Hoy, mis intrépidos reposteros, os vamos a contar la fábula titulada “De cómo unas galletas de coco pueden salvaros la tarde, el finde, la serenidad, la salud mental y evitaros la pena de prisión”. Atended.

Situémonos. Viernes por la tarde. Qué semana tan larga. El cari se ha ido a jugar un partido de fútbol con sus amigos y después se irán de cervezas, que los conozco. ¡Bien! Josete ha quedado con su amigo Rober para hacer el trabajo de ciencias y no volverá hasta la cena, porque tienen que presentarlo el lunes y los muy mantas ni siquiera han empezado. ¡Bien! Piluca ha quedado con su noviete para ir a la sesión de las ocho en el cine así que volverá pasadas las 10. ¡Bien! Tarde sola. Baño de espuma relajante con copa de vino, mascarillas faciales, manicura, pedicura, sofá, manta, palomitas y Netflix. ¡Bieeeen! ¿Qué más puedo pedir? ¡Qué bella es la vida algunas veces! ¿Eso que escucho es la llave de la puerta?

  • ¡Mamááá! ¡El padre de Rober nos ha traído para que hagamos aquí el trabajo! ¡Tiene gastroenteritis y dice el médico que es muy contagiosa!
  • ¡Mamááá! No había ninguna peli que nos gustara a Marcos y a mí así que hemos vuelto porque nos aburríamos. ¡Ayúdanos! ¡No sabemos qué hacer!
  • ¡Hermanita! ¿A que no te importa quedarte a los niños esta tarde? Tenemos que ir al taller, a la farmacia, a la gestoría y a una reunión de la comunidad de vecinos. Van a estar molestando todo el tiempo, ¡y contigo lo pasan tan bien! Por cierto, también van los trillizos del 3ºA, que han venido a jugar con los niños y ahora no localizamos a sus padres.

Y de esta forma, en esa tarde que pensabas dedicar a cultivar tu hygge, acabas viéndote frente a frente con nueve niños aburridos de edades comprendidas entre los 6 y los 16. ¿A que la situación os resulta familiar? ¿Quién no se ha visto de golpe con una pandilla de niños ruidosos en casa sin saber qué hacer para entretenerlos? No puedes llevarlos al centro comercial porque no tienes un minibús. No puedes ponerlos a ver Netflix porque los pequeños querrán ver dibujos y los mayores no. El pánico comienza a crecer en tu interior, sube por tu garganta y sientes que quiere salir al exterior en forma de sonido gutural ancestral de muchos decibelios…

Pero entonces te acuerdas de nosotros. Sí, de Toledo en Dulce. De nuestras recetas más fáciles, esas que has estado guardando con celo en la tablet para entretener a los niños durante las vacaciones, convalecencias y fiestas de guardar. Decides bajar el sonido gutural de vuelta al estómago y se te pasan las ganas de matar a alguien, pero sólo un poco. Hay que poner orden.

  • ¡A ver, los trillizos de azul y amarillo, bajaos de las sillas! ¡Tú, el niño de rayas, descuélgate de la lámpara, que no eres Tarzán! ¡Que alguien le suene la nariz al niño que llora, que tiene mocos! ¡Tú, el modosito de las gafas, vas a ser mi chef ayudante! – percibes gallos de ansiedad en tu propia voz. Gotas de sudor perlan tu frente. Buscas recetas en la tablet con manos trémulas -. ¿A que os apetece preparar unas galletas riquísimas para merendarlas con un Cola Cao?
  • ¡Sííííííí! – nueve entusiastas voces a coro. Por fin prestan todos atención a una única cosa: tú.
  • Huuum, galletas de coco caseras… Ricas y sencillas. ¡Adjudicadas! ¡Niños, a la despensa! Traedme los ingredientes que os voy a enumerar…

Suspiro de alivio. Benditas galletas de coco. ¡A cocinar!

Lista de la compra para nuestras galletas de coco (12 unidades):

  • 180 g. de harina de trigo
  • 140 g. de mantequilla
  • 130 g. de azúcar glas
  • 100 g. de coco rallado
  • Un huevo.
  • Una cucharadita de esencia de vainilla.
  • Una pizca de sal.

Utensilios utilizados para elaborar nuestras galletas de coco:

  • Bol.
  • Tamizador.
  • Varillas eléctricas o manuales.
  • Papel vegetal.
  • Papel film.
  • Rodillo.
  • Cortador.
  • Rejilla enfriadora.
Ingredientes de nuestras galletas de coco

¡Manos a la obra!

