¡Bienvenidos de nuevo, mis intrépidos reposteros! Esperad un momento, que se me acaban de descuartizar mis milhojas de merengue encima del teclado. ¡Huy, si me salen chispskkjjj… de entre las teclakkjjjj…! ¡Aivá! ¡FuegooOOkkjjj…! ¿Dónde está el extintrkkkjjjj?
Madre mía, qué ricas. Si es que las milhojas de merengue me llenan las teclas de miguitas y luego decimos que se cortocircuitan las cosas… ¡Sultán! ¡No te comas las migas, hombre! ¡Que dice el veterinario que has engordado! ¡Sultán! ¡Seat! ¡Sultán…! ¿Tú has visto el culo que tienes?
Cagüen… otra vekkjjjjj… ¡Sultán, el extintor! ¡Deja de lamer las migas, hombrkkjjj! ¿Dónde he puesto el extintkkjjjj?
Ya estoy disponible, mis asustados reposteros. No temáis, que las chispas han cesado y Sultán ha limpiado el teclado. Vamos a dejar de comer milhojas y vamos a empezar a prepararlas, que es a lo que veníamos. ¿Dispuestos a elaborar las milhojas de merengue más ricas y fáciles del mundo? ¿Sí? ¡Vamos!
Lista de la compra para tus milhojas de merengue:
- 2 láminas de hojaldre congeladas o refrigeradas.
- 4 claras de huevo pasteurizadas.
- 320 g. de azúcar.
- 100 ml de agua.
- 80 g. de glucosa líquida.
- Una pizca de sal.

¡Manos a la obra!
1. Pinchamos con un tenedor la superficie de las láminas de hojaldre para que no se formen burbujas y las horneamos 15 minutos a 200ºC. Enfriamos sobre la rejilla y las reservamos.
2. Vamos a preparar un merengue italiano que no es necesario hornear para poder comerlo. Veréis qué fácil. Lo primero de todo, vertemos las claras de huevo en el bol del robot de cocina y reservamos.



3. Ponemos en un cazo el azúcar, el agua y la glucosa y lo llevamos a ebullición controlando la temperatura con un termómetro de cocina. Cuando alcance los 110 aproximadamente, comenzamos a batir las claras de huevo con el robot.




4. Cuando el almíbar alcance los 115-120ºC, las claras ya estarán a punto de nieve. Retiramos el cazo del fuego e introducimos el almíbar al hilo por la pared del bol del robot. Seguimos batiendo a la máxima velocidad hasta que la mezcla adquiera temperatura ambiente.




5. Podemos enfriar el merengue en la nevera antes de montar las milhojas. De esta manera, se endurecerá y no se aplastará a la hora de cortar con el cuchillo.
6. Situamos una lámina de hojaldre sobre una bandeja y colocamos el merengue sobre ella, extendiéndola bien con una espátula. Ponemos la otra lámina de hojaldre encima y presionamos levemente hasta que veamos salir el merengue por los bordes.



7. Cortamos en porciones con un cuchillo de sierra, poniendo especial cuidado en no apretar demasiado para que el merengue no se salga, y espolvoreamos con azúcar glas para decorar.



¡Y aquí tenemos los merengues más bonitos y apetecibles, listos para la merienda! ¡Apartad un momento! ¡Quitad esas manos de las milhojas, fieras! Esperad, que cojo el móvil. Foto. Foto. A ver desde allí. Foto, foto. ¿Y desde ese ángulo? Foto, foto, foto. Lleváoslo a la boca pero sin morder. Foto, foto, foto. ¡Perfecto! ¡Para el insta!
¡Ahora sí! ¡Al ataque, mis velientes reposterojjjkkkkk!
Cagüen, otra vekkjjjjj…
¡Enviadnos esas fotokkjjj! ¡Sultán! ¡El extintrkkkjjj!





Han puesto su alma en estas increíbles milhojas de merengue:

Lourdes Fernández
Nuestra Guerrillera de los Fogones
Con el cariño, buen hacer y delicadeza que requiere la repostería pongo todo el empeño en cada paso, y añado mi gusto por la decoración con el fin de sacar el mejor partido a Toledo en Dulce. Acompáñame en este viaje y descubrirás desde los dulces más clásicos hasta un increíble mundo repostero lleno de fantasía.

Ana Sanz
La Ilustre Gacetillera
Caminante de lejanos rincones que han tenido a bien acogerme; retornada a Toledo por vocación y añoranza. Lectora compulsiva, escritora en mis ratos libres; me gustan los dulces, los libros, caminar mientras divago, conocer sitios y disfrutar las cosas sencillas.




