¿Locos por la repostería sueca? ¿Nosotros? Qué va… Muy poquito. Bueno, a veces nos gusta preparar unos cinnamon rolls, pero… Vale, puede que nos gusten algunas cositaaas… Es decir, sí, bueno, hay postres ricos… Quiero decir, hay bastantes recetas que son… ¡Sí, lo confieso! ¡Somos unos locos enamorados de la repostería escandinava! Si me enseñan un mapa de la península escandinava, me parece que tiene forma de galleta de jengibre. En un partido de fútbol de la selección sueca, los balones me recuerdan a bolitas suecas de chocolate. Cuando veo un vikingo con su casco solo puedo pensar en semlas y, si veo un caballo de Dalecarlia, se me asemeja a un bollito sueco de Santa Lucía. Lo sé, lo sé… enseguida me pongo mi camisa de fuerza.
Pues resulta que las camisas de fuerza me hacen pensar en cinnamon rolls, así que antes de ponérmela os voy a hablar un poco de estos deliciosos rollitos de canela suecos cuyo aroma os cautivará y os transportará a vuestro momento fika particular.
¿Que qué es la fika?
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Mis queridos reposteros, vamos a preparar un buen café, que hoy tengo mucho que contaros. ¿Leche? ¿Azúcar o sacarina? ¿Canela? Sentémonos, que tenemos que hablar largo y tendido.
La fika no es un simple coffee break, ni el momento ‘cerveza con pincho de tortilla’ de media mañana. Forma parte de la cultura sueca, y hay quien dice que es el secreto de su productividad e incluso de su felicidad. Es el ritual mindfulness en el que los suecos abandonan la oficina para alejarse de los ruidos, los ordenadores y el revuelo y dedicarse en cuerpo y alma a la pausa para el café, en la que no puede faltar algún postre sueco. La fika es ese momento para disfrutar del aquí y ahora, de los aromas, los sabores y el bienestar, antes de volver a sumergirse en la vorágine del día. Y entre los dulces que acompañan este momento de paz y tranquilidad, hay uno que destaca sobre todos los demás: los deliciosos y aromáticos kanelbullar o rollos de canela, conocidos en Estados Unidos como cinnamon rolls.



Aunque los rollitos de canela ocupen un puesto de honor en los escaparates de las pastelerías americanas, su origen se sitúa en la Suecia del s. XIX, donde son tan populares que dicen que un sueco come, de media, unos 300 rollitos de canela a lo largo del año. En la península escandinava, este dulce está tan integrado en su cultura que existen numerosas competiciones donde la gente elige al mejor rollo de canela del año. Es tan grande su pasión que, incluso, llevan dedicándole un día a su bollo favorito desde 1999: el 4 de octubre es el día nacional del kanelbullar. Fue en el s. XX cuando el rollo de canela dio el salto al otro lado del Atlántico para ganarse los corazoncitos americanos, quienes incorporaron su toque particular a la receta añadiendo un chorrito de sirope o un frosting de queso en la zona superior.
El tamaño medio de los rollitos de canela suele variar entre los 5 – 10 cm de diámetro aunque, si compráis un rollo en el barrio Haga de Gotemburgo, os toparéis con sus famosos Hagabullar de 30 cm de diámetro, similares en tamaño a la ensaimada mallorquina. Y no: hay quien no lo comparte porque prefiere comérselo entero.
Existen dos tipos de canela: la Ceylán, que procede de Sri Lanka, y la Cassia, procedente de Asia. La variedad que normalmente encontramos en cualquier tienda es la Cassia ya que es la más barata, pero también la que contiene mayor cantidad de cumarina, un compuesto que, ingerido en grandes cantidades, puede dañar el hígado. En la Unión Europea el límite diario de cumarina admisible es de 1 mg por cada 10 kilos de peso, equivalente a unos 10 rollitos de canela por día. En España casi nadie consume esa cantidad de canela a diario pero, en los países escandinavos, dada la gran cantidad de rollitos de canela consumidos, los reposteros pusieron el grito en el cielo cuando debieron incluir en el envoltorio advertencias tipo “Cómo evitar el envenenamiento por canela” o “La canela puede dañar seriamente su hígado”.
Así que ya sabéis: si os pirráis por la repostería a base de canela o simplemente os gusta añadirle canela a vuestro café o vuestro te cada día, aseguraos de consumir canela Ceylán. Os saldrá algo más cara pero estaréis cuidando la salud de vuestro hígado. Si, por el contrario, solo consumís canela en vuestros postres de forma ocasional, no tenéis nada de qué preocuparos, todo lo contrario: ambos tipos de canela tienen efectos beneficiosos en el organismo ya que contribuyen a aliviar molestias gastrointestinales y ayudan a disminuir los niveles de glucosa y colesterol en sangre.


