Mis intrépidos reposteros, hoy tengo el grandísimo placer de presentaros a un postre muy especial. Uno de esos postres que nos muestran las costumbres, las tradiciones y los sabores de un lugar mágico en mitad del mar. Un lugar donde el tiempo transcurre más lento, donde la calma cobra un nuevo significado y se respira de verdad. Un lugar único y especial donde, cuando vayáis, dejaréis para siempre un trocito de vuestro corazón.
Sí, mis queridos reposteros. Ibiza es más que Pachá, Amnesia, Ushuaia, Bora Bora o Privilege. Pero eso sólo lo sabe quien haya dedicado su tiempo a perderse por las callejuelas blancas de Dalt Vila recortadas contra el cielo azul. Quien haya conducido de cala en cala para empapar sus retinas de aguas turquesas en rincones tranquilos y olvidados. Quien haya disfrutado del ambiente apacible de sus pueblos, haya sentido en su piel la magia de Es Vedrá, haya paseado sin prisa por los mercadillos hippies y se haya enamorado de sus atardeceres al lado del mar.
Y al fin, cuando el sol se pone en el horizonte y solo quedan sus reflejos rojizos en las nubes del cielo y en las olas del mar…
¡Que nooo! Todavía no nos vamos a Amnesia, ¡un poco de paciencia, mis pasteleros fiesteros! ¡Bajad el volumen del reguetón! Antes hay que ponerle la guinda más sabrosa a la jornada: ¡una apetitosa cena coronada por un postre tradicional!
Redoble de tambores… hablamos, cómo no…
¡¡De la greixonera!!
¿Cómo…? Que el perro se ha comido la tarjeta de embarque del avión a Ibiza… Pues qué contrariedad, caramba.
No pasa nada porque, como siempre, nosotros sabemos cómo haceros este percance ligeramente más dulce. Preparad el carrito de la compra. Puede que no vayáis a subir al avión, pero no os vais a quedar sin probar los sabores de Ibiza. ¡A la tienda, mis valientes!
Lista de la compra para nuestra greixonera:
- 5 ensaimadas del día anterior. De las pequeñas, no de esas que alimentan a todo el vecindario.
- 400 g. de azúcar.
- 6 huevos.
- 1 litro de leche.
- 1 cucharada de canela molida.
- La ralladura de un limón.
Utensilios para elaborar nuestra greixonera:
- Sartén.
- Cuchara de madera.
- Molde redondo de 23cm.
- Rallador.
- Bol.
- Varillas manuales.
- Fuente de horno.

¡Manos a la obra!
1. Dejamos las ensaimadas fuera del plástico protector el día anterior para que se endurezcan y absorban mejor todo el líquido de la receta con su sabor. También podemos sustituir las ensaimadas por esos cruasanes que se nos han quedado un poco duros y no sabemos muy bien cómo aprovecharlos.
2. Echamos 100 g. de azúcar en una sartén para caramelizarlo hasta que nos quede bien oscurito.
3. Una vez caramelizado, lo vertemos sobre un molde de paredes altas.





4. Troceamos las ensaimadas en fragmentos grandes y los colocamos sobre el azúcar caramelizado.
5. Rallamos la piel de un limón y reservamos la ralladura.



6. Echamos en un cuenco los 6 huevos y los 300 g. restantes de azúcar y batimos hasta integrarlo todo.
7. Añadimos la leche y mezclamos bien.
8. Agregamos la cucharada de canela y la ralladura del limón y removemos.







9. A muchos ibicencos les gusta añadir un chorrito de hierbas ibicencas para darle su toque especial, pero esto es opcional (no siempre vamos a tener hierbas ibicencas en la despensa)
10. Añadimos esta mezcla al molde donde teníamos los trozos de ensaimada.
11. Cocemos la mezcla al baño maría en el horno durante una hora y media a 160º.



12. Transcurrido este tiempo, dejamos enfriar bien antes de desmoldar.
13. Devoramos.

Dadle un bocado. Masticad. ¿A que parece que ya sentís la brisa del mar en la piel? Otro bocado. Saboread. Cerrad los ojos. ¿Sois capaces de intuir el tono rojizo del atardecer en la orilla del mar? Un bocado más. Disfrutad con calma. ¿No os parece escuchar el retumbar de los tambores al atardecer?
Atención, spoiler. Como deis otro bocado más…
No, no iba a decir que os ibais a encontrar en Ibiza sin saber cómo. Iba a decir que como deis otro bocado más, os vais a acabar la greixonera. ¡Que os la habéis zampado! ¡Glotones!
Hacedle una foto antes de liquidarla para que podamos verla. ¡Y a disfrutar el último bocado! ¡Al ataque, mis valientes!




Han puesto su alma en esta deliciosa greixonera:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




