- Mamá, el viernes voy a organizar un evento en casa con mis amigos para celebrar nuestra graduación. Tiene que ser aquí porque en sus casas no les dejan. Vamos a contratar un catering y un DJ, y necesitaremos técnicos de luz y sonido para que se encarguen de los altavoces, las luces de la zona de baile y la pantalla gigante para ver nuestras fotos de graduación. No hace falta que os vayáis si no queréis pero vamos a hacer un poco de ruido hasta bien entrada la noche, vas a tener que avisar a los vecinos. Y méteme dinero en la tarjeta, que soy el encargado de contratar el DJ.
- ¡¡Y una leche frita!!
- ¡Qué buena idea, mamá! Déjame que confirme asistencias y ya te voy diciendo el número de invitados para que puedas prepararla.
Y así fue cómo acabé preparando leche frita para 9 graduados de primaria. Por supuesto, el “evento” devino en una merienda de patio, el DJ fue sustituido por Spotify y la pantalla gigante tuvo que transformarse en un marco digital para que admiraran sus fotos de graduación con birretes de Harry Potter. La leche frita fue un éxito. Y no, nadie avisó a los vecinos del ruido nocturno: a las 21:30 todos iban camino de sus casas, faltaría más.
PD: no uséis el nombre de la leche frita en vano para poner cortapisas a las aspiraciones de tus niños u os tocará trabajar.
PPD: En caso de que ya lo hayáis hecho, aquí os dejamos la receta.
Lista de la compra para nuestra leche frita (8-10 personas):
Para preparar la leche necesitaremos:
- 1 litro de leche.
- 120 g. de azúcar.
- 120 g. de maicena.
- La piel de 1 limón.
- La piel de 1 naranja.
- 1 cucharadita de vainilla.
- 1 ramita de canela.
Para el rebozado emplearemos:
- 3 huevos.
- 50 g. de harina.
- Aceite de girasol para freír.
- Azúcar para rebozar.
Utensilios utilizados para elaborar nuestra leche frita:
- Cazo.
- Varillas manuales.
- Colador.
- Recipiente cuadrado de cristal 22x22cm.


¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, apartamos un vaso de leche y reservamos para más adelante.
2. En segundo lugar, vertemos el resto de la leche en un cazo y añadimos las pieles de limón y naranja, la canela y el azúcar. Llevamos al fuego y calentamos a fuego medio hasta que hierva. Una vez que hierva, bajamos un poco el fuego para que siga infusionando 10 minutos más. Transcurridos los 10 minutos, apagamos el fuego.
3. A continuación, vertemos la maicena en el vaso de leche que habíamos reservado y removemos hasta disolver. Añadimos la vainilla y removemos.






4. Seguidamente, colamos la leche del cazo en otro recipiente y añadimos el vaso de leche con maicena. Lo calentamos a fuego medio y removemos hasta que espese. Retiramos del fuego cuando la mezcla tenga una textura cremosa.
5. Vertemos la mezcla en nuestro recipiente de cristal y cubrimos a piel con papel film para que no haga costra. Dejamos enfriar y lo llevamos a la nevera para que repose toda la noche y se endurezca bien.
6. Al día siguiente, cortamos la leche en porciones. Obtendremos unas 9 porciones de tamaño generoso. Sacamos las porciones con cuidado del recipiente.








7. A continuación, vamos a freír las porciones de leche. Para ello, necesitaremos un plato con harina y otro plato con los huevos batidos. Calentamos aceite en una sartén, pasamos cada porción por el plato de harina y después por el plato de huevos batidos. Llevamos las porciones a la sartén y freímos hasta que se doren por todos los lados. Cuando se hayan dorado, las retiramos de la sartén y las ponemos en un plato con papel que absorba el exceso de aceite.
8. Por último, antes de servir, vertemos azúcar en un plato y pasamos cada porción de leche frita por el plato de azúcar.




Y ya tenemos nuestras leches fritas preparadas para que nuestros pequeños aspirantes a magnates se las zampen de una sentada. ¿Qué son esos morritos manchados de azúcar? ¿Se las han comido ya? ¿¿Todas?? ¡Qué avidez! Ahora tendréis que preparar otra tanda para hacer las fotos para Toledo en Dulce. ¡Mecachiiiiss! ¡Qué contratiempo…!





Han puesto su alma en esta crujiente y cremosa leche frita:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