¿Os hemos convencido? ¿Dispuestos a preparar vuestros propios cinnamon rolls y enviarnos vuestras fotos para hacernos sentir orgullosos de nuestros intrépidos reposteros? ¡Delantales en sus puestos! ¡Botes de canela en las líneas de salida! ¡Tres…! ¡Dos… ¡Uno…! ¡Adelante, mis reposteros!
Receta de cinnamon rolls
Todos conocemos la sensación: el niño ha vuelto a suspender las mates y la lengua a pesar de las clases particulares, la niña lleva dos días sin salir de su habitación porque ha cortado por tercera vez con su novio, ése que tiene tan pocas luces que siempre te espoilea las mejores series; has vuelto a encontrar el coche arañado, han subido la tarifa de la luz, has gastado la paga extra en la ortodoncia del crío y el perro ha vuelto a hacerse pis encima del sofá nuevo. ¡Ah!, y tu jefe quiere para el lunes la presentación de la nueva línea de productos, ésa que no corría prisa hasta el mes que viene. Adiós al fin de semana de relax, spá, cine y cena con tu cari.
Y ahora, ¿cómo encarrilamos la tarde del viernes? Superfácil, mis queridos resposteros: mandáis al niño al cine, a la niña al spá, a tu cari de cena con sus amigos/-as; una vez sumidos en la paz y el silencio, preparáis una taza de café aromática y humeante, ponéis música relajante y sacáis vuestros cinnamon rolls para montaros vuestro momento fika particular antes de encender el ordenador y comenzar con la dichosa presentación.
Esperad, ¿qué? ¿Que no tenéis cinnamon rolls? Pues no hay fika sin rollitos de canela así que, si no queréis descarrilar del todo el fin de semana, coged papel y un boli y apuntad:
Lista de la compra para nuestros cinnamon rolls:
Para elaborar la masa:
- 400 g. de harina de fuerza.
- 50 g. de mantequilla.
- 100 ml. de leche.
- 50 ml. de agua.
- 1 huevo.
- 50 g. de azúcar.
- Una cucharadita de levadura seca de panadero.
- Una pizca de sal.
- Una cucharadita de esencia de vainilla.

Para elaborar el relleno:
- 100 g. de mantequilla.
- Dos cucharaditas de canela.
- 100 g. de panela (también podemos usar azúcar moreno)
- Media cucharadita de nuez moscada.
- Un vasito de leche que usaremos para cubrir los rollitos antes de meterlos al horno.
Para elaborar el glaseado:
- 100 g. de azúcar glas.
- 30 ml de agua caliente.
- 100 g. de queso de untar.

Utensilios utilizados:
-
Jarra medidora.
-
Robot de gancho o robot amasador.
-
Bol.
-
Rodillo.
-
Papel vegetal.
-
Pincel de silicona.
-
Molde de cerámica cuadrado.
-
Varillas manuales.
¡Manos a la obra!
Para obtener los mejores resultados, es muy importante que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente antes de empezar. Cortaremos en daditos la mantequilla con el fin de que se atempere antes. Comenzamos preparando la masa:
- Calentamos la leche y el agua para que estén templadas y las mezclamos en un recipiente con el azúcar y la levadura. Removemos y reservamos para que actúe la levadura durante diez minutos.


2. Transcurridos diez minutos, incorporamos en un bol la harina (debemos poner cuidado en no añadir más cantidad de lo que indica la receta), el huevo, la sal y la vainilla y añadimos la leche con el agua. Amasamos durante 5 minutos a baja velocidad. Es importante desarrollar bien el gluten por lo que. aunque también podemos amasar a mano, es recomendable emplear un amasador eléctrico para no quedarnos cortos con el amasado.



3. Pasados 5 minutos, añadimos los daditos de mantequilla mientras seguimos amasando. Una vez añadida toda la mantequilla, continuamos amasando diez minutos más a la misma velocidad.

4. Rociamos un bol con spray desmoldante y colocamos la masa en su interior. Tapamos el bol con papel film transparente y dejamos levar hasta que la masa doble su tamaño, que ocurrirá al cabo de 1 – 2 horas, en función de la temperatura. (Es importante respetar el tiempo de levado pero no hay que dejarlo levar demasiado tiempo. Con dejarlo levar al doble es suficiente)


5. Una vez transcurrido el tiempo de levado, mezclamos en un bol la panela, la canela y la nuez moscada del relleno.

6. En otro recipiente calentamos, si es necesario, la mantequilla del relleno para que esté en punto pomada.
7. Estiramos la masa con un rodillo y la cubrimos de mantequilla con ayuda de un pincel. Espolvoreamos sobre la mantequilla con la mezcla de panela, canela y nuez moscada. Una vez espolvoreado, aplastaremos todo con la palma de la mano para que los ingredientes se introduzcan bien en la masa.





8. Enrollamos la masa y la dividimos en 8 – 10 rollitos que colocaremos en un recipiente. Cubrimos el recipiente con papel film y dejamos levar por segunda vez hasta que los rollitos doblen su tamaño, al cabo de una hora aproximadamente





9. Cuando los rollitos hayan doblado su tamaño, precalentamos el horno a 200ºC.
10. Con ayuda de un pincel, cubrimos la superficie de los rollitos con leche y los introducimos en el horno. Hornearemos durante 15 – 20 minutos, hasta que los rollitos adquieran un tono dorado
11. Sacamos los rollitos del horno y los dejamos enfriar sobre una rejilla mientras preparamos el glaseado.


12. Vertemos todos los ingredientes del glaseado en un bol y mezclamos con una varilla manual.

13. Cubrimos los rollitos con el glaseado.

¡Y ya tenéis los rollitos de canela más exquisitos preparados para ser devorados! Sí, habéis tardado un poco más de lo esperado en preparar vuestro momento fika, pero aún os queda un ratito chiquitito antes de que regresen a casa los niños, tu cari, los gritos, el jaleo y el escándalo. ¡Un ratito solo para vosotros! ¡Para deleitarse con el silencio, el aroma del café y el sabor incomparable de vuestros deliciosos cinnamon rolls! ¡A disfrutar, que os lo merecéis!






Han puesto su alma en estos deliciosos cinnamon rolls:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




