Lo confieso, mis queridos reposteros: la tarta Sacher constituye una de mis pasiones reposteras confesables.

(No, aún no sois demasiado cándidos para asimilar mis pasiones reposteras inconfesables, mis tiernos y lozanos aprendices reposteros).

(Porque no).

(Que no).

Razones por las que la tarta Sacher…

(Que nooooo).

… razones por las que la tarta Sacher constituye una de mis pasiones reposteras:

  • Porque lleva CHOCOLATE.
  • Por su leyenda imperial: dicen que la emperatriz Sisí acudía todas las tardes en su carroza dorada a comprar una porción de tarta Sacher en la pastelería Demel de Viena.
  • Porque es la tarta DE CHOCOLATE más famosa del mundo.
  • Por su leyenda negra: el hotel Sacher y la cafetería Demel llevan siglos disputándose la creación de la receta.
  • Porque fue la primera tarta DE CHOCOLATE de la historia.
  • Por su halo de elegancia y distinción.
  • Porque lleva MUCHÍSIMO CHOCOLATE.

¡Rodillos arriba quien se atreva con esta receta imperial!

Pero ¿qué…? ¡Cuidado con las lámparas! ¡Bajad esos rodillos! ¡Cagüen…!

¡QUE NO!

Lista de la compra para nuestra Tarta Sacher:

  • 150 g. de chocolate negro.
  • 150 g. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 140 g. de azúcar.
  • 120 g. de harina de repostería.
  • Un tarro de mermelada de albaricoque.
  • 7 huevos.
  • 30 g. de cacao en polvo.
  • Una pizca de sal.
  • La tarta Sacher original no lleva levadura pero, si no le habéis cogido el punto a vuestro horno, os recomendamos añadir 10 g. de levadura química.

Para la cobertura de chocolate necesitaremos:

    • 200 g. de chocolate negro
    • 200 g. de azúcar
    • 20 g. de cacao en polvo
    • 200 ml. de agua
    Ingredientes de nuestra Tarta Sacher
    Ingredientes de la cobertura de chocolate para nuestra Tarta Sacher

    ¡Manos a la obra!

    1. Rociamos el molde con spray desmoldante y reservamos.

    2. Separamos las claras de las yemas de los siete huevos. Reservamos las yemas.

    3. Batimos las claras con 70 g. de azúcar hasta que estén a punto de nieve. Reservamos.

    Rociando el molde con antiadherente
    Separando claras y yemas
    Batiendo las claras con el azúcar hasta el punto de nieve
    Claras en punto de nieve

    4. Batimos la mantequilla a temperatura ambiente con los otros 70 g. de azúcar hasta que la mezcla se vuelva blanquecina.

    5. Añadimos las yemas a esta mezcla una a una sin dejar de batir. Una vez añadidas y batidas todas las yemas, reservamos.

    6. Calentamos el chocolate al baño maría hasta derretirlo por completo.

    7. Añadimos el chocolate a la mezcla de mantequilla, yemas y azúcar y removemos hasta obtener una mezcla homogénea.

    Batiendo la mantequilla con el azúcar
    Añadiendo las yemas a la mantequilla
    Derritiendo el chocolate al baño maría
    Chocolate fundido para nuestra Tarta Sacher
    Añadiendo el chocolate a la mezcla de mantequilla y yema de huevo

    8. Tamizamos la harina, el cacao en polvo y la levadura en caso de que vayáis a usarla.

    9. Lo añadimos poco a poco a la mezcla al tiempo que removemos.

    10. Agregamos las claras a punto de nieve y removemos con suavidad hasta homogeneizar.

    Tamizando la harina, el cacao y la levadura
    Integrando los sólidos en la mezcla
    Añadiendo las claras a la mezcla
    Mezcla homogénea lista para hornear

    11. Vertemos la mezcla en el molde.

    12. Precalentamos el horno a 170ºC.

    13. Horneamos unos 50 minutos. Es importante mantener constante la temperatura del horno ya que, si ésta varía, el bizcocho podría quedar seco o hacerse más por un lado que por otro.

    14. Transcurridos 50 minutos (o cuando pinchemos con una varilla y ésta salga seca) extraemos el bizcocho del horno y dejamos enfriar unos minutos antes de desmoldar. Una vez desmoldado, dejamos enfriar totalmente sobre una rejilla.

    Vertiendo la mezcla en el molde
    Bizcocho horneado

    15. Cuando el bizcocho se haya enfriado por completo, lo cortamos en dos partes con ayuda de una lira corta tartas (también podemos emplear un cuchillo de sierra si no tenemos lira).

    16. Sirviéndonos de una espátula, cubrimos una de estas partes con la mermelada de albaricoque. Si calentamos antes la mermelada, el bizcocho la absorberá mejor y quedará mucho más jugoso.

    17. Cubrimos la mermelada con la otra parte del bizcocho.

    Abriendo el bizcocho con la lira
    El bizcocho abierto en dos partes
    Rellenando el bizcocho con mermelada de albaricoque
    Bizcocho de nuestra Tarta Sacher finalizado

    Cobertura de chocolate:

    18. Elaboramos un almíbar calentando en un cazo el agua y el azúcar a fuego medio hasta que adquiera consistencia de jarabe. Retiramos del fuego

    19. Calentamos el chocolate hasta derretirlo y lo agregamos al almíbar junto con el cacao en polvo. Removemos bien.

    Incorporando el chocolate fundido al almíbar
    Añadiendo el cacao en polvo a la mezcla de chocolate y almíbar

    20. Colocamos la tarta sobre la rejilla enfriadora con un recipiente debajo. Vertemos el chocolate líquido sobre la tarta hasta cubrirla por completo y dejamos enfriar para que solidifique. En caso de que el chocolate esté demasiado espeso, podemos extenderlo con ayuda de una espátula.

    Cubriendo el bizcocho con el chocolate líquido
    Extendiendo la cobertura con espátula

    21. Normalmente, la tarta Sacher se decora con un lingote de chocolate negro o con una “S” dibujada sobre su superficie con chocolate líquido. Nosotros la hemos decorado con flores de azúcar, y vosotros podéis dar rienda suelta a vuestra imaginación para decorarla como vuestra creatividad os dicte.

    ¡Y ya tenéis vuestra tarta Sacher lista par…! Pero ¿qué…? ¡Esperad! ¡Que no os habéis hecho el selfie! ¡Seréis ansias…!

    Y dale…

    ¡Respira un poco, hombre!

    …nada, que no hay selfie…

    ¡Toma! Que toma, que toma, ¡toma! Que toma, que toma, ¡toma! Que toma, que tomatá…

    Nada, hoy no hay fotos.

    Corte de nuestra increíble Tarta Sacher
    Nuestra deliciosa Tarta Sacher
    La Tarta Sacher finalizada
    Porción de nuestra Tarta Sacher

    Han puesto su alma en esta maravillosa tarta Sacher:

    Lourdes Fernández

    Lourdes Fernández

    Nuestra Guerrillera de los Fogones

    Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

    Ana Sanz

    Ana Sanz

    La Ilustre Gacetillera

    Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.

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