Bienvenidos de nuevo, mis intrépidos reposteros. Hoy tengo el placer de presentaros un dulce muy toledano consumido especialmente en las fiestas navideñas: la sopa de almendras. Para los paladares glotones, hablar de periodo navideño implica hablar del periodo comprendido entre noviembre y marzo, aunque la tradición consiste en prepararlo como postre tras las comidas y cenas importantes de Navidad y Año Nuevo. Aunque no se conoce su origen, casi con total seguridad procede de la gastronomía árabe dados los ingredientes que conforman la receta, elaborada a base de pasta de almendras. Antiguamente se preparaba con agua en lugar de leche para mantener la abstinencia de carne y lácteos en las fiestas navideñas. Hoy día es costumbre emplear leche o nata.
Se trata de una receta muy extendida por el centro peninsular, especialmente en Madrid y las dos Castillas, aunque existen recetas similares en otros países como Turquía o Marruecos. También existen versiones saladas en el sur peninsular que están exquisitas como primer plato pero aquí os vamos a mostrar la receta dulce tradicional. Hace años era normal encontrar pasta de almendras en las tiendas de barrio durante la Navidad para poder preparar este dulce pero hoy día, si no vivís en Toledo, quizá os resulte difícil adquirirla. Probad a buscar en pastelerías o en grandes superficies y, no hay suerte, siempre podéis comprarla por internet en algún blog de repostería toledana administrado por gente atenta, servicial y de paladar glotón.
No creáis que os resultará una receta empalagosa por su similitud con el mazapán. Al contrario, la almendra le da un sabor exquisito y podéis conseguir una textura más o menos espesa en función de la cantidad de pan que le añadáis. Hay quien disfruta masticando la sopa de almendras como si fuera un pudin y hay quien la prefiere líquida. Independientemente de vuestras preferencias, los ingredientes son naturales, el resultado es delicioso y se trata de un postre sano cuyo recuento calórico es menor que el de cualquier otro dulce navideño, ¡así que no le tengáis miedo!
Lista de la compra para nuestra sopa de almendras:
- 1 litro de leche entera.
- 2 pastillas de 100 gramos de pasta de almendra.
- La piel de un limón (evitar la parte blanca ya que aporta amargor)
- 2 ramas de canela y canela en polvo para espolvorear.
- 2 cucharadas de azúcar.
- 10 rebanadas de pan duro.
Utensilios necesarios para nuestra sopa de almendras:
- Cazo.
- Paleta de madera.
- Recipientes para servir.

¡Manos a la obra!
1. En primer lugar, ponemos en un cazo la leche, las ramas de canela, el azúcar y la piel del limón. Calentamos a fuego medio.




2. En segundo lugar, cortamos la pasta de almendra en trozos pequeños para ir añadiéndolos al cazo. Removemos de forma constante para evitar que los trozos se peguen hasta que veamos que están completamente disueltos.


3. A continuación, apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos para que la sopa se temple. Retiramos las ramas de canela y la piel del limón.


4. Por último, añadimos las rebanadas de pan y volvemos a poner al fuego hasta que hierva.



5. Retiramos del fuego y dejamos enfriar. Espolvoreamos canela a cada ración antes de servir.


Como veis, se trata de un postre sencillo y elaborado con ingredientes naturales, como las recetas de antaño. Degustar este plato es sumergirse en la historia gastronómica de nuestros antepasados moriscos, en las tradiciones reposteras transmitidas de generación en generación por nuestras abuelas y tatarabuelas. Animaos a prepararlo para enseñárselo a vuestros hijos, las generaciones venideras os lo agradecerán. Pero sobre todo, sobre todo, quien más lo agradecerá serán aquellos a quienes preparéis el postre en Navidad (o en febrero, o en agosto), ¡porque está de rechupete! ¡Contadnos vuestras impresiones!





Han puesto su alma en esta dulce y natural sopa de almendras:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




