¡Niños, mañana vamos a ver la cabalgata! ¡Que vienen los Reyes Magos! ¡Ay, qué nervios! ¿Qué os traerán los Reyes? ¿Seguro que os habéis portado bien? ¡A ver si os van a traer carbón! ¡Y también tenemos que ir a comprar el roscón de reyes más grande que exista, porque hay que dejarles un trocito a los Reyes! ¡Y a los camellos, que tienen que recorrer el mundo entero en solo una noche! ¡Qué agujetas! ¿De qué queréis el roscón? ¿Relleno de nata? ¿De trufa? ¿De crema pastelera? ¿Sobrasada, lentejas, chorizo de matanza…?
El perro, histérico, gira en torno a sí tratando de morder su propio rabo. Los niños, acelerados, dan saltos encima del sofá, encima de las camas, encima de las sillas…
Día 5 de enero, al salir de la cama:
¡Pero qué frío más bestia! ¿Qué carajo es eso blanco de la calle? ¿Dónde está mi coche? ¿Me lo han robado? Es más…, ¿dónde están todos los coches? ¿De qué me suena todo esto…? ¡Rediós! ¡Megarrediós! No puede ser. ¿Otra Filomena…?
El perro, nervioso, mira la puerta de la calle con la correa en la boca. Los niños, desquiciados, trepan por las cortinas de panel japonés, golpean los cristales de las ventanas con sus cabezas, hacen trekking por los muebles del salón, muerden el picaporte de la puerta de entrada y emiten gritos guturales para llamar a los Reyes Magos y a su roscón de reyes.
Bueno, que se van a quedar sin desfile y sin caramelos de los que golpean con saña en la cabeza es impepinable, pero sin su roscón de reyes no van a quedarse, ¡faltaría más! ¡Somos intrépidos reposteros y tenemos la despensa llena de ingredientes para una emergencia! ¡Y Filomena 2 es esa emergencia! ¡Tenemos los medios, tenemos la astucia y tenemos a los niños dando alaridos! ¡Hagamos ese roscón para saciar esas bocas hambrientas de dulces!
Lista de la compra para nuestro Roscón de Reyes:
- 500 g. de harina de fuerza (importante que sea harina de fuerza para que la masa suba y quede esponjosa)
- 2 huevos grandes y otro huevo más para pintar el roscón.
- 160 g. de leche.
- 75 g. de azúcar.
- 75 g. de mantequilla en dados.
- 25 g. de ron.
- 20 g. de agua de azahar (uno de los ingredientes fundamentales ya que, junto a la naranja y el limón, aportará al roscón su sabor característico)
- 15 g. de miel.
- 6.5 g. de levadura de panadero.
- 6 g. de sal.
- Una rama de canela.
- Una cáscara de naranja y la ralladura de otra media naranja.
- Una cáscara de limón y la ralladura de otro medio limón.
Para decorar el roscón necesitaremos:
- Fruta confitada que podemos hacer nosotros mismos.
- Almendras crudas laminadas.
- Azúcar remojado en agua de azahar.
Si vamos a rellenarlo con nata, necesitaremos:
- 500 g. de nata.
- La ralladura de dos naranjas.
- 50 g. de azúcar glas.
Por supuesto, podéis elegir el relleno que más os guste, ya sea nata, como nosotros, crema pastelera, crema de trufas o una crema de vuestra propia invención cuya receta esperamos que nos paséis para poder relamernos con vosotros. También tenéis la opción de dejar el roscón sin rellenar si os gustan los dulces sencillos.
Necesitarás los siguientes utensilios:
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Cazo.
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Colador.
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Bol.
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Tamizador.
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Robot amasador o amasador de gancho.
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Rallador.
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Papel vegetal.
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Pincel de silicona.
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Jarra medidora.
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Lira.
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Boquilla.
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Manga pastelera.


¡Manos a la obra!
Para el Roscón de Reyes el tiempo de fermentación es muy importante, por lo que es preferible que hagáis la masa un día y continuéis preparando el roscón al día siguiente, dejando la masa fermentar en la nevera toda la noche. De esta forma, la fermentación será lenta y obtendremos unos aromas mucho más intensos.
1. Colocamos en un cazo la leche, la rama de canela, la cáscara de naranja y la cáscara de limón. Calentamos y apagamos el fuego en cuanto comience a hervir. Tapamos el cazo y dejamos enfriar.
2. Cuando la leche se haya enfriado, la pasamos por un colador y la pesamos para restituir la leche que se haya evaporado hasta obtener los 160 g. que teníamos en un principio. Añadimos el ron y el agua de azahar.



