Mis intrépidos reposteros, hoy os traemos una tarta ganadora. Una de esas recetas que no necesitan presentación: su nombre habla por sí sólo. Como los Kennedy o los Rockefeller. A nuestra tarta de hoy le abren las puertas de las discotecas de lujo sin mediar palabra. Le aparecen docenas de paraguas abiertos alrededor cuando caen las primeras gotas. Nuestra tarta de hoy nunca ha tenido que conducir un coche: su chófer la espera a la puerta donde quiera que vaya. Nadie conoce su voz porque nunca ha tenido que abrir la boca para pedir nada. Nuestra tarta de hoy es famosa desde la cuna. Ni siquiera se molestó en llorar al nacer: miró su mantita de algodón egipcio de Baby Dior y su cochecito Ferrari y se sintió satisfecha.
Nuestra tarta es de noble linaje por ambas familias: por un lado, procede de la aclamada estirpe de las cheesecakes, famosas desde tiempos antiguos por su suavidad, su sabor y cremosidad. Una de las estirpes reposteras más antiguas y celebradas. Por el otro lado, procede de una de las familias chocolateras más golosas del chocoverso: los chocolates kínder, herederos del linaje Ferrero, uno de los maestros jedi de la repostería moderna.
De la fusión de ambos linajes sólo podía nacer esta tarta señorial y exquisita. ¡Aplaudid con furor y entonad vuestros mejores vítores! ¡Demos la bienvenida a nuestra increíble y aclamada tarta Cheesecake Kínder!
Lista de la compra para nuestra cheesecake Kinder (unas 10 porciones):
Para preparar la base necesitaremos:
- 130 g. de galletas digestive.
- 3 barras de Kinder Bueno.
- 60 g. de mantequilla.
Utilizaremos para el relleno:
- 200 g. queso mascarpone.
- 350 g. de queso crema.
- 250 g. de nata.
- 100 g. de azúcar.
- 100 ml. de leche.
- 2 sobres de cuajada.
- 300 g. de Kinder chocolate.
Finalmente, para la decoración necesitaremos:
- 100 g. de nata para montar.
- 2 cucharadas de azúcar glas.
- 5 barras de Kinder bueno.
Utensilios utilizados para elaborar nuestra cheesecake Kinder:
- Batidora.
- Bol.
- Espátula de silicona.
- Molde de 20 cm.
- Papel vegetal.
- Lámina de acetato.
- Alisador.
- Cazo.
- Varillas manuales.
- Varillas eléctricas.
- Manga pastelera y boquilla.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, vamos a preparar la base: trituramos las galletas junto con las barritas Kinder.
2. Fundimos la mantequilla y mezclamos con las galletas y barritas trituradas.
3. Preparamos el molde forrando la base con papel vegetal.
4. Vertemos la mezcla en el molde y aplanamos con un alisador.
5. Llevamos a la nevera para que endurezca.





6. Para continuar, vamos a preparar el relleno: mezclamos los sobres de cuajada con los 100 ml. de leche tibia. Removemos hasta que la cuajada se deshaga por completo y no queden grumos. Reservamos.
7. En un cazo echamos los quesos, la nata, el azúcar y el chocolate, calentamos a baja temperatura y mezclamos con unas varillas hasta que se fundan todos los ingredientes.
8. Añadimos la mezcla de cuajada y seguimos removiendo. Cuando la mezcla empiece a hervir, retiramos del fuego.
9. Cortamos una lámina de acetato del tamaño del molde y la colocamos entre la base y el molde para que el desmoldado sea más fácil.
10. Vertemos la mezcla sobre la base colocando una espátula entre medias para que distribuya la mezcla y el calor no deshaga la base. Metemos al frigorífico un mínimo de 6 horas (puede quedarse toda la noche).








11. Para finalizar, vamos a decorar la tarta: montamos la nata junto con el azúcar glas.
12. Cargamos la manga pastelera y decoramos la zona superior de la tarta con unos rosetones.
13. Partimos 3 barritas de Kinder Bueno en trocitos pequeños y las otras 2 barritas en cuadraditos que dispondremos en la zona central de la tarta a nuestro gusto.
14. ¡Hora de devorar!






Mi querida Cheesecake Kinder, has llevado una vida de lujo. Te has dejado caer, cual diva distante y etérea, por todas las fiestas de la alta sociedad; has pisado multitud de alfombras rojas que desenrollaron al paso de tus tacones Manolo. Recibiste los mejores tratamientos estéticos para mantener tersos tus rosetones de nata; te transportaron en limusinas aclimatadas para no chorrear chocolate. Te han mimado una y otra vez para que no tuvieras que fruncir el ceño, ya que las arrugas habrían deteriorado tu superficie sedosa.
¿Crees que hemos sido tus siervos durante tanto tiempo para tenerte satisfecha…? Mmm… mmm… ¡¡MMMUUAAAA!! ¡¡JA, JA, JA, JAAA!! Nooo. ¡¡lo hemos hecho para engordarte!! ¡¡Para comerte mejoooor!! ¡¡MMUUAAAA!! ¡¡JA, JA, JA, JAAAA!!
Mis reposteros golosos que ansiáis el momento de hincarle el diente, ¡al fin veremos recompensados nuestros…! Pero, ¿qué…? ¡Esperad, diantre! ¡¡Apartad esas manos!! Tú, ¡que te veo! Zzzzz… ¡¡ZÁS!!
¡Tenéis que haceros los selfies para mandarlos a Toledo en Dulce! ¡Ansias! ¡Que sois unos ansias! Ay que ver, con el clímax de terror que había conseguido crear… Mirad la tarta, limándose las uñas como si nada. Ni clímax ni clámax.
¿Ya? ¿Habéis enviado los selfies con vuestras Cheesecake Kinder? Venga, cheesy Kinder, pon cara de terror otra vez… a la de una… a la de dos…
¡¡AAACCIÓN!! ¡¡Que aproveche!!





Han puesto su alma en esta casera, cremosa y facilísima cheesecake Kinder:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