1. En primer lugar, tamizamos la harina y añadimos la pizca de sal. Reservamos.

2. En segundo lugar, cortamos la mantequilla en cuadraditos para que se atempere mejor y resulte más fácil mezclarla con el azúcar. Batimos los cuadraditos de mantequilla y el azúcar glas hasta obtener una crema blanquecina homogénea.

3. A continuación, añadimos el huevo y la esencia de vainilla y batimos.

Tamizamos la harina
Reservamos la harina tamizada
Batimos la mantequilla junto con el azúcar glas
Incorporamos el huevo
Añadimos la esencia de vainilla

4. Seguidamente, agregamos el coco y mezclamos.

5. Por último, incorporamos la harina y batimos unos minutos hasta que veamos que la masa no se pega a las manos al tocarla. Llegado este momento, hacemos una bola con la masa, la envolvemos en papel film y la dejamos reposar entre media hora y una hora en la nevera con el fin de que sea más fácil trabajar después con ella.

Incorporamos el coco
Por último, añadimos la harina a la masa de nuestras galletas de coco
Batimos la masa hasta que no se pegue en las manos
La masa de nuestras galletas de coco
Hacemos una bola con la masa de las galletas de coco
Cubrimos con papel film y reservamos en la nevera

6. Transcurrido este tiempo, sacamos la masa de la nevera, enharinamos la superficie de trabajo, el rodillo y nuestras manos y aplanamos la masa hasta que tenga un grosor de entre medio y un centímetro.

7. A continuación, cortamos las galletas con ayuda de un cortador y las colocamos sobre la bandeja del horno previamente cubierta con papel de horno.

8. Por último, espolvoreamos las galletas con coco rallado y, con el horno precalentado a 180ºC, horneamos durante 15 – 20 minutos (o hasta que veamos que los bordes comienzan a adquirir un tono dorado)

9. Transcurrido este tiempo, dejamos enfriar nuestras galletas sobre la rejilla enfriadora y ya las tenemos listas para disfrutar.

Aplanamos la masa de las galletas de coco
Dejamos la masa en el grosor deseado
Cortamos las galletas con un cortador
Aprovechamos toda la masa para hacer más galletas de coco
Llevamos las galletas de coco a una bandeja de horno
Espolvoreamos las galletas con coco rallado
Horneamos las galletas de coco
Dejamos enfriar las galletas de coco sobre una rejilla enfriadora

Miras a tu alrededor. Josete y Rober se han llevado sus galletas al estudio para hacer el trabajo de ciencias. Escuchas sus voces amortiguadas en la distancia. Piluca y el noviete están viendo Tik Tok mientras saborean sus propias galletas y se cuchichean cosas al oído. Tus sobrinos y los trillizos meriendan galletas con Cola Cao dedicando toda su atención a un capítulo de Stranger Things. Paz, silencio, armonía. Preparar las galletas les ha servido para apaciguar su exceso de energía, alinear sus chakras y abrir su tercer ojo. Te entregaron nueve fieras y han transmutado en nueve criaturas de luz en sintonía con el universo.

¿Y ahora? Ahora vuelves a la soledad de tu cocina, inspiras, espiras, te sirves esa copa de vino que no llegaste a disfrutar, te sirves unas galletas de coco, aspiras su dulce aroma y disfrutas ese rato para ti sola que tenías pendiente. No te has hecho la manicura pero, a cambio, has preparado unas deliciosas galletas de coco que piensas disfrutar como una enana. Pero antes de comer, unos cuantos selfies con aspecto realizado para las redes, que alinear tus chakras con el universo no está reñido con posturear en el Insta. Y sobre todo, sobre todo, ¡hay que enviar las fotos a Toledo en Dulce! ¡Para que el universo les recompense con mucha luz y buena vibra en su sabia y dulce andadura!

Sencillas y deliciosas galletas de coco
Atrévete con nuestras galletas de coco
Nuestras galletas de coco listas para devorar
Sencillas y deliciosas galletas de coco de Toledo en Dulce

Han puesto su alma en estas sencillas y deliciosas galletas de coco:

Lourdes Fernández

Lourdes Fernández

Nuestra Guerrillera de los Fogones

Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz

Ana Sanz

La Ilustre Gacetillera

Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.

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