3. Colocamos en la amasadora la harina, el azúcar, la sal, los huevos, la leche, la levadura y la miel. Amasamos 5 – 10 minutos hasta que veamos que la masa se despega de las paredes del bol.




4. Rallamos la mitad de una naranja y la mitad de un limón.
5. Incorporamos las ralladuras y la mantequilla (que habremos atemperado previamente y cortado en dados para que se ablande) a la masa y continuamos amasando. La mantequilla la iremos incorporando poco a poco, esperando a que la masa la absorba durante el amasado para seguir incorporando más. Una vez añadida toda la mantequilla, seguiremos amasando 10 – 15 minutos más hasta ver que la masa se despega nuevamente de las paredes del bol.





6. Pasamos la masa a una superficie engrasada con aceite y le damos forma de bola. La introducimos en un bol, la tapamos con un trapo y dejamos fermentar media hora. Transcurrida esta media hora, tapamos el bol con papel film y lo guardamos en la nevera para que fermente lentamente durante la noche.

Al día siguiente:
7. Sacamos la masa de la nevera y dejamos que se atempere durante una hora.
8. Cuando la masa se haya atemperado, la sacamos del bol, la desgasificamos ligeramente aplastando con la mano y le damos forma de bola. La dejamos reposar unos 15 minutos tapada con un trapo para que pierda rigidez.


9. Transcurridos los 15 minutos, hacemos un agujero en el centro de la bola con los dedos hasta tocar la mesa y lo agrandamos poco a poco con las dos manos. Si, en algún momento, la masa no se deja agrandar más, la dejamos reposar 5 ó 10 minutos tras los cuales podremos seguir agrandando el agujero central hasta darle al roscón la forma definitiva.
10. Colocamos el roscón en una bandeja de horno con papel de hornear.


11. Llegados a este punto, debemos elegir si vamos a rellenar el roscón de reyes o lo vamos a dejar sin relleno. En caso de que lo dejemos sin rellenar, ha llegado el momento de esconder el haba y la figurita (envueltos en papel film), haciendo pequeños cortes en la zona inferior del roscón con unas tijeras para introducirlos. Si vamos a preparar el roscón con relleno, no es necesario esconderlos todavía puesto que lo haremos más tarde al poner el relleno.
12. Pintamos todo el roscón con huevo y dejamos fermentar hasta que doble su tamaño. Para ello necesitará entre hora y media y dos horas, en función de la temperatura que haya en la cocina. Transcurrido este tiempo, volvemos a pintar con huevo y lo decoramos con fruta confitada (que podemos comprar o elaborar nosotros mismos), la almendra cruda laminada y el azúcar humedecido con agua de azahar.


13. Precalentamos el horno a 190ºC e introducimos el roscón. Horneamos durante 25 – 30 minutos.
14. Si vamos a rellenar nuestro roscón de reyes, preparamos la nata mientras éste se hornea: colocamos en el bol la nata bien fría, la ralladura de dos naranjas y el azúcar glas y lo montamos a velocidad alta. Una vez montada la nata, la introducimos en una manga pastelera con boquilla rizada y esperamos a que el roscón se haya horneado.


15. Cuando el roscón se haya enfriado completamente tras el horneado, lo abrimos por la mitad y decoramos con la nata. ¡Y no olvidéis esconder el haba y la figurita!



¡Ya tenemos nuestro roscón de reyes casero listo para ser devorado por nuestras fierecillas! ¡Llamadlos para que dejen de morder el picaporte de la puerta de entrada! Este día de Reyes quedará en su memoria como “el año que no pudimos ver la cabalgata por culpa de Filomena 2”, pero también quedará como “el año que comimos el roscón casero más rico del mundo”. A partir de ahora, elaborar nuestros propios roscones será una nueva tradición navideña que nuestros peques esperarán con ilusión. ¡Enviadnos fotos de esas caritas embadurnadas de nata y masticando roscones a mandíbula llena!



Han puesto su alma en este maravilloso Roscón de Reyes:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




