Mis intrépidos reposteros, hoy vamos a hablar del arroz con leche, ese postre que preparaban exquisitamente mejor nuestras abuelas mientras que, nosotros, nos dedicamos a hacer lo indecible para intentar emular sus apetitosas y aromáticas recetas. Sin conseguirlo, por supuesto. No, no podemos deciros cuál es la diferencia entre su arroz con leche y el vuestro. ¿El cariño en sus recetas? ¿Su afán por alimentaros con lo más rico? ¿Su paciencia con los fogones? Quién sabe, es uno de esos misterios de la vida que no vamos a poder resolver pero, a cambio, os vamos a contar de dónde nos llega esta maravillosa y antiquísima receta.
El arroz con leche procede de Asia, muy probablemente de China o la India. Se introdujo en Europa con la llegada de los musulmanes a Al-Ándalus. Fueron éstos quienes empezaron a cultivar arroz en la península ibérica en torno al s. X. Un recetario de Ruperto de Nola escrito en el s. XV habla de un postre llamado manjar imperial muy parecido al arroz con leche en el que se utiliza harina de arroz en lugar de arroz. Es de suponer que, para entonces, también se preparase la misma receta con arroz.
Las variantes de la receta son innumerables. Antiguamente, cuando la Iglesia prohibía consumir leche de vaca en Cuaresma y Semana Santa, era común emplear leches vegetales como la leche de almendras. En lugares donde se criaba ganado caprino u ovino se utilizaba leche de cabra o de oveja en lugar de la leche de vaca. En Sudamérica, donde la receta llegó de manos de los colonizadores españoles, se utiliza leche de coco. Los países nórdicos lo aromatizan con vainilla mientras que, los mediterráneos, lo hacen con canela y cáscara de naranja o limón. En el norte de la India, el arroz con leche se llama kheer y lleva frutos secos; payasam se llama en el sur. En Irán se denomina firni y se elabora con pistachos y cardamomo. O en Turquía se llama sütlaç y se considera un plato típico de la cocina turca.
Como veis, cualquier habitante del planeta Tierra se enzarzará en ardorosas discusiones para demostrar que el arroz con leche es solo suyo y de su abuela. Nosotros no vamos a poder enseñaros la receta de su abuela porque no la tenemos, aunque estaría bien conseguirla. No obstante, sí tenemos la de nuestra propia yaya y, aunque todavía no nos sale tan rica como a ella, vamos progresando poco a poco y sabe cada vez mejor. ¡Y no os decimos cómo huele! Huummm…
¿Queréis probarla? ¡Venid! ¡Vamos al súper!
Lista de la compra para nuestro arroz con leche:
- 1 litro de leche entera.
- 100 g. de arroz.
- Una rama de canela.
- 20 g. de mantequilla.
- 180 g. de azúcar.
- La cáscara de un limón.
- Canela en polvo y azúcar para espolvorear.
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Utensilios para elaborar nuestro arroz con leche:
- Un cazo.
- Cuchara de madera.
- Cuencos para servir.

¡Manos a la obra!
1. Vertemos un litro de leche en un cazo y añadimos 100 g. de arroz, 20 g. de mantequilla, una rama de canela y la piel de un limón. Debemos poner cuidado en que la piel del limón tenga la menor cantidad posible de color blanco ya que esta parte del limón aporta un sabor agrio a la receta.




2. Cocemos todo con el fuego bajo-medio durante 25 – 30 minutos removiendo constantemente con una cuchara de madera. Es mejor usar un cazo alto ya que, a lo largo del proceso, la mezcla subirá bastante y creará espuma.
3. 10 minutos antes de apagar el fuego, añadimos los 180 g. de azúcar y seguimos removiendo para evitar que se pegue.




4. Cuando apaguemos el fuego, retiramos la rama de canela y la cáscara de limón. Dejamos enfriar y, una vez que esté a temperatura ambiente, lo introducimos en la nevera.
5. Antes de servir, espolvoreamos con una mezcla de canela en polvo y azúcar.





Os daréis cuenta de que el arroz con leche está en su punto cuando vuestros retoños comiencen a salir de sus habitaciones cual ratoncitos de Hamelín, persiguiendo el dulce aroma de vuestro postre, como si escaparan de repente del influjo de TikTok para despertar de nuevo a la vida. Aprovechad para decirles las cosas importantes (que están castigados, que os mudáis de país o tienen que sacar al perro…) ya que, cuando se acabe todo el arroz con leche, volverán a su mutismo y al reino de sus habitaciones y no volveréis a verlos en una temporada larga.
¡Disfrutad vuestro arroz con leche! Pero, ¡¿qué hacéis?! ¡Todavía no, ansias! ¡Primero enviadnos vuestras fotos con vuestro arroz con leche! ¿Ya? Ahora sí, ¡disfrutad!





Han puesto su alma en este delicioso arroz con leche:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.



