Mis intrépidos reposteros, hoy os traemos un bizcocho diferente, esponjoso, sabroso y sorprendente por su sabor, distinto a cualquier otro bizcocho que hayáis probado antes. El dulce perfecto para aquellos de vosotros que queréis preparar algo especial a vuestros invitados pero aún no tenéis agallas para elaborar una tarta Pavlova de crema pastelera con coulis de albaricoque y pera confitada. No, reconozcámoslo, no tenemos arrestos para llegar corriendo del trabajo después de pasar por el súper para hacer la compra, sacar al perro y encender el horno y los fogones para preparar un postre digno de un premio Nobel de repostería.
¿Cómo decís..? Ah, ¿que no existe ese Nobel? ¿Y a qué están esperando para inventarlo? Será posible… Menuda anomalía de la Matrix…
Como íbamos diciendo, queremos mucho a nuestros invitados, estamos encantados de recibirlos para tomar café, ponernos al día y reír recordando momentos memorables, pero no somos tan increíblemente resueltos entre los fogones y el día no tiene suficientes horas para preparar lo que se merecen. Así que necesitamos algo especial para ellos, algo que les sorprenda y les encante, pero que no nos obligue a estudiar un máster en el Celler de Can Roca.
Pues sí, tenemos el postre que estáis buscando: un exquisito bizcocho de queso y almendras, tierno, esponjoso, diferente a cualquier bizcocho que hayáis probado antes y tan sencillo de elaborar como uno tradicional. ¿Queréis saber cómo nos las vamos a ingeniar para preparar un bizcocho así? Reposteros de poca fe… ¡venid con nosotros al súper!
Lista de la compra para nuestro bizcocho de queso y almendras:
- 200 g. de harina de trigo.
- 200 g. de queso crema.
- 150 g. de azúcar.
- 100 g. de almendra molida.
- 80 g. de aceite de girasol o aceite de oliva suave.
- 4 huevos.
- Un sobre de levadura química.
- Una pizca de sal.
- Azúcar glas.
Utensilios utilizados para elaborar nuestro bizcocho de queso y almendras:
- Bol.
- Tamizador.
- Varillas eléctricas o manuales.
- Espátula de silicona.
- Molde de 20 cm.
- Papel vegetal.
- Rejilla enfriadora.

¡Manos a la obra!
1. Comenzamos tamizando la harina. Agregamos la levadura y reservamos.
2. Separamos las claras de las yemas. Reservamos
3. Batimos las yemas y el azúcar hasta obtener una mezcla espesa y amarillenta que duplique su tamaño.




4. A continuación, añadimos el queso y seguimos batiendo.
5. Seguidamente, agregamos el aceite sin dejar de batir.
6. Proseguimos añadiendo la harina con la levadura, la pizca de sal y la almendra molida. Batimos hasta homogeneizar.






7. Para continuar, montamos las claras a punto de nieve y las incorporamos a la masa en tres tandas, mezclando lentamente con la espátula de silicona y empleando movimientos envolventes para no perder aire en la mezcla





8. Para finalizar, forramos la base del molde con papel vegetal, vertemos la mezcla en el molde y llevamos al horno precalentado a 170ºC. Horneamos 30 – 40 minutos (para saber cuándo está completamente horneado, pinchamos el bizcocho con un palillo de madera. Si el palillo sale seco, el bizcocho está listo).
9. Dejamos enfriar sobre la rejilla enfriadora, espolvoreamos con azúcar glas y ya tenemos listo nuestro riquísimo bizcocho para disfrutarlo.





Servid a vuestros invitados ese rico café aromático y denso que tan bien os sale y agasajadlos con el bizcocho más especial que han probado jamás. Su aroma a almendras les hará darse cuenta de que no es un bizcocho tradicional, y ese suave toque a queso les hará recrearse en su sabor y su textura con deleite. Si queréis posturear para que colguemos vuestras fotos en el blog, os aconsejamos sacarlas antes de probar el primer bocado porque, después de la primera porción, repetiréis con la segunda y, lo que sobre, lo rebañaréis con codicia, y ya nunca podréis demostrar que hicisteis un bizcocho que desapareció en 7 minutos y 35 segundos.
¡Esperad! ¡Nooooo..! ¿Veis? Ya os lo habéis comido. Os lo dije.
No, las migas no se admiten como prueba, sólo aceptamos fotografías de bizcochos enteros o ligeramente desacoplados. No, tampoco nos sirven fotografías de cocinas sucias con restos de harina, huevos y queso crema, eso puedo hacerlo yo en 30 segundos.
¿Cómo…? Que ya os lo habías comido antes de leer los consejos acerca de las fotos y no os ha dado tiempo porque todo se ha precipitado y habéis perdido el control de vuestros impulsos… Lo sé, lo sé. Yo también lo he vivido. A mis ojos y desde mi vasta experiencia en glotonería, sólo hay una solución: ¡preparar otro bizcocho!
¡Disfrutadlo!





Han puesto su alma en este esponjoso, sabroso y sorprendente bizcocho de queso y almendras:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.





Que rico tiene que estar!!! Crees que quedará bien sustituyendo la harina de trigo por gluten free? Me puedes decir de cuántos cm es el molde?
Hola Pilar!!
Para este bizcocho hemos utilizado un molde de 20 centímetros.
Respecto al tema de las harinas, es un problema muy típico en repostería el que planteas. No es posible sustituir sin más la harina de trigo por harina sin gluten (almendras, arroz…), ya que el gluten hace de aglutinante, y sin él tu bizcocho probablemente se desmigaría, se desmoronaría, quedaría seco y quebradizo. Puedes hacer lo siguiente: existen harinas especiales de repostería sin gluten, que mezclan harinas sin gluten (arroz, maíz) con almidones (patata, mandioca) que imitan al gluten. Además, como suelen ser harinas algo más secas, añade uno o dos huevos más a la mezcla. Y antes de meter la mezcla al horno, déjala reposar diez o quince minutos para que la harina se empape e hidrate bien. Con estos pequeños trucos tu bizcocho debería quedar tan perfecto, rico y jugoso como el nuestro. Si te decides a hacerlo, cuéntanos qué tal salió!!