona superior con almíbar. Cubrimos toda la tarta con el resto de la crema de Oreo y la extendemos bien.


14. Por último, cogemos varias galletas Oreo y separamos las tapas para quitar el relleno. Colocamos varias tapas en la parte superior de la tarta y algunas tapas más en los laterales. Dibujamos los ojos de las arañas con lápices de glasa blanca y las patas de las arañas con lápices de glasa marrón. ¡Y hacemos muchas fotos de nuestra deliciosa monstruosidad para enviar a Toledo en Dulce!

Aunque sabemos que la espera es difícil, esta Tarta Oreo de Halloween estará mucho más rica si la introducimos en la nevera unas horas para que el bizcocho se ablande con la crema de Oreo antes de hincarle el diente.
Escuchad… ¿oís ruidos? ¿Lamentos? ¿Gruñidos…? Parece que arañan la puerta… Sultán no es, está junto a la nevera salivando en dirección a la tarta… Huummm…
¡Ya estamos como siempre! ¡Todos los años igual! Por más que me quejo a la OCU, los del set de The Walking Dead siguen dejando las jaulas abiertas. ¡Ya están los pesados de los zombies en mi puerta siguiendo el olor de la crema de Oreo!
¿A vosotros también os pasa? No os preocupéis, son feos y les cuelgan los ojos, pero son muy básicos. Abrid la puerta, lanzad bien lejos una galleta de Oreo y correrán detrás como salvajes. ¡Cerrad la puerta y aprovechad el remanso de paz para zamparos vuestra tarta de Oreo antes de que regresen!





Han puesto su alma en esta increíble Tarta Oreo de Halloween:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